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Consejeras de la Pastoral Materno Infantil: Más que aconsejar…un privilegio de cuidar una gran familia

© UNICEF RD/ J.L.Bautista/2009
Tagui y sus gemelas participan en el encuentro de Consejeras y madres del Proyecto de la Pastoral Maternoinfantil

Santo Domingo.- “Me siento muy privilegiada de formar parte del grupo de la Pastoral, damos seguimiento a las madres con las visitas domiciliarias, y orgullosa porque con la educación que les hemos dado a las madres, hoy ellas están felices, y sus niños sanos” nos cuenta Altagracia Serrata, una de las consejeras fundadoras del Proyecto de la Pastoral Materno Infantil, durante un encuentro sostenido con el director regional del UNICEF, Nils Kastberg en la Escuela Santa Filomena de la Ciénaga de los Guandules.

El Proyecto de la Pastoral Materno Infantil  es una innovadora intervención de atención continua de la salud materna, neonatal e infantil, llevada a cabo por agentes comunitarios voluntarios, y apoyado por el UNICEF, la OPS/OMS y la Secretaría de Estado de Salud (SESPAS).

Altagracia, mejor conocida como “Tagui” vive y trabaja en el sector de Esperanza. Además de consejera es una joven madre de 4 niñas, sus últimas hijas son las gemelas Brianna y Brianni de tan sólo 3 meses de edad, a las que ahora les tocará acompañar a su madre a todas sus responsabilidades del trabajo voluntario de consejería que realiza en la comunidad. “Llevo 4 años trabajando, y se que todavía puedo dar mucho más porque es como una misión que Dios me ha dado”- nos explica cuando le preguntamos si podrá seguir  en el proyecto teniendo que cuidar a sus gemelas recien nacidas.

Y es que según el grupo de consejeras, el trabajo en la Pastoral no es un trabajo, es un privilegio, y a consideración de muchas de ellas, trabajar como voluntarias en la Pastoral es pertenecer y cuidar a una gran familia.

 “Me siento feliz de trabajar en la Pastoral porque uno hace mucho como persona y llega muy lejos…No gano dinero, lo hago voluntariamente, y por eso uno se siente parte de la familia… Por donde quiera que voy tengo sobrinos que me buscan…es como cuidar de una gran familia”.  Así lo expresa Mery, también consejera fundadora quien a pesar de la oposición del mismo director de la Pastoral, el Padre Navarro, decidió apoyar esta iniciativa “ … estoy feliz aquí aunque el Padre no quería que fuera consejera porque además soy catequista.”

Enerolisa (Eli) de La Ciénaga de Guachupita también lo destaca en sus palabras,  “me siento muy orgullosa de trabajar con la Pastoral, aconsejando y aconsejando, ahora me siento la abuela de 47 niños!!”

Las madres beneficiadas también han sentido esta especie de “hermandad” que reina en el proyecto.  Yahaira llena de gran emoción nos cuenta “entré a la Pastoral cuando tenía 2 meses de embarazo, yo quería abortar porque el papá me dijo que yo que quedé embarazada, lo mantuviera como yo pudiera... y mi comadre Tagui me invitó a las charlas, veía a tantas madres felices llevando su embarazo.  Me sentí, más que en familia…sentí que todas las consejeras y madres eran mis hermanas”… ”después,.cuando yo recibí mi niño, eso  fue lo más grande… mírelo ahora como está de grande…y aún así ellos siguen pendientes a mi y a mi bebé..”

© UNICEF RD/ J.L.Bautista/2009

UNICEF apoya esta iniciativa desde 2004, financiando el material de capacitación para las consejerías.   El trabajo de consejería ha supuesto muchos esfuerzos de capacitación, y a los cuatro años de haberse iniciado ya son 180 mujeres que han sido capacitadas como multiplicadoras y consejeras de salud materno infantil.

Luz,  de la comunidad de Madre Cándida en Guachupita, destaca lo valioso de este proceso de aprendizaje que sin dudas ha sido de doble vía:  “He aprendido mucho trabajando en el proyecto, y sobretodo puedo aconsejar a las madres….muchas que han querido abortar(…)  yo misma fui una que parí a mi primera hija en el suelo, y por eso digo que ustedes son privilegiadas que tienen a alguien que les enseñe, que les aconseje…eso no lo tuve yo”

Pero la consejería no se limita a la salud y la fe, el proyecto supone un componente de educación en ciudadanía a través del cual se les enseña a las mujeres a conocer y defender sus derechos.  Así lo expresa Yahaira  “Lo que más nos enseña la Pastoral es a reclamar nuestros derechos, porque a veces a una la tratan como si uno no fuera gente…”

Y para los que puedan tener dudas sobre la sostenibilidad de este proyecto, sólo basta con las palabras de Fefa, del sector Filomena:  “Yo sólo voy a decir unas palabras..y es que el Proyecto para el que lo conoce y el que no lo conoce quiere seguir expandiéndose, para seguir dando vida, y seguir dándola en abundancia” – dijo, cerrando una serie de testimonios compartidos con los visitantes del UNICEF.

Marzo 2009

 

 
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