Historias de vida

Vidas reales

 

“Cuando pienso en los superhéroes, pienso que somos todos los que seguimos adelante a pesar de las lluvias, la inundación y todas las dificultades”

Instagram

Mateo Villalta y agua segura

Mateo Villalta Yovera es un niño de nueve años al que le gusta jugar a los superhéroes. Él se siente uno de ellos, pero sabe que los seres humanos con poderes también lloran. Y él lo hizo y mucho cuando su casa en Cura Mori se llenó de agua. Pero ese día, Mateo no estaba sólo. Otro ser grande y luminoso como él, le tendió la mano. Era su padre. Lo agarró con firmeza y le dijo que todo esto solo haría más fuerte a su familia, y que lo más importante era que ellos estaban vivos y unidos. Mateo apretó con fuerza esa mano grande que le daba fortaleza. En ese momento todos debían ser superhéroes para salir adelante.

“Mi casa se cubrió totalmente con el agua. Después fuimos con toda mi familia a la casa de mi abuelita, y luego ya nos fuimos a la carretera Panamericana”, cuenta Mateo, apartando algunas lágrimas de su rostro para sonreír de nuevo.

La mañana del 27 de marzo marcó la vida de muchas familias en el Bajo Piura. La familia de Mateo se trasladó entonces hacia una zona más alta en busca de seguridad. Un nuevo comienzo los esperaba en el albergue Tupac Amaru, a pocos metros de la carretera Panamericana.

Después de la inundación, su familia se asentó en el albergue. Allí hacía falta todo, no había agua, ni letrinas, ni escuelas, pero Mateo se sintió seguro desde el principio. “Esta es una zona alta, aquí no nos inundaremos con el rio”, dice con esperanza. Ahora está en tercer grado de primaria y en el colegio es orador y maestro de ceremonias de todas las presentaciones que se realizan.

Han pasado casi cinco meses desde la inundación y el rostro de Mateo irradia una fortaleza y entusiasmo que contagian hasta al más parco. Hoy ha recibido un balde y un filtro para agua. Con su gorro amarillo y su polera celeste, ayuda a su madre en el traslado de los kits de higiene. Junto a él va su hermana Selhena del Milagro, de ocho años a quien Mateo cuida y nunca pierde de vista.

Mateo Villalta lavado de manos

Cuando no está estudiando o jugando ayuda en el acarreo de agua. “Ahora tenemos agua porque aquí cerca han instalado tanques plásticos y las cisternas del Ministerio de Vivienda las llenan cada dos días. De allí llenamos los baldones y yo ayudo con bidones pequeños. También tenemos letrinas aquí cerca”, revela Mateo, mientras camina hacia la letrina ubicada a pocos pasos de su nuevo hogar.

Su madre, Yuli Yovera, ha participado de las charlas que UNICEF y COOPI han brindado a la población damnificada para capacitarlos sobre el manejo de agua segura y el cuidado de las letrinas instaladas por estas instituciones. Mateo ha asistido también a esas charlas y sabe muy bien cómo lavarse las manos de manera correcta, y ahora él le enseña a su hermana.

“Me gusta jugar a los superhéroes, y correr en la arena de Tupac Amaru con mis amigos. Me gusta este lugar, aunque de noche no tengamos luz. Cuando llegamos aquí solo teníamos una carpa y nada más, y ahora ya tenemos agua y baños y sé que seguiremos avanzando; cuando pienso en los superhéroes, pienso que somos todos los que seguimos adelante a pesar de las lluvias, la inundación y todas las dificultades”, dice Mateo, mientras termina de lavarse las manos. No tiene la capa de los héroes de la tele. No la necesita, sus poderes son mucho más fuertes que un pedazo de tela. Mateo es un renacido, un sobreviviente. Un niño que vence a la adversidad todos los días. Un superhéroe de verdad. 

 

 

 
unite for children