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Una Madre Seropositiva Cuenta su Historia

Santo Domingo.- “Tengo derecho a ser madre, y tengo necesidades sexuales”, así respondió Rosa a las inquietantes preguntas y reproches de los médicos cuando ella iba a chequearse para proteger su embarazo. Estos reproches surgieron una vez que ella les confesara ser seropositiva y que desde hace 9 años vive con el  VIH.

Rosa, era una de las participantes en el primer taller “Consolidación de la Propuesta de la Comisión Conjunta Bi-temática Niños, Niñas y Adolescentes y del Programa Nacional de Reducción de la Transmision Vertical”, celebrado recientemente en esta ciudad. Allí dos mujeres compartieron sus vivencias con el grupo. La historia de Rosa impactó en todas las personas que la oyeron, pues se expresaba con fuerza e indignación.

“Cuando me embaracé analicé como iba a afrontar la situación, yo deseaba concebir otro hijo, no soy ninguna loca, sabía exactamente qué medidas debía tomar una vez dado ese paso, por lo que me dirigí a la maternidad  y tuve acceso a que me atendieran porque conozco a alguien que labora allí”.

El estigma hacia las personas viviendo con VIH se hace presente, pues Rosa comenta que “luego de que me viera un doctor éste me refiere al consultorio de alto riesgo, en el que fui tildada de irresponsable por la doctora que me atendió, y que además era médica residente, no especialista”.

“Me pidieron que me realizara una serie de análisis.  Citas van y citas vienen y todas cada día más lejana a las fechas que debieron asignarme,  y por no darme la atención pertinente en estos casos perdí a mi bebé, por lo que debieron practicarme un aborto terapéutico tres días antes de la última cita que me habían indicado”

“Aquellos momentos fueron negros para mi, me suministraron  los medicamentos a las 6 de la mañana a fin de hacerme el legrado, recuerdo que habían cinco mujeres después de mi, y yo fui atendida de último a las cinco de la tarde, ya que algunas enfermeras que se enteraron de mi situación se encargaron de decirle a los doctores que entraban a la sala y a las mujeres que les iban a practicar los legrados que yo vivía con VIH”, confiesa .

“Durante el aborto terapéutico empezaron a cuestionarme el porqué me embaracé si tengo SIDA, que si el padre del niño lo sabía, a lo que le respondí que tengo derecho a ser madre, y que quien me embarazó también es seropositivo y también quería tener un hijo, hijo que pudo haber nacido, y completamente sano, si me hubiesen administrado los medicamentos  requeridos para evitar la transmisión vertical".

“Me trataron vilmente,- prosigue-una vez realizado el legrado, la doctora salió dejándome como un animal desangrando, nadie me quería ayudar, nadie quería ponerme las manos, pero por fin aparecieron dos enfermeras, ellas me socorrieron y me brindaron su ayuda”, revela.

Rosa, quien aún no logra entender el por qué personas así atienden a mujeres que viven con el VIH, es supervisora de consejería de personas viviendo con  el virus, tiene una hija de 13 años de edad, la cual no sabe que ella es seropositiva, pero a la que, según ella, ha orientado al respecto y mantiene cuidado.

“Algún día se lo diré y para cuando lo haga se que estará preparada para asimilarlo y aceptarlo”

Actualmente  en el país se desarrolla  el Programa Nacional de Reducción de la Transmisión Vertical del VIH/SIDA (PNRTV), que ha ido avanzando hacia el logro de su propósito de contribuir a reducir el impacto social y sanitario de la epidemia del VIH/SIDA mediante la estructuración de las acciones en los establecimientos del Sistema Nacional de Salud, dirigidas a la disminución de la transmisión del VIH de las madres positivas a sus hijos/as.

Como parte del programa, también se realizan esfuerzos para enfrentar la problemática de los derechos humanos, la estigmatización y los problemas de confidencialidad entre el personal de salud y en la comunidad.

UNICEF impulsó desde el principio la creación y posterior ejecución del Programa a nivel nacional y  ha venido apoyando la formación de consejeras de pares que trabajan en los hospitales de maternidad para apoyar a otras embarazadas; la producción de material educativo,  la capacitación del personal de salud y evaluaciones periódicas del Programa Nacional

Por: Loreta Acevedo

 

 
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