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Jorge Chávez, una comunidad comprometida con la niñez

Navegando siete horas por el Río Amazonas desde la ciudad de Iquitos, en la selva del Perú, se encuentra Jorge Chávez. Una comunidad cálida, donde viven cerca de dieciocho familias. Hasta hace poco niños y niñas se enfermaban por tomar agua del río. Sufrían de vómitos, diarrea, dolor de cabeza…

Y es que en la región Loreto solo 3 de cada 10 personas tienen acceso a agua potable. La falta de acceso a algo tan elemental como el agua convierte a Jorge Chávez en una comunidad con problemas severos de salud pública, un lugar donde niños y niñas –como cientos de miles en el Perú indígena y rural- no gozan del agua segura.

Jeni Murallari es madre, pero también agente comunal. Desde hace unos meses ella y todos los comuneros en Jorge Chávez, viven un cambio sustancial en sus vidas. Cuentan con agua limpia en sus casas, utilizando un procedimiento muy sencillo y eficaz, con los mismos recursos que les brinda la naturaleza. Así, cada día captan el agua de las lluvias, la recolectan en cilindros, la filtran con cloro y la convierten en agua segura para el lavado de manos, el aseo personal y la cocina. “Antes era un peligro sacar agua del río y utilizarla, mis hijos se enfermaban. Ahora, tenemos agua buena para estar bien; no queremos gastar en enfermedades, queremos ver crecer bien a nuestros niños” comenta.

Cuenta que en la comunidad existe un tanque que bombea agua, pero que solo funciona tres veces por semana, dos horas, porque el costo en combustible es muy alto. Era necesario contar con una solución que complemente este sistema y ofrezca la oportunidad de agua segura, y en forma permanente.

Una vez lograda el agua segura, repararon que no era suficiente para que los niños y niñas de Jorge Chávez crezcan sanos y se desarrollen bien. Era importante contar con un sistema de saneamiento, que les permitiera hacer uso de un baño. Esto que podría parecer habitual para muchos, es inusual en muchas comunidades de las zonas rurales del país, así que decidieron hacer ‘manos a la obra’. “Ir al baño en medio del monte era peligroso, nos podía picar una víbora. Y cuando llovía mucho era muy difícil llegar a un lugar seguro para hacer nuestras necesidades” explica.

Y es que Jeni habla en tiempo pasado porque desde hace unos meses la comunidad Jorge Chávez tiene instalados catorce baños ecológicos familiares, y un baño ecológico institucional ubicado en la escuela. “Ahora es distinto. Tener un baño en la casa me permite para darle a mis hijos la mejor salud que puedan tener. Gracias a UNICEF y a la alcaldesa por ponernos estos baños ecológicos, y a la población por su compromiso” dice Jeni.

Es vital que familias, comunidades y autoridades trabajen en equipo por su niñez y adolescencia. Y en la comunidad Jorge Chávez eso ocurre. El crecimiento y desarrollo de sus niños y niñas es su biblia. Saben que teniendo agua limpia y segura, así como acceso a servicios sanitarios tendrán salud y no habrá enfermedad, tendrán una vida más digna y más progreso.

 

 

 
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