Historias de vida

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‘Quiero estudiar y siempre aprender más para avanzar’

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Seibel Valles Canayo tiene 15 años, y desde que vio la primera luz de la selva amazónica, vive en la comunidad shipiba de Nueva Palestina, distrito de Callería, región de Ucayali. Nueva Palestina está a cinco horas de viaje en bote colectivo desde Pucallpa. Y para llegar las familias viajan río arriba.

Ella vive con sus padres y sus hermanas en una casita de un solo ambiente, con techo tejido con hoja de Shebon y piso de madera rústica. La cocina está en la parte trasera de la casa, y el agua que utilizan para cocinar los alimentos y para beber la recogen del río cada mañana, y la cloran para que sea segura. El baño, su aseo personal y el lavado de la ropa lo hacen directamente en el río. Y como no cuentan con una letrina las deposiciones las realizan a campo abierto.

Sus padres se dedican a la pesca y a la agricultura, cultivan plátanos y otros productos como la yuca. Seibel ayuda a su padre y a su madre en las tareas del hogar. Apoya en el recojo de agua cada día, carga los baldes del río a su casa, y cursa el tercer año de secundaria en la escuela de la comunidad. Nos cuenta que su mamá está esperando su tercer hermanito o hermanita, y está preocupada porque en su comunidad no hay un puesto de salud donde su mamá pueda atenderse llegado el momento del parto. ‘Para sus controles mi mamá tiene que ir caminando o en bote hasta la comunidad de Mazaray y caminar más de una hora de ida, e igual tiempo de vuelta’. Como su papá es el promotor de salud él la ayuda y le recuerda sobre controles de embarazo, pero la lejanía del centro de salud y el hecho que el personal no atienda de acuerdo a las costumbres de su comunidad, la desanima un poco -menciona. ‘Felizmente está mi papá que la acompaña y puede traducir del shipibo al español durante la atención que le dan a mi mamá’. Pero no es el caso de otras señoras de mi pueblo que solo hablan nuestra lengua, señala.

Como toda adolescente, a Seibel le gusta estar con sus amigas y jugar al vóley con ellas. Pero cuenta que tiene planes y proyectos para seguir estudiando. Ella quiere ser maestra, porque ‘quiero que las niñas más pequeñas y mis amigas aprendan a leer y escribir muy bien’. Seibel tiene claro que la educación provee de mejores oportunidades de desarrollo, y le importa su futuro y el de su comunidad.

Habla de las limitaciones económicas y de la falta de acceso a algunos servicios. Menciona que esto ocurre con los chicos, pero más aún con las chicas. Y con mucha esperanza menciona que ella y sus amigas quieren seguir estudiando, quieren seguir aprendiendo, quieren terminar su secundaria y quieren la oportunidad de mayores aprendizajes para poder avanzar.

Enero 2018

 

 
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