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Junta Ejecutiva de UNICEF

La Junta Ejecutiva de UNICEF hace énfasis en la cifra récord de niños y niñas que viven en situaciones de emergencia

Por Kristin Taylor

En un momento en que varias crisis humanitarias acaparan la atención y los recursos de la organización, la Junta Ejecutiva de UNICEF inauguró su segundo periodo ordinario de sesiones de 2014 examinando el modo de mejorar la asistencia a los niños y niñas en las situaciones de emergencia.

NUEVA YORK, Estados Unidos de América, 10 de septiembre de 2014 – En el segundo periodo ordinario de sesiones de 2014, que se inauguró ayer, la atención de la Junta Ejecutiva de UNICEF se centró en los niños y niñas vulnerables que viven en medio de las crisis y en cómo asegurar que esa ayuda esencial para su supervivencia llega hasta ellos. La concurrencia de un número récord de emergencias en todo el mundo ha hecho que UNICEF haya tenido que atender las necesidades de un número creciente de niños y niñas que viven situaciones terribles.

La magnitud de estas crisis se refleja en el tamaño de las operaciones recientes de emergencia de UNICEF. En agosto, UNICEF envió 1.000 toneladas de suministros esenciales para la supervivencia –con los que se llenaron 19 aviones jumbo– a los escenarios de las peores crisis humanitarias del mundo. Esta operación de suministro, en la que se enviaron cargamentos a República Centroafricana, Irak, Liberia, el Estado de Palestina, Sudán del Sur y República Árabe Siria, es la mayor operación desplegada en un solo mes de toda la historia de UNICEF.

“Desde Gaza a Irak y a Siria, y desde Ucrania a África occidental, donde la epidemia de ébola continúa hacienda estragos, hemos visto a los niños y niñas convertidos en víctimas inocentes de fuerzas que están más allá de su control y de su comprensión”, manifestó en su discurso de apertura el Presidente de la Junta Ejecutiva de UNICEF, S.E. Sr. Macharia Kamau, Representante Permanente de Kenya ante las Naciones Unidas. “Las noticias de este último verano podrían llevarnos a la desesperación ante el panorama que enfrentan los niños y niñas del mundo, o incluso la propia raza humana. Sin embargo, esta mañana he decidido centrarme en la esperanza; la esperanza en nuestro futuro y en el futuro de nuestros niños y niñas.

Los derechos y el desarrollo en medio de las emergencias

El próximo mes de noviembre se celebra el 25 aniversario de la Convención sobre los Derechos del Niño, en la que se perfilan los derechos fundamentales de todos los niños y niñas.

Sin embargo, las situaciones de emergencia exponen a la infancia a una serie de privaciones que socavan estos derechos, como el derecho a sobrevivir y a crecer, a disponer de unos servicios básicos como la atención sanitaria o el agua y el saneamiento, y el derecho a asistir a la escuela y a poder jugar.

Al mismo tiempo, el mundo se va aproximando a la fecha límite de 2015 fijada para la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, en los que se establecen ambiciosas metas como la reducción de la pobreza extrema, el hambre y la mortalidad infantil; la conquista de la educación primaria universal; la mejora de la salud materna, y la lucha contra el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades.

La escalada de emergencias está frenando, y en algunos casos revirtiendo, el avance hacia la consecución de estos indicadores de un mundo mejor.

“Un niño que sufre en una guerra, en una catástrofe, en una epidemia, una hambruna o una sequía no sabe nada de lo que ocurre en el resto del mundo ni le importa; ni sabe si avanzamos o retrocedemos en la tarea de dar respuesta a los desafíos que se presentan en el mundo”, dijo el Director Ejecutivo de UNICEF, Anthony Lake, en su discurso de apertura de la sesión. “Lo que busca es apoyo inmediato, ayuda, y que se satisfagan sus derechos a gozar de salud, protección y oportunidades”.

Un marco de actuación para la respuesta de emergencia de UNICEF

Ayudando a establecer las políticas, programas y presupuestos de UNICEF, la Junta Ejecutiva desempeña un papel crucial en la creación de un marco para la movilización de la ayuda de emergencia desde la administración superior al escenario de la misión, donde los objetivos abstractos de proteger los derechos de la infancia devienen realidades concretas.

En febrero, durante el primer periodo ordinario de sesiones de 2014, la Junta Ejecutiva de UNICEF aprobó un plan para la práctica de evaluaciones temáticas sobre diversos aspectos del trabajo que realiza la organización. Al acceder a estas evaluaciones, UNICEF pone de manifiesto que es una organización que se esfuerza por aprender y que continuamente refuerza su capacidad para llevar a cabo su misión en pro de la infancia.

En el día de hoy, los miembros de la Junta escucharon las conclusiones de la evaluación referida a la función de UNICEF como organismo director de diversos sectores del sistema humanitario, áreas de responsabilidad en las que participan organismos humanitarios de las Naciones Unidas y ONG a escala nacional y mundial. El método de coordinación por secciones tiene por finalidad prevenir los vacíos y la duplicación de servicios en la asistencia prestada durante las emergencias, además de facilitar la interacción con los gobiernos y la sociedad civil.

UNICEF dirige las secciones de nutrición y agua, saneamiento e higiene, es el coordinador de las cuestiones relativas a la protección infantil, dirige conjuntamente la educación con Save the Children y, junto con el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), es el punto focal para las respuestas a la violencia por razón de género.

En la evaluación se señalaba que si bien UNICEF ha desempeñado óptimamente sus funciones como organismo director, la cantidad de emergencias concurrentes, así como su prolongada duración están erosionando la capacidad de la organización. El enfoque sectorial, concebido para dar una respuesta muy precisa a las crisis humanitarias, muy a menudo se convierte en una labor de desarrollo a largo plazo, con el consiguiente riesgo de agotar los recursos, mermar la eficacia y dificultar la sostenibilidad.

Las respuestas de emergencia no pueden perjudicar la ayuda al desarrollo

El número creciente de emergencias complejas genera el riesgo de que las crisis agudas ensombrezcan las labores de desarrollo. Como señalaba el Sr. Lake en su discurso de apertura, pese a que cada vez hay más ayuda económica para las emergencias, “el incremento en la demanda de recursos, tanto humanos como económicos, está agotando rápidamente nuestras capacidades”.

El acceso a recursos básicos –esto es, financiación no dotada para un fin concreto– permite a UNICEF la flexibilidad necesaria para dirigir los fondos donde más se necesitan, por ejemplo para reforzar la programación o para responder a nuevas emergencias. Pero el aumento de la necesidad de ayuda humanitaria y el advenimiento repentino de las crisis han obligado a UNICEF a financiar las respuestas de emergencia empleando recursos básicos cada vez con más frecuencia.

“No podemos seguir con este método de soluciones provisionales sin que afecte adversamente a nuestra labor de desarrollo a largo plazo”, explicó el Sr. Lake, “en especial en los estados frágiles en los que las emergencias del mañana pueden acechar si no adoptamos hoy las medidas necesarias para fortalecer las instituciones y fomentar la capacidad de recuperación de las familias y comunidades; en otras palabras, si nos quedamos cortos en nuestras misión de desarrollo”.

Más bien, indicaba a continuación, “ha llegado el momento de tomar una decisión estratégica para que el péndulo deje de oscilar entre estas dos opciones. Las situaciones de emergencias y el desarrollo están intrínsecamente vinculadas, así que en lugar de hacer juegos malabares con el desarrollo a largo plazo y las respuestas de emergencia a corto, deberíamos integrarlas ambas sin sacrificar ninguna de las dos”.

La senda del desarrollo futuro

UNICEF continuará experimentando desafíos al dar respuesta a estas graves crisis, y a otras nuevas, que, explicaba el Sr. Lake, “a menudo tienen su origen no en único factor sino en una tóxica mezcla de ellos: la competencia por los recursos, los efectos del cambio climático, las injusticias económicas, las sociedades divididas y el desgaste de los pactos que antes promovían la cohesión social, la irresponsabilidad de los gobiernos, la corrupción y la ambición desmedida. Todos ellos desafíos a largo plazo y de carácter endémico, para los que no hay respuesta fácil”.

“[Ese] niño al que hoy ayudamos en medio de una emergencia”, dijo, “crecerá y un día será el adulto que conduce a su país por la senda del desarrollo futuro y que asume la responsabilidad de las generaciones futuras”.

Atender las emergencias prioritarias

Las numerosas crisis que en la actualidad afectan a la infancia en todo el mundo son la causa de que UNICEF haya tenido que tomar decisiones difíciles en relación a la asignación de fondos. Actualmente, UNICEF tiene desplegadas operaciones humanitarias en respuesta a cinco emergencias designadas de nivel 3, la clasificación más alta y que requiere una rápida movilización de recursos asistenciales en toda la organización. Las emergencias de este tipo pueden tener su origen en la escalada repentina de un desastre o una crisis, o en el deterioro rápido de una emergencia existente. Su magnitud indica que las oficinas de país y las oficinas regionales responsables no disponen de los recursos suficientes –de personal, suministros, financiación u otros– para asistir al gobierno del país anfitrión y a las organizaciones aliadas en su labor de satisfacer las necesidades de los niños, niñas y mujeres afectados.

Cada una de estas emergencias plantea una serie de desafíos particulares y pone a prueba los límites del personal, que a menudo trabaja en condiciones difíciles y peligrosas. En su conjunto, precisan financiación urgente y recursos específicos provenientes de todas las esferas de la organización.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/NYHQ2014-1026/Jallanzo
Un trabajador de UNICEF reparte carteles que contienen información e ilustraciones sobre los síntomas de la enfermedad del virus del ébola y sobre cómo evitar su propagación, en el distrito de Foya, Lofa County, Liberia. Abril de 2014.

Ébola: El peor brote de ébola de la historia –recientemente designado como emergencia de nivel 3– continúa extendiéndose por África Occidental. La carga más pesada la soportan Guinea, Liberia y Sierra Leona, países en los que para finales de agosto se registraban un total de 3.685 casos, entre probables, confirmados y sospechados. Pero la enfermedad también ha llegado a Nigeria, donde se han producido 21 casos, y al Senegal, donde a fecha de 4 de septiembre se había confirmado un caso.

El alcance sin precedentes y la duración del brote han ocasionado un enorme desgaste en el personal, que les expone además a un grave riesgo de contagio. Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, hay sólo dos médicos por cada 100.000 personas que precisan atención. La escasez de personal está afectando a las enfermeras y otros trabajadores sanitarios. La enorme demanda obliga al personal médico a trabajar largas jornadas, lo que les deja exhaustos y, por ende, más proclives a cometer errores que puedan dar lugar a su propia infección.

La prevención es la única estrategia para frenar el brote, aunque en muchas zonas, la falta de información y los hábitos riesgosos –como las prácticas tradicionales de enterramiento que aumentan el contacto con los cadáveres contaminados– están facilitando la propagación del virus. En otros lugares, las personas enfermas evitan los centros de tratamiento designados por miedo a la estigmatización social o por otros motivos.

UNICEF ha provisto suministros esenciales, como guantes, gafas de protección, monos de trabajo, desinfectantes de lejía y medicamentos básicos. Como parte de su respuesta, UNICEF colabora en la comunicación para el desarrollo y coordina iniciativas orientadas a informar de la enfermedad, sus síntomas y de cómo ayudar a prevenir su propagación. Los movilizadores sociales comparten información fundamental con las comunidades locales y distribuyen carteles ilustrados que contienen mensajes sobre prevención y atención de los enfermos.

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© UNICEF/NYHQ2014-0291
Niños y niñas sirios desplazados participan en una clase de manualidades en un refugio que respalda UNICEF, en Homs, República Árabe Siria, marzo de 2014.

República Árabe Siria: Más de tres años de conflicto en la República Árabe Siria han dejado cerca de 10,8 millones de personas necesitadas de asistencia humanitaria, entre ellas más de 5 millones de niños y niñas. Millones de personas han perdido sus hogares y apenas tienen acceso a servicios básicos por causa de la devastación de las infraestructuras esenciales en las zonas de conflicto. Cerca de 5 millones de personas afectadas por los combates viven en zonas de difícil acceso, lo que dificulta enormemente la labor de los organismos asistenciales.

Otros 3 millones de sirios han huido a países cercanos como Egipto, Iraq, Líbano y Turquía en una búsqueda desesperada de un lugar seguro, y allí se han inscrito o aguardan su inscripción en la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados.

Resulta difícil concebir cifras tan elevadas, pero, en síntesis, el conflicto ha obligado a casi la mitad de todos los ciudadanos sirios a abandonar sus hogares y a uno de cada ocho a huir del país. Contando los refugiados y las personas desplazadas dentro del país, el pueblo sirio es en la actualidad la mayor población desplazada del mundo.

UNICEF presta un apoyo vital a los niños y niñas que viven dentro de la República Árabe Siria y en otros países que acogen a los refugiados. La ayuda prestada abarca una variedad de servicios fundamentales como el abastecimiento de agua, saneamiento e higiene a las poblaciones afectadas, la prestación de servicios de salud y nutrición o el acondicionamiento de lugares seguros donde los niños y niñas puedan jugar y continuar aprendiendo.

El conflicto parece no tener fin, y las necesidades continúan aumentando. De los 770 millones de dólares que UNICEF solicitó para financiar su respuesta humanitaria en la República Árabe Siria y países vecinos, a mediados de agosto aún quedaba por recaudar un 54%.

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© UNICEF/NYHQ2014-0819/Khuzaie
Un niño junto a un cargamento de suministros de ayuda de emergencia en un punto de distribución situado en la ciudad norteña de Kalak, el Irak, junio de 2014.

Irak: Se calcula que más de 1,8 millones de personas han quedado desplazadas desde enero de este año como consecuencia del conflicto que se vive en el Irak. Esta cifra no incluye a las personas desplazadas previamente ni a los más de 215.000 refugiados de la República Árabe Siria que se encuentran en el país.

UNICEF trabaja para prestar un apoyo vital allí donde más se necesita, pero debido a que las poblaciones desplazadas se hallan dispersas por varias zonas, a menudo es difícil llegar a ellas con la ayuda humanitaria. De las 1.000 toneladas de suministros transportados por vía aérea en agosto para atender a los niños y niñas en situaciones de emergencia, cerca de la mitad –en especial raciones de alimentos de emergencia, tiendas de campaña, tanques de agua y pastillas de purificación, bidones, vacunas contra la polio, conjuntos de material para el desarrollo en la primera infancia– se dirigían al Irak.

Se están realizando esfuerzos para cobijar a personas que desesperadamente lo necesitan; ya se han localizado 26 lugares en los que ubicar campamentos que darán cabida a los 240.000 refugiados de la República Árabe Siria que están dispersos por las gobernaciones de Erbil, Sulaymaniyah y Dahuk.

UNICEF colabora también con la instalación de espacios acogedores para la infancia y escuelas de campaña, prestando servicios de asistencia psicológica y coordinando actividades educativas y recreativas.

UNICEF ha dispensado ayuda de emergencia a los miembros del grupo etnoreligioso Yazidi que quedaron desplazados a resultas de los enfrentamientos ocurridos en la gobernación de Ninewa. Miles de familias huyeron a las montañas de Sinjar, donde quedaron atrapadas sin alimentos ni agua.

En el contexto de una crisis que se ha deteriorado con rapidez durante los últimos meses, UNICEF consagra sus esfuerzos a intensificar su respuesta al tiempo que continúa evaluando las necesidades de las poblaciones afectadas y valorando la financiación que se precisa para ayudarlas.

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© UNICEF/NYHQ2014-1357/Pflanz
Una mujer espera con su bebé en un centro de inscripción de la ciudad de Kiech Kon, en estado del Alto Nilo, Sudán del Sur, donde UNICEF, el Programa Mundial de Alimentos y ONG aliadas han desplegado una misión de respuesta rápida. Agosto de 2014.

Sudán del Sur: Se calcula que como consecuencia del renaciente conflicto que estalló a mediados de diciembre de 2013 han quedado desplazadas 1,3 millones de personas, la mitad de las cuales son menores de edad. La mayoría de estas personas viven en refugios improvisados, donde apenas tienen acceso a servicios esenciales para la supervivencia ni pueden satisfacer sus necesidades más básicas. En zonas como Bentiu, las lluvias estacionales y las consiguientes inundaciones están exacerbando las ya de por sí considerables dificultades que comporta la vida en un campamento de desplazados.

La doble amenaza del conflicto y el desplazamiento engendra riesgos adicionales que ponen en peligro el bienestar de la infancia. La violencia ha trastocado la producción agrícola, interrumpiendo las fuentes de sustento, agravando la inseguridad alimentaria y ocasionando un aumento de los precios de los alimentos.

Según los cálculos, entre junio y agosto había en todo el país 3,9 millones de personas en peligro de no disponer de los alimentos suficientes, y muchas que se planteaban de dónde obtendrían su próxima comida. Para finales de año cerca de un millón de menores de 5 años precisarán tratamiento por desnutrición aguda, afección que podría acabar con las vidas de 50.000 niños y niñas si no nos apresuramos en hacer más por combatir la crisis nutricional.

UNICEF, conjuntamente con el Programa Mundial de Alimentos y otros aliados, ha desplegado ya cerca de 30 misiones de respuesta rápida en zonas remotas de 30 lugares, con las que se ha prestado asistencia en materia de agua, saneamiento e higiene, salud, nutrición, educación y protección infantil a casi medio millón de personas, de las que 95.000 son niños y niñas menores de 5 años.

UNICEF colabora también en programas de alimentación terapéutica, administra vacunas contra el sarampión, suministra sales de rehidratación oral para ayudar a combatir el cólera y mosquiteras tratadas con insecticida contra el paludismo, provee agua potable segura para las personas que viven en los principales centros para desplazados, ayuda a que los niños y niñas continúen su educación proveyendo aulas provisionales, y presta servicios de protección infantil como, por ejemplo, atención psicosocial y la reunificación de los niños y niñas separados con sus familias.

Para poder financiar estas respuestas tan cruciales entre enero y diciembre de 2014, UNICEF ha hecho un llamamiento de 151,7 millones de dólares, de los que a fecha de 2 septiembre aún quedaba por recaudar el 47%.

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© UNICEF/NYHQ2014-1473/Bindra
Unas niñas posan en un espacio acogedor para la infancia instalado en un centro para desplazados internos de Bambari, en la República Centroafricana. Julio de 2014.

República Centroafricana:El conflicto ha agravado la condiciones de vida, ya de por sí difíciles, en la República Centroafricana. El deterioro de las infraestructuras, los elevados índices de retraso en el crecimiento, las graves deficiencias en el acceso a fuentes de agua segura e instalaciones de saneamiento mejoradas, y la pobreza extrema están contribuyendo a exacerbar los desafíos que enfrentan los niños y niñas, y dificultando su lucha por la supervivencia.

La crisis ha afectado a 4,6 millones de personas en todo el país, de los cuales la mitad son menores de edad, y ha dejado a 2,5 millones de personas necesitadas de ayuda humanitaria, entre ellas miles de desplazados internos. A fin de dar respuesta a sus necesidades, UNICEF provee asistencia en materia de salud, nutrición, agua, saneamiento e higiene, protección de la infancia, VIH/SIDA, y educación.

Los niños y niñas reciben mosquiteras tratadas con insecticida para ayudar a combatir el paludismo, alimentación terapéutica para combatir la desnutrición, y apoyo psicosocial. UNICEF colabora en diversas iniciativas encaminadas a liberar a los niños y niñas vinculados a grupos armados, a reunificar a los niños y niñas separados con sus familias, a apoyar a los supervivientes de la violencia por razón de género, a prevenir la transmisión materno-infantil del VIH, y a enseñar a los niños y niñas técnicas adecuadas para lavarse las manos que pueden contribuir a frenar la propagación de las enfermedades.

Pero las necesidades continúan siendo urgentes, y de los 81 millones de dólares que UNICEF precisa para proseguir con su labor, a fecha de 31 de julio faltaban por recaudar 50 millones.


 

 

Fotografía UNICEF: Junta Ejecutiva de UNICEF

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