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“A través del juego vencemos el miedo que nos dejó la inundación”

    
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Franco se une a un grupo de niños y niñas para correr detrás de una pelota. En medio del juego parece olvidar los duros momentos vividos a consecuencia de las lluvias e inundaciones provocadas por el Fenómeno del Niño Costero en Piura. Son pies descalzos sobre la arena caliente, persiguiendo un balón de fútbol bajo el sol. Son diez sonrisas de la niñez piurana, negándose a rendirse ante la adversidad.

“Estábamos tranquilos en la casa el 27 de marzo, era un día feliz, pero de repente escuchamos el sonido de las alertas que decían que se desbordaba el rio. Comenzamos a salir en grupos. Pedíamos ayuda. Muchas familias lloraban y nosotros salimos del lugar”, cuenta Franco Timaná Zapata, al recordar la mañana en que su vida cambió de repente, cuando el desborde del río Piura llevó a su familia hasta el arenal que ahora llama hogar.

Por un momento la alegría del juego se detiene y en sus ojos aún se percibe algo de temor e incertidumbre al buscar en sus memorias retazos de aquel día. “Al principio sentía miedo, porque no sabía qué es lo que pasaría después”, señala, mientras mira de cerca a sus compañeros. Ahora vive en el agrupamiento Número Tres del albergue San Pablo, ubicado en el caserío del mismo nombre en el distrito Catacaos.

Muy cerca de él se encuentra el “Espacio Amigable”, una carpa donde cada tarde se une a más niñas y niños para vencer el miedo a través del juego junto a especialistas de salud mental, que están presentes en el lugar debido a la estrategia implementada por el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, UNICEF y Save The Children.

“Ahora en esta carpa me siento alegre. He conocido nuevos amigos y amigas, y jugamos al futbol y al ajedrez, además de otros juegos”, cuenta este niño de sonrisa contagiante y palabra firme.

Franco tiene 11 años, y a pesar de lo ocurrido dice no sentirse derrotado, pues junto a su familia sigue sonriendo. Asiste a la escuela donde cursa el quinto grado y después, desde las 2:30 de la tarde, va a la carpa del “Espacio Amigable”. Allí encuentra la esperanza y alegría junto a otros niños y niñas como él. En la carpa, están los especialistas que los ayudan a través de estrategias lúdicas, aprende normas de convivencia, como el respeto mutuo, la puntualidad y el orden.

“Hay muchos niños y niñas en los albergues que quieren jugar. Yo ya no siento miedo. Puedo volver a reír con mis hermanos y mis padres, pero sé que hay niños que aun sienten temor por la lluvia y el río, por eso quiero que haya más de estos espacios de juego y diversión”, resalta Franco. En el trabajo realizado para promover espacios de protección, UNICEF y Save the Children han implementado 6 centros amigables para la atención socio-emocional de niños y niñas. Franco es uno de aquellos que asiste cada día para compartir su alegría con quienes como él no han perdido la esperanza de construir día a día un futuro mejor.

 

 
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