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Mil días contra la violencia

 
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Maria Luisa Fornara
Representante de UNICEF

Desde mi llegada al Perú, he visto la preocupación y los esfuerzos del Estado y la sociedad civil en torno a la violencia que afecta a la niñez desde muy temprana edad y que se manifiesta a través de la negligencia en el cuidado, el maltrato emocional, el castigo físico y la violencia sexual.

La violencia pone en riesgo el desarrollo físico, emocional y cognitivo de niñas y niños y afecta sus posibilidades de desarrollo. La Convención sobre los Derechos del Niño señala el derecho que tiene todo niño a vivir una vida libre de violencia. Cada grito, golpe o actitud de indiferencia son obstáculos que comprometen el bienestar de la niñez.

Que no nos asombre que los preocupantes porcentajes de falta de comprensión lectora o de dificultades para resolver problemas matemáticos, por citar algunos indicadores, guarden relación con los altos índices de violencia contra la niñez peruana.

Hoy en día disponemos de evidencia científica contundente respecto a que los primeros mil días de vida sientan las bases del desarrollo humano pleno y generan las condiciones de protección frente a la adversidad. Desde UNICEF, OMS y el Banco Mundial, promovemos el cuidado cariñoso y sensible para el desarrollo en la primera infancia. Este marco de trabajo señala que la protección contra la violencia y la promoción de un trato cariñoso y sensible son tan importantes como la buena nutrición.

Son cinco los componentes complementarios e indesligables: buena salud, una nutrición adecuada que gane la batalla a la anemia, interacción positiva entre cuidadores y niños en todo momento, protección y seguridad –en un país donde la violencia está en casa y la sociedad se siente insegura– y, finalmente, oportunidades para el aprendizaje temprano, aspecto en el cual el Perú está avanzando.

Abrazar, leer un cuento, cambiar un pañal a tiempo, decir “Te amo” y asegurar cinco comidas al día son los cuidados cariñosos necesarios durante los primeros mil días.

La exposición a situaciones de violencia impacta para siempre. Se estima que un 43% de los niños que no logren desarrollar su potencial al llegar a la edad adulta tendrán un 26% menos de ingresos que aquellos que sí lo lograron.

La estrategia tiene un foco en la prevención de todo tipo de violencia a la niñez. Ponerla en marcha implica un trabajo intersectorial que ofrezca sistemas de apoyo comprensivos e integrados a las familias y cuidadores. Implica nuevas formas de relacionamiento entre las familias. Supone también la participación de los gobiernos locales y de la comunidad, de manera que el cuidado cariñoso y sensible que todo ser humano requiere durante su primera infancia, haga de ellos y ellas adolescentes, jóvenes y adultos asertivos y resilientes.

Que el Perú asuma esta estrategia sería un gran paso hacia la formación de la gran barrera contra la violencia que el país necesita. Los primeros mil días pueden cambiar la historia.

Artículo publicado en el diarios El Peruano el 07 de julio del 2018.

 

 
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