Historias de vida

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Bárbara, rumbo a un nuevo hogar

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Barbara junto a sus primos, Tumbes

Su nombre es Bárbara, tiene 14 años y le ha tocado abandonar Valencia, la tierra que la vio nacer, porque en su Venezuela querida los ingresos de mamá ya no permitían solventar las necesidades básicas de la familia.

“Mi mamá empezó a vender café en las calles para poder tener más ingresos, pero ni así alcanzaba el dinero, por eso decidimos venirnos”, comenta.

Como miles de sus compatriotas, entre ellos niñas, niños, y adolescentes, ella ha realizado un largo viaje por tierras colombianas y ecuatorianas para llegar a Perú. Han sido días interminables, el cansancio se nota en su rostro tanto como la esperanza en su mirada.

Aunque le apena dejar atrás su escuela, el barrio y los amigos de toda la vida, a Bárbara le ilusiona y alegra saber que en unas horas volverá a ver a Dey, su hermana mayor. “Ella se vino hace varios meses, está viviendo en un lugar que se llama Puente Piedra, en Lima. Ahí nos quedaremos nosotros. Mi hermana ya está trabajando y está buscando empleo para mi mamá y un colegio para mí y mis primos”, cuenta.

En medio de la crisis que ha generado la masiva migración y consecuente separación de miles de familias venezolanas, Bárbara tiene la fortuna de estar acompañada de las personas con las que siempre ha convivido: su madre, su tía y sus dos pequeños primos: Antolín (7) y Jorge Eduardo (11) quienes juguetean en el CEBAF (Centro Binacional de Atención Fronteriza). Al lado de ellos empezará una nueva vida en Perú, planes de cómo empezar esta nueva etapa, ya los tiene.

“Esperaré el inicio del próximo año escolar para retomar mis estudios, me toca cursar el segundo año de secundaria, mientras tanto estudiaré repostería para aprender a preparar los postres tan ricos que tiene Perú”, comenta.

Ha llegado el momento de que Bárbara, su familia y sus ilusiones aborden el bus que los conducirá a la capital peruana. Atrás quedarán el camino que la trajo de Venezuela y los días de sol y cielo azul. En veinte horas la neblina limeña, un sancocho solidario y las voces de sus compatriotas ofertando arepas la recibirán en Lima, su nuevo hogar.

 

 
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