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Lactancia materna, la gran decisión

 
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Mónica Sánchez
Actriz y Embajadora de UNICEF Perú

 

Cuando miro a mis hijas conquistar sus propios espacios, poniéndose de pie cada vez que tropiezan y enfrentar la vida con seguridad y optimismo, vuelvo a repetirme que una de las decisiones más importantes que he tomado en mi vida ha sido el de dar de lactar.

A pesar de ser un acto natural, en estos tiempos la decisión implica renuncia y desprendimiento. En una profesión como la mía, en la que la imagen corporal puede darte o quitarte oportunidades, la maternidad así como la lactancia materna suelen ser postergadas o eliminadas de los planes personales.

Opté por vivir estas dos experiencias, porque consideré que nada en mi vida podía ser tan valioso como el sentir que a la par que crecía mi vientre, crecía yo como ser humano. Que a la par que mis senos calmaban el hambre, también me daban la oportunidad de transmitir ternura, paz, amor, seguridad.

He sido madre dos veces y sé muy bien que al principio el amamantar no siempre es tan idílico como lo muestran las fotografías. Es ahí cuando la paciencia y el cariño deben imponerse a la practicidad que te dice: “Compra una fórmula, opta por el biberón y duerme tranquila que esa leche artificial le dará a tu bebé todo lo que requiere”. Es en esa etapa en que mejor caen los buenos consejos de las otras mujeres de la familia, del apoyo y amor de la pareja; y el profesionalismo del médico para tener claridad sobre las verdades y los mitos de la lactancia.

No nos corresponde a las madres decidir el destino de nuestros hijos e hijas, pero sí nos toca lograr que se sientan amados, y el apego contribuye a ello. El contacto piel a piel que se produce durante la lactancia es un momento de vinculación afectiva intensa que permite que nuestros niños sean sólidos con sus afectos.

Todas queremos que nuestros hijos sean chicos y chicas tolerantes, amantes de la paz; buenos ciudadanos y ciudadanas. Reconozcamos en la lactancia materna la mejor aliada para este fin. Total, nada más sabio y perfecto que la naturaleza.

Artículo publicado en el diario La República
31-08-2015

 

 
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