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Elizabeth y Jamely, creciendo juntas

 
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Elizabeth, tiene 16 años y su bebé Yamely ya cumplió 9 meses. Cada mes ambas asisten al puesto de salud de Izcahuaca para que la bebé pase su Control de Crecimiento y Desarrollo (CRED). Además participan del Servicio de Atención a Familias (SAF) del Programa Nacional Cuna Más. Elizabeth asume su rol de madre adolescente sin abandonar sus estudios. Actualmente cursa el tercero de secundaria en la escuela pública de su comunidad.

Izcahuanca, es una comunidad rural ubicada en el distrito de Cotaruse en la provincia de Aymaraes en Abancay, región Apurímac a 4,193 msnm. La altura de la zona y el frío intenso se evidencian en el rostro de madre e hija. Ambas lucen permanentemente labios resecos y rostros enrojecidos.

La casa en la que viven Elizabeth y Yamely, tiene piso de tierra, espacios limitados y poca iluminación en el interior. Ellas duermen juntas en un solo dormitorio y cuentan con otro ambiente multiusos donde se preparan los alimentos.

A pesar de las precarias condiciones de su vivienda, Elizabeth ha organizado un espacio de juego para Yamely, con el piso recubierto para favorecer el juego y sus desplazamientos. Juntas disfrutan de momentos de interacción y afecto. Con botellas de plástico y tejidos de lana, Elizabeth ha elaborado juguetes para la niña.

Yamely, cuenta con espacios seguros para el juego, el movimiento y la exploración. Se desplaza con autonomía y libertad, coge objetos, los observa, intenta diferentes actividades, inicia situaciones y se las propone a su mamá quien está atenta y dispuesta para responder con afecto y continuar el juego.

Continuamente reciben visitas domiciliarias del personal de salud que orienta el consumo y el uso de los micronutrientes, más conocidos como chispitas, para contribuir con su adecuado estado nutricional. También las visita la promotora del SAF para orientar a la madre sobre cómo favorecer el desarrollo de la bebé a través del juego.

Elizabeth y Yamely demuestran que el ser hija o hijo de una madre adolescente no tiene que ser sinónimo de descuido y abandono. Una intervención articulada de los diferentes sectores del Estado puede contribuir a mejorar la calidad de vida de quienes se enfrentan a esta realidad.

 

 
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