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La Historia de Ruth: Lo importante es Buscar Ayuda

Ruth es una joven mujer, madre de cinco niños con edades entre 3 y 16 años, a la que hace tres años le diagnosticaron el virus de inmunodeficiencia humana (VIH).

Ruth se enteró de que era positiva  al VIH cuando -embarazada de tres meses- fue a un chequeo prenatal. Al recibir el diagnóstico, reaccionó con total incredulidad: “Cuando a mi me lo dijeron, yo hasta rompí los resultados y le dije que eso era mentira, que yo no tenía eso”.

“Yo me quedé en el aire y la persona que me lo dijo me pedía que reaccionara, que llorara si quería, pero yo me sentía como que era a otra gente que le pasaba, cuando llegué a mi casa, entonces no podía dejar de llorar”.

En la vida de Ruth ocurrieron muchas cosas a la vez, pues en la fecha en que se entera de que es VIH positiva se encontraba embarazada, su marido tuvo un accidente consecuencia del cual posteriormente muere, uno de sus hijos se golpea, siendo hospitalizado  y luego sometido a una operación. “Fueron tantas cosas, que a mi, con el embarazo me subió la presión y tuve un inicio de trombosis, en fin, que con todo eso, no pude volver al hospital, pero mi mente seguía trabajando eso de que yo era VIH positiva”.

“Un día, después de tres meses, volví a la maternidad, ahí conocí a Dulce, quien actualmente dirige la Red Dominicana de Personas VIH+ (REDOVIH) quién me dio mucho apoyo y después que di a luz, le dije que yo quería hacer lo que ella estaba haciendo.  Que de la única forma que yo podría superar mi situación era ayudando a otras mujeres, dándoles apoyo y tomándolas de la mano para decirles que sí se puede, que la vida no se detiene ahí”.

La determinación de esta mujer convenció a Dulce de que realmente podía ayudar a muchas mujeres que como ella, se les diagnostica el Virus de Inmunodefiencia Humana sin tener ninguna información sobre en qué consiste la infección ni cómo deben continuar su vida.

“Como vieron mi interés, me mandaron a capacitarme, porque yo quería poder ayudar a otras personas como lo hacía Dulce. Ahora yo trabajo en la Maternidad de La Altagracia dándole apoyo a otras madres que como yo, son positivas al virus del VIH”.

El hecho de trabajar en uno de los principales centros de salud materno-infantil, le da una perspectiva de cómo va la tendencia del VIH en nuestro país: “La cantidad de personas infectadas va en aumento, por lo menos en el ambiente en que yo trabajo, en una semana se ven hasta diez usuarias infectadas del VIH”.

Aunque actualmente Ruth muestra decisión y fortaleza para vivir con su condición de madre VIH positiva, y es considerada como una de las mejores consejeras de pares con que cuenta REDOVIH,  tuvo que vivir dolorosos procesos: “El ser diagnosticada VIH positiva sin tener ninguna información sobre eso y que se muriera mi esposo, para mi eso fue grande, yo me veía con cuatro niños que tendría que mantener sola y no veía salida”.

“Cuando mi familia supo que yo tenía el virus, se alejaron un poquito y yo no los culpaba, porque no teníamos ningún tipo de información, si no me hubiera pasado a mi, yo habría hecho lo mismo, yo lo entendía, pero después de que yo misma los fui informando, fueron cambiando de actitud y ya es una situación normal”.

En algún momento, también la actitud de Ruth hacia su familia cambió, creando un alejamiento físico y emocional de las personas que quería: “Yo misma no sabía cómo podía contagiarlos, así que me alejé de todos y como pensaba que me iba a morir, no me acercaba a mis hijos para que no se apegaran a mi, empecé a delegar mis responsabilidades de madre en otras personas, para que mi falta no fuera dolorosa para ellos”.

 

“Tenemos la creencia de que cuando una persona tiene el virus del VIH, ya se está muriendo, y a muchas mujeres les resulta difícil aprender de esta situación, pero yo les digo que lo importante es buscar ayuda, buscar apoyo”.

En la Maternidad La Altagracia, donde se implementa el Programa de Reducción de la Transmisión Vertical, Ruth hace trabajo de consejería a las mujeres embarazadas que se les diagnostica el VIH, está en contacto directo con la desesperación de muchas mujeres, ofreciéndoles su mano y su hombro para llorar, pero además, les habla con conocimiento de causa, “porque yo soy una de ellas y he salido adelante”.

En el presente, Ruth, es una portadora sana del VIH y no ha tenido necesidad de usar retrovirales.  Se cuida manteniendo una alimentación apropiada y equilibrada, y tratando de tener una buena calidad de vida.  Trabaja y  vive con sus cinco hijos, que desarrollan  una vida normal.       

 

 
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