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Marisa: Sin anemia todo es mejor

    
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Marisa tiene 17 años y su hijo Cristian 1 año y 8 meses. Ella vive en una comunidad a 2 horas de Pucallpa en la región Ucayali. Su vida no ha sido fácil. El padre de su hijo la abandonó y ella quiere seguir estudiando “pero eso depende de mi padre. Si él quiere algún día podré regresar a la escuela”, afirma con un sentimiento de esperanza.

Casi al cumplir 1 año, Cristian empezó a bajar de peso. En el Puesto de Salud le diagnosticaron anemia. La información de la zona indica que alrededor de 6 de cada 10 niños menores 3 años tienen anemia, y 3 de cada 10, desnutrición.

Marisa nos cuenta que en su casa sólo se come dos veces al día, y cuando no hay, solo comen fideos y arroz.

La enfermera ya le explicó a Marisa los dañinos efectos de la anemia. A raíz de eso ella insiste en que su hijo coma pescado. “La mayoría no come carne porque vende sus animales para tener más dinero. Pero si mi hijo va a tener consecuencias serias, sé que debo alimentarlo mejor”. Ahora también le da los micronutrientes. “Antes no lo hacía porque a mi niño no le gustaba, pero ahora se lo mezclo mejor con los alimentos y lo recibe bien”.

Esta acción ha hecho que su niño suba a 10 de hemoglobina y se vaya recuperando poco a poco. El Ministerio de Salud y UNICEF promueven el uso de los micronutrientes como uno de los métodos más efectivos para sacar a los niños de la anemia. “Creo que si uno hace las cosas bien, podemos salvar a nuestros hijos”, dice Marisa, mientras mira a Cristian jugando con una sonrisa que para ella es su mejor recompensa.

 

 
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