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Del Escritorio del Representante

 

Razones para ponerle fin al matrimonio infantil en República Dominicana

Matrimonio Infantil 2017
© UNICEF República Dominicana

Las niñas y adolescentes, según queda demostrado claramente por la neurociencia, no tienen un grado de desarrollo neurológico suficiente, especialmente de la corteza prefrontal y sus conexiones con el hipocampo y la amígdala, para tomar decisiones de la vida adulta. No son “mujeres pequeñitas”, son niñas y adolescentes. 

El matrimonio infantil es en muchos casos forzados por las familias, y en otros casos las niñas y adolescentes son empujadas al mismo por un entorno familiar y social que les indica que ese es el camino que deben tomar. Cuando se dan excepciones a la norma de los 18 años, como la autorización de los padres o de los jueces para casarse con edades menores, esta facilita que los padres puedan forzar a las niñas a casarse en contra de su voluntad, en total violación de los derechos fundamentales de dicha niña. 

Una niña o adolescente tiene muy pocas herramientas para tomar una decisión informada y libre, y la dispensa judicial o la autorización de los padres no puede, en ningún caso, suplir esa voluntad.




Seis de cada diez niñas se casan (o unen) con hombres cinco o más años mayores que ellas. Conforme con la ENHOGAR 2014, el 35% de las adolescentes, de 15 a 19 años, actualmente casadas o unidas, tienen parejas entre 5 y 9 años mayores que ellas. Asimismo, el 23.4% lo están con hombres 10 o más años mayores. 

Esto es especialmente grave si se considera que la Ley 136-03 define como delito de abuso sexual la práctica sexual con un niño, niña o adolescente por un adulto cinco años mayor. Aunque la mayoría de estas niñas no están formalmente casadas, la legislación permite que la institución legitime la práctica.




Las uniones tempranas afectan el cumplimiento de los derechos de las niñas y de las adolescentes, condicionan su desarrollo, en un alto porcentaje abandonan sus estudios, tienen embarazos a edades tempranas, de alto riesgo por la inmadurez fisiológica de su cuerpo (el 16,2% de todas las muertes maternas son de madres menores de 20 años). Según datos de la República Dominicana, el 21% de las niñas en matrimonio infantil o uniones tempranas dice haber sido objeto de malos tratos o abuso físico o sexual por parte de su pareja. 

En bastantes casos son abandonadas por sus parejas que además no se hacen responsables de los hijos. 
Todo ello hace que, si provienen de familias en situación de pobreza (que es la inmensa mayoría de las niñas casadas o unidas en la República Dominicana), están condenadas a seguir en esta situación.




Según ENHOGAR 2014, en la República Dominicana el 35,9% de las mujeres entre 20 y 24 años declaran haberse casado o estado unidas de manera estable antes de los 18 años, y el 12.3% antes de los 15 años. Ambas cifras son las más elevadas de Latinoamérica, casi duplicando la media de la región en menores de 18 años (23%) y casi triplicando la media en menores de 15 años (5%).

Se debe tener en cuenta que el fenómeno del matrimonio infantil o uniones tempranas afecta fundamentalmente a las niñas y adolescentes de familias más pobres. Ya que estas cifras aumentan a casi 60% en las menores de 18 años y a 23% en menores de 15 años.

Todo esto conlleva no solo a una grave violación de los derechos de las niñas y adolescentes sino a un costo considerable para el país y a una replicación y aumento de la transmisión intergeneracional de la pobreza.


La República Dominicana ha asumido compromisos internacionales que prohíben la práctica nociva del matrimonio infantil.
  •  La Convención sobre los Derechos del Niño en su artículo 24, párrafo 3 que dispone que los “Estados Partes adoptarán todas las medidas eficaces y apropiadas posibles para abolir las prácticas tradicionales que sean perjudiciales para la salud de los niños”;
  • La Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer dispone que “no tendrán ningún efecto jurídico los esponsales y matrimonios de niños y niñas”. 

La observación general número 18 del Comité de los Derechos del Niño y la recomendación general número 31 del Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer recomiendan a los Estados Partes aprobar o enmendar la legislación correspondiente para eliminar prácticas nocivas como el matrimonio infantil, sugiriendo que la edad mínima para contraer matrimonio para niños y niñas, con o sin el consentimiento de los padres, se fije en 18 años. (CEDAW/C/GC/31/CRC/C/GC/18 de 2014).

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030, específicamente el número 5, sobre igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas, tiene como una de sus metas “eliminar todas las prácticas nocivas como el matrimonio infantil...” y, los indicadores por los que todos los países firmantes medirán el avance en dicha meta son: número de mujeres de 20 a 24 años que han estado casadas o unidas antes de los 18 años y el número de mujeres casadas o unidas antes de los 15 años.

 

 

 

 

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