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“Deben existir aulas escolares para más niños y niñas que lo han perdido todo, menos las ganas de estudiar”

    
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La historia de breysi

Hoy, Breysi Pamela se aferra con esperanza a sus lápices y cuadernos, pues representan para ella la ilusión de convertirse en una profesional y llenar de orgullo a sus padres y a sus dos hermanas. “Cuando sea grande quiero ser profesora, quiero ver por los niños”, revela con genuina vocación.

A su lado está su hermanita, y muy cerca de ella su madre, Jenny, quien vierte el agua recién acarreada a lomo de burro. Ella habita en una carpa en el albergue Cristo Viene, y en sus ratos libres apoya a sus padres en el traslado del agua, la gestión de los residuos sólidos y otras labores del hogar. Hoy, Breysi Pamela Sandoval Ramos repasa sus lecciones y hace sus tareas. Su imaginación se llena de esperanza hacia el futuro. Lejos están los recuerdos de su Centro Poblado, Eleuterio Cisneros, en el distrito de Cura Mori. Allí, las interminables lluvias arreciaron contra las débiles planchas de calamina que tronaban sin cesar y el agua de lluvia ingresaba a su casa abriéndole paso al miedo y la tristeza. El 27 de marzo el rio Piura se desbordó. “Cuando se salió el agua, mi familia y yo salimos asustados. Tuvimos miedo. Pensé que nos ahogaríamos. Solo nos quedaron los colchones y una mesa, y así llegamos a este nuevo lugar”, cuenta Breysi, mientras juguetea nerviosamente con un lápiz en la mano.

En su cuaderno lleva anotados dibujos donde representa lo vivido esos días. A sus 9 años, ya sabe lo que es enfrentar una emergencia y junto a su familia busca nuevas oportunidades en medio del arenal, para seguir luchando por alcanzar sus sueños.

Breysi asiste diariamente a la escuela. Se levanta muy temprano para ir caminando a las nuevas aulas temporales ubicadas en el albergue Santa Rosa, a pocos minutos de su hogar. Debe llegar puntual para no interrumpir las clases y aprovechar al máximo las lecciones.

“Este colegio es bueno. Enseñan comunicación, matemática. Y en las tardes voy a las clases de reforzamiento escolar. Antes, las aulas eran de triplay y el piso era piedra y arena. A veces nos caíamos por las piedras, pero ahora el piso es de tablas y tienen ventanas. Esta mejor, y me siento feliz”, resalta Breysi.

Ella sueña con terminar su primaria y secundaria, y luego seguir estudios superiores. Anhela estudiar una carrera que le permita cuidar niñas y niños, y con su sonrisa nos muestra los trabajos realizados en su aula. Dibujos llenos de color e imaginación.

“También nos han entregado mesas y sillas nuevas, además de una mochila con cuadernos, reglas, lapiceros y con todo esto me siento feliz, pero quiero que haya más aulas para más niños y niñas que lo han perdido todo, menos las ganas de estudiar”, afirma con mucha decisión.

El lugar donde Breysi continúa sus estudios, es una de las diez aulas temporales instaladas por el Ministerio de Educación y UNICEF, a través de Plan Internacional en los albergues y zonas afectadas por el Fenómeno del Niño Costero.

En estos espacios educativos se han instalado también, gracias a UNICEF y COOPI, letrinas especiales para las niñas y niños, así como estaciones de lavado de manos. Además, la Dirección Regional de Educación ha contemplado el dictado de clases con enfoque en la recuperación emocional de los escolares, considerando el impacto causado por las inundaciones en ellos.

Breysi sabe que la educación es su derecho, y apuesta con esperanza en su futuro, cuenta con el apoyo de su familia, y ahora llena las páginas de sus cuadernos con lecciones de fuerza y perseverancia para vencer la adversidad con conocimiento, alegría y fe.

 

 
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