Historias de Vida

Educación Inclusiva y de Calidad

Salud

Protección contra el maltrato, abuso y explotación

Desarrollo Integral Infantil

Gestión de Conocimiento

VIH, SIDA y la Infancia

Prevención y Manejo de Emergencias

 

Todos los días, le digo a Pedro: “No nos vamos a dar por vencidos. Vas a ser un campeón.”

Historia de Pedro
© UNICEF Brasil/ / João Laet

Por Elisa Meirelles

Cuando Pedro Henrique nació, los médicos dijeron que nunca iba a poder caminar. Hoy, madre e hijo caminan 3 kilómetros por día, y ella está en el proceso de encontrarle un cupo en el colegio. 

Cada día, Iona Ferreira Cavalcanti y su hijo Pedro Henrique, de 9 años, se levantan temprano. A las 5:30 de la mañana, ya están tomando el jugo verde que ella prepara al levantarse. Cuando el reloj marca las 6:00, ya están listos para la rutina de ejercicios matinales: una caminata de kilómetros en la pista de atletismo cerca de su casa en Belém.

Cuando se los observa más de cerca, uno se da cuenta que Iona está siempre a su lado, asegurándolo del brazo o por la camiseta. Los pasos del chico son un poco imprecisos, sus piernas están, poco a poco, ganando fuerzas y sigue adelante, decidido. Algo que pocos se podrían imaginar nueve años atrás. 

“Pedro fue diagnosticado con autismo, hiperactividad y epilepsia. Dijeron que nunca iba a poder caminar,” dice Iona. La madre no aceptó esta prognosis y empezó a investigar todas las opciones que tenía para ayudarlo. Y fue, en la pista de atletismo, donde encontró el espacio necesario para que su hijo diera sus primeros pasos. Pedro Henrique es hijo único y cuenta con el apoyo incondicional de su madre.

El tratamiento más intenso comenzó tres años atrás. Iona buscó y encontró un método de apoyo para niños con discapacidad en Rio de Janeiro. Madre e hijo comenzaron a viajar a la ciudad cada cuatro meses, usando todos los recursos que tenían y, a veces, que no tenían. Cuando su situación financiera empeoró, tuvieron que dejar de viajar. Fue en ese momento que Iona empezó a estudiar de cerca las necesidades especiales que tenía Pedro, para poder ofrecerle lo que el programa en Rio de Janeiro le había ofrecido. “Nuestra casa fue adaptada para las necesidades de Pedro. Comenzamos con las caminatas, seguidas por ejercicios en la pista: arrastrarse, gatear y dar volteretas. Veo que le gusta hacer los ejercicios y sueño que algún día sea atleta.”

La rutina es intensa, pero Iona no se queja. "Confieso que cuando me acuesto por la noche, estoy agotada. Pero vale la pena, ¿verdad, hijo? Vamos a ganar. Anteriormente, Pedro no caminaba ni permitía que lo ayudara a caminar. Ahora puedo hasta tocarle la cabeza. Ahora ya me deja peinarlo, lo puedo acariciar. Es un avance enorme", celebra.

La única cosa que faltaba para Pedro era un cupo en una escuela. “Todavía no he encontrado una escuela para él. Ya lo he intentado varias veces. Ahora está estudiando en el Proyecto Acreditar, (organización que atiende niños y niñas con discapacidad) pero quería que fuera a una escuela común, con otros niños, para poder socializarse,” dice Iona.

Sus esfuerzos no han sido exitosos porque no hay suficientes cupos en el período de la tarde y la falta de estructura que tienen las escuelas para acompañar a Pedro en sus clases. “Ofrecen cupos de las 8:30 a las 10:30. Más allá de ser poco tiempo, interfiere con el horario de su tratamiento.” 

Historia de Pedro
© UNICEF Brasil/ / João Laet
Una oportunidad gracias al proyecto Ríos de Inclusión

La historia de Iona y Pedro Henrique se dio a conocer al equipo del proyecto Ríos de Inclusión – una iniciativa de UNICEF en conjunto con el Gobierno del Estado de Pará, la Prefectura de Belém y la Fundación de Desarrollo de Amazonia (FIDESA) – el 25 de agosto. Estaban llevando a cabo una formación para alumnos y profesores cerca de la pista de atletismo donde se entrenan Iona y Pedro. Iona se aproximó a los organizadores para ver de qué se trataba. “Me interesé; quería saber de qué se trataba. Siempre estoy buscando proyectos de deporte porque me doy cuenta que le ayudan mucho a Pedro. Mi sueño es que sea atleta” se acuerda Iona.

Al llegar, Iona se presentó a Wane Suely Mesquita, pedagoga y técnica de Ríos de Inclusión. Le contó la trayectoria de su hijo, la importancia que tuvo y tiene el deporte para su tratamiento y para superar las dificultades que tiene para lograr conseguir un cupo en la escuela. Estaba hablando con la persona acertada: Wane está encargada con la coordinación con el primer contacto con las madres.

La pedagoga le explicó a Iona lo que era el proyecto. El primer paso había sido dado en aquel momento: identificó a un niño sin cupo escolar. “Ahora, vamos a entrar en contacto con algunas escuelas en las proximidades de su casa y comenzar un diálogo. Ya sabemos que hay escuelas estatales y municipales en el barrio donde viven y tienen condiciones para incluirlo. Vamos a hablar con esas escuelas para ver cómo podemos garantizar que Pedro entre y permanezca en la escuela, con la atención necesaria.”

Al ver que había encontrado una red de apoyo, Iona celebró con su hijo. “Hoy pedí salir temprano del trabajo y te traje aquí a la tarde, hijo, sin saber por qué. Ahora ya se: con la ayuda de ellos, vamos a conseguirte un cupo en una escuela. Y como te digo todos los días, Pedro, no voy a dejar de apoyarte. Vas a ser un campeón.”

Sobre el proyecto Ríos de Inclusión:

El proyecto Ríos de Inclusión es una iniciativa de UNICEF en conjunto con el gobierno del Estado de Pará, la Prefectura de Belém, y la Fundación de Desarrollo de Amazonia (FIDESA). El proyecto tiene como objetivo fortalecer el proceso de inclusión escolar de niños y adolescentes con discapacidad.  

 

 
unite for children