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Pedro Pablo, mejorando el mundo al ritmo del rap

“Más que líder me siento protagonista, porque ante cada situación que se presenta no me quedo quieto, actúo”, dice Pedro Pablo Salas Asca, adolescente pucallpino de diecisiete años que ha logrado unir su talento literario y musical para, a ritmo de rap y break dance, pedir respeto por el medio ambiente y los derechos de la niñez y la adolescencia.

Pedro Pablo, conocido artísticamente como Ninio, dice que fueron sus padres y hermanos quienes lo motivaron a cultivar la poesía, la danza, la música y a expresarse libremente: “A pesar de que en casa no faltaban los problemas, siempre existió mucha comunicación, respeto y buen humor entre todos nosotros. Escuchábamos música, bailábamos, pintábamos; mi papá y mi mamá siempre han estado cerca a nosotros”, dice con orgullo.

Así como su familia, los dos barrios donde ha vivido fueron claves para fortalecer esas habilidades sociales que ya le abrieron varias oportunidades de crecimiento: “Siento que tengo tres casas: la familiar, el barrio de mi niñez al que siempre regreso, y mi actual barrio, donde están mis amigos de adolescencia, quienes me conocen mejor, saben de mis ideales y con quienes, por ejemplo, hemos logrado alejar a las drogas de nuestro entorno, practicando deportes”, comenta.

Con la misma determinación con la que rechaza las drogas, expresa su disgusto con el uso de expresiones violentas en géneros musicales como el reggaetón: “Me gusta este ritmo, pero cuando se une a letras que motivan reflexión y cambios. Entre los grupos de este género que me inspiraron está DC Reto”.

Y es, precisamente, este interés por hacer de la palabra y la música herramientas para el cambio, el que lo llevó a crear temas a ritmo de rap y presentarlos en actuaciones de su colegio y luego en actividades interrescolares. Fue en una de estas actividades que se encontró con otros chicos y chicas agrupados en el movimiento Líderes y lideresas en el tiempo libre y decide unirse a ellos.

“Permanecí en este grupo alrededor de medio año, gracias a esta experiencia aprendí a valorar lo que hago y lo que hacen otros niños y adolescentes”, relata.

Su participación en el grupo como facilitador de talleres así como sus creaciones se orientaron, principalmente, a la promoción de los derechos sexuales y reproductivos de los adolescentes y la prevención del VIH y otras enfermedades de transmisión sexual.

Asimismo, junto con tres amigos ha formado Tierra Colorada Crew, espacio de participación que a través de las diversas expresiones del hip hop aborda las problemáticas sociales que afectan a los adolescentes. Por ejemplo, la presentación de un rap sobre el daño ambiental que exhibió durante el Festival San Juan no me contamines, propició que un colegio los convoque para dictar un taller de rap a sus alumnos.

Pedro Pablo no pierde la sencillez en virtud de los éxitos obtenidos, tampoco se desespera por avanzar: “Acabo de terminar un curso de computación. Aprenderé shipibo para llevar mis mensajes a estas comunidades, y estudiaré comunicación audiovisual, porque me indignan algunos programas que se ven en la televisión y quiero contribuir a que esto cambie”, comenta sin perder la sonrisa.

Investigación y textos: Rafahel García y Sandra Esquén

Fotografía: Daniel Volpe 

 

 

 
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