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Junta Ejecutiva de UNICEF

La Junta Ejecutiva de UNICEF reafirma su compromiso para conseguir que todos los niños tengan las mismas oportunidades

Ver vídeo: la búsqueda de la igualdad es un derecho (en inglés)

 

Por Kristin Taylor

NUEVA YORK, Estados Unidos de América, 17 de junio de 2015 – Mientras el mundo comienza un nuevo periodo de desarrollo a raíz de la adopción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) el pasado mes de septiembre, UNICEF está reafirmando su compromiso por la igualdad como el modo de conseguir un cambio real y sostenible para los niños y las sociedades.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/NYHQ2015-1552/Nesbitt
Sesión Anual de 2015 de la Junta Ejecutiva de UNICEF, periodo extraordinario de sesiones sobre igualdad, 16 de junio (de izquierda a derecha): Anthony Lake, Director Ejecutivo; S.E. Sra. Maleeha Lodhi, Presidenta de la Junta Ejecutiva y Representante Permanente de Pakistán ante las Naciones Unidas; y Nicolas Pron, Secretario de la Junta Ejecutiva.

“No se puede lograr un progreso real para los niños a menos que se atienda a todos ellos, especialmente a los más desfavorecidos y marginados de todo el mundo”, dijo la Presidenta de la Junta Ejecutiva de UNICEF, S. E. Sra. Maleeha Lodhi, Representante Permanente de Pakistán ante las Naciones Unidas, en su discurso de apertura de la Junta, que celebró su Sesión Anual de 2015 el 16 de junio en la sede de las Naciones Unidas.

Anthony Lake, Director Ejecutivo de UNICEF, hizo especial hincapié en sus declaraciones en el motivo por el que la igualdad es un aspecto tan prioritario y decisivo para la misión de la organización. “La búsqueda de la igualdad es un derecho, una expresión del derecho que cada niño tiene a la salud, a la educación, a su protección y su supervivencia”, dijo. Desde que la organización redobló su compromiso hace cinco años para dar prioridad a los niños más necesitados, “la importancia estratégica de centrarnos en la igualdad es evidente”, añadió.

Igualdad en los principios

UNICEF se esfuerza por hacer realidad un mundo en el que todos los niños y niñas tengan las mismas oportunidades de sobrevivir, desarrollarse y alcanzar su máximo potencial, y para ello deben ser capaces de identificar y eliminar en la medida de lo posible los obstáculos que impiden que demasiados niños carezcan de oportunidades justas a lo largo de sus vidas.

Existen múltiples factores que afectan al desarrollo normal de un niño, tales como su género, etnia, afiliación religiosa, situación de discapacidad y ubicación geográfica.

A menudo, las razones que ponen a los niños en situación de desventaja forman un ciclo que se repite. Los niños más pobres, por ejemplo, tienen más posibilidades de quedarse atrás en la educación; por ello, carecen de los conocimientos necesarios para aprovechar las mejores oportunidades que se le presentan en la vida y que podrían, en algún momento, sembrar las semillas para labrar un buen futuro a sus propios hijos.

“La desigualdad es una enfermedad que da como resultado un círculo vicioso intergeneracional en el que se priva a los niños de una educación, atención médica, nutrición y protección. Con ello, se les quita la oportunidad de contribuir al desarrollo de sus propios hijos, por lo que no pueden ayudar a reducir las desigualdades ni, por tanto, contribuir a la erradicación de la pobreza en todas sus dimensiones”, explicó Lake.

Se progresa, pero no de forma equitativa

Hace casi 15 años se adoptaron los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), unos objetivos ambiciosos que habrían de conseguirse para 2015 y que traerían un futuro mejor para todos. Los esfuerzos colectivos que se han dedicado para conseguir los ODM han traído grandes resultados por todo el mundo, pero los logros obtenidos a gran escala dejan ocultas algunas desigualdades que siguen amenazando las vidas de los niños más vulnerables.

Este asunto se destacó durante una sesión extraordinaria centrada en la igualdad, organizada en relación con la reunión plenaria formal de la Junta Ejecutiva. En un documento de sesión dedicado a la igualdad, que se había enviado a todos los miembros de la Junta para que lo revisaran antes de la sesión, se destacaban varios logros conseguidos, acompañados de la explicación por la que el progreso no había sido equitativo. A continuación citamos algunos ejemplos:

● Agua, saneamiento e higiene: unos dos mil millones y medio más de personas que en 1990 tienen ahora acceso a fuentes de agua mejoradas, un logro que no ha llegado a una de cada tres personas de los países menos desarrollados. En el mismo periodo de tiempo, 2,1 mil millones más de personas lograron acceder a un mejor sistema de saneamiento.
● Nutrición: en el año 2000, uno de cada tres niños menores de cinco años padecía retraso en el crecimiento. Aunque la media mundial descendió a uno de cada cuatro en 2013, Asia acoge a aproximadamente la mitad de los niños con retraso en el crecimiento que hay en todo el mundo, seguida de África, donde vive un tercio de ellos.
● Educación: desde 1999, ha habido un descenso del 45 por ciento en el número de niños en edad de escolarización primaria a los que se les ha privado del derecho a la educación. Un 93 por ciento de los niños de ese rango de edad están ahora matriculados en escuelas, y hay bastante paridad entre niños y niñas en todas las regiones. Sin embargo, los niños más pobres tienen cinco veces más posibilidades de no poder ir a la escuela que los niños más ricos.
● Inclusión social: en la actualidad, 721 millones menos de personas que en 1990 viven en la extrema pobreza, pero de las que lo hacen, un 78 por ciento vive en zonas rurales y un 47 por ciento son niños. La riqueza siempre oculta la desigualdad que hay en los países ricos; cuando terminó la reciente recesión económica mundial, había 2,6 millones más de niños en familias pobres de países ricos de las que había antes de la crisis.

El vacío existente entre los logros y los retos persistentes suscita preguntas acerca de los efectos a largo plazo de las desigualdades que aún quedan por resolver. Como preguntó Lake, “¿cómo puede una economía crear o sostener el crecimiento si los ciudadanos carecen de educación o si los servicios gubernamentales están saturados por enfermedades o desempleo? ¿Si, en edades tempranas, sus niños no consiguen desarrollar plenamente sus capacidades cognitivas?”

Poner en práctica la igualdad

Los retos que quedan por resolver son significativos, pero la desigualdad no es inevitable. De hecho, si se centran los esfuerzos para acabar con la desigualdad atendiendo a los niños que se han dejado atrás, gozaremos del potencial necesario para lograr el cambio más significativo y sostenible a largo plazo.

El estudio publicado por UNICEF en 2010 “Reducir las diferencias para alcanzar los objetivos”, muestra que centrándose en los niños más desfavorecidos se obtuvo un progreso más rápido en materia de salud infantil y materna. Este enfoque demostró, también, que esto puede resultar más eficaz en función del costo y evitar más muertes con la misma inversión inicial de fondos. En países de bajos ingresos con altas tasas de mortalidad, la estrategia de centrarse en los más vulnerables trajo resultados especialmente prometedores: para cada millón adicional de dólares invertido, se salvó hasta un 60 por ciento más de vidas que utilizando los enfoques tradicionales.

La reducción de la desigualdad trajo consigo grandes resultados no solo para los individuos, sino para las sociedades. “Las economías sostenibles pueden crecer si damos a cada niño oportunidades justas para sus vidas. Debemos revertir el círculo vicioso de las injusticias y las desigualdades y poner en marcha un ciclo virtuoso en el que trabajemos para invertir en los niños y niñas de todo el mundo desde que nacen. Gozar de igualdad de oportunidades en el presente reducirá las desigualdades del futuro”, dijo Lake.

Un progreso que beneficie a todos los niños

Con sus declaraciones, varias delegaciones expresaron su acuerdo sobre la idea de centrarse en los más pobres y vulnerables, convertirlos en la prioridad para la agenda de desarrollo posterior a 2015 y, así, trazar una senda más efectiva para acabar con el ciclo intergeneracional de desigualdad que afecta a millones de niños de todo el mundo. Los delegados hablaron de los retos específicos que sus países o regiones deben afrontar, así como de las iniciativas que deben emprender para luchar contra las desigualdades existentes entre los niños.

La oradora invitada, Rebeca Grynspan, Secretaria General de la Secretaría General Iberoamericana, se basó en el caso de Latinoamérica y el Caribe y otras partes del mundo para destacar el papel de la igualdad como herramienta para reducir la transmisión de la pobreza de generación en generación. “Garantizar protección y buenas oportunidades para todos los niños y niñas debe convertirse en la misión de la comunidad internacional”, concluyó. “Tenemos el deber de perseguir este sueño y asegurarnos de que no fallaremos a más generaciones que merecen la oportunidad de disfrutar y contribuir a la humanidad que todos compartimos”.

El comienzo de los ODS y la agenda de desarrollo posterior a 2015, así como el compromiso con la igualdad, forman parte de una revelación del futuro de los niños del mundo. Como declaró la Presidenta Lodhi, “es el deber de todos nosotros… de la Junta Ejecutiva, los Gobiernos, UNICEF, la familia de las Naciones Unidas, los aliados principales, las comunidades y los propios niños, garantizar que esa revelación se haga realidad”.


 

 

Fotografía UNICEF: Junta Ejecutiva de UNICEF

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