Historias de vida

Vidas reales

 

Ronaldinho el vencedor

 
Instagram

Su nombre es Ronaldinho y a los dos años de edad ha realizado el mejor quiebre de su vida. Gracias a unas tabletas de zinc ha logrado alejar a la temida desnutrición crónica.

Ruth Cruz, su madre, es una joven de 25 años nacida en la fronteriza localidad de Caballococha. Como todas las personas que nacen y crecen en zonas ribereñas, Ruth creía saber cómo salir bien librada de los riesgos que implica vivir en zonas inundables, sin agua potable ni servicios higiénicos, hasta que hace un año se mudó a la casa de su suegra en el Asentamiento Humano Jorge Monasi del distrito de San Juan en Iquitos. Desde entonces, el pequeño Ronaldinho empezó a enfermar constantemente del estómago. “El año pasado le dio diarrea como seis veces. Se ponía bien y a las pocos días de nuevo tenia diarrea”, nos comenta.

La salud del pequeño se agravó hace dos meses cuando las diarreas se volvieron más frecuentes y toda la familia temía por su vida. “Mi suegra me dijo que lo lleve a uno de los chamanes (curanderos) de la zona, pero yo preferí llevarlo al centro de salud, ahí me salvaron a mi hijo”, dice mientras le regala una cariñosa mirada al pequeño.

Como si reviviera una pesadilla, Ruth nos comenta “Esta vez creo que la diarrea de mi hijo fue porque se metió la mano sucia a la boca o comió algo sucio. Hacía deposiciones líquidas, más o menos 5 a 6 veces al día”.

Ruth nos cuenta que al llegar al centro de salud el médico le indicó unos análisis y pidió que el niño tome diez pastillas de zinc y destaca que el personal de salud se tomó el tiempo necesario para explicarle cómo debía dárselas y las medidas de higiene que debían adoptar.

Desde el 2012 la DIRESA Loreto incorporó la suplementación con zinc como parte del paquete de atención a los niños con diarreas, gracias al apoyo de UNICEF e IZA.

“La señorita enfermera me enseñó a preparar la pastilla de zinc. Me dijo que disuelva la pastilla en una cucharadita de agua hervida fría para que así mi niño lo tome todo. Me regaló una cucharita de plástico y me dio una fichita donde tenía que anotar cuando le daba el zinc a mi niño. Me anotó en su cuaderno, me dio 4 pastillitas más y dijo que ella iba a ir a mi casa a buscarme para que me de las demás pastillas que faltaban y para ver cómo está mi niño. No pensé que lo haría, pero sí lo hizo.”

Siguiendo al pie de la letra las instrucciones recibidas, durante diez días Ruth le dio la pastilla de zinc a Ronaldinho. Como lo había previsto el médico, el niño mejoró su apetito y las diarreas se ausentaron por completo. Hoy Ronaldinho está visiblemente saludable, fuerte y alegre. Listo para meter más de un gol en el juego de la vida.

 

 
unite for children