La historia de Ariadna: “la diseñadora”

Ariadna es una niña venezolana que actualmente vive en Perú

Ariadna
25 Mayo 2020
ilustración ariadna 1

 

Hace menos de dos años, Ariadna Maldonado, de 17 años, salió de Venezuela rumbo a Perú. Ariadna se unió al programa "Lima Aprende", dirigido por el Ministerio de Educación con el apoyo de UNICEF y otros socios como el ACNUR y la OIM. El año pasado, más de 6.000 niñas, niños y adolescentes venezolanos y peruanos que estaban fuera de la escuela lograron su inclusión educativa. Este programa también promovió el intercambio social y cultural entre adolescentes de ambas nacionalidades, un factor crítico para la integración de los niños venezolanos en el sistema educativo del país donde residen.

Carta de Ariadna a su abuela:

“Querida abuelita:

¿Recuerdas los dibujos que hice cuando vivía contigo en Venezuela? Bueno, ya hice otros y realmente he mejorado. Mira algunas de mis últimas obras de arte, ¿qué te parecen? Definitivamente quiero ir a la universidad y estudiar ilustración o animación digital, es lo que más me gusta y, dado que sé que mis padres no podrán pagarme una cuota mensual, haré todo lo posible para obtener una beca.

Te escribo para contarte cómo estamos y cómo nos está afectando la pandemia que nos tiene a todos confinados y sin poder ir al colegio. Aquí en Perú está pasando lo que en muchos otros países: cerraron los colegios y se declararon clases virtuales para quienes tienen los medios. Cuando llegó la COVID me preocupé muchísimo porque pensé que iba a perder otro año. Acuérdate que cuando tuvimos que salir de Venezuela, hace ya dos años, debí dejar el colegio y me atrasé más de lo que hubiera querido. Primero el eterno viaje a Colombia, luego el regreso a Venezuela y después la ida para Perú mientras nos instalábamos en Lima, me dejaron por fuera de los estudios por un tiempo largo.

Cambiar de país no fue fácil, pero fue mejor que vivir en la incertidumbre y en condiciones cada vez más difíciles e insostenibles para mi papá, mi mamá. Ah, y tu nieta favorita que pronto cumplirá 11 años.

Extraño mi país, mi barrio y la calle en que vivíamos. Me afecta pensar que allá están todos mis recuerdos de niñez y que se quedó el resto de la familia incluida tú. No tuvimos más remedio.

Te confieso que también me hacen falta mis compañeros del colegio. Sé que no me podré graduar con ellos y que ese tiempo ya no lo voy a recuperar. Ya quiero terminar el bachillerato; estoy cerca de cumplir los 18 años y tengo que buscar un trabajo para ayudar a mi papá y a mi mamá. Ser adulta me asusta y me da miedo, pero he madurado.

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Migrar me ha obligado a crecer rápido lo mismo que a Valeria a pesar de su corta edad. Los golpes de la vida te obligan.

Aquí he tenido que hacerme cargo de mi hermanita, cocinarle, ayudarle con las tareas. Tengo que ayudarle a mis padres y darles el mayor apoyo posible.

Ahora vivimos en un barrio donde hay muchos más venezolanos y su situación es todavía aún más precaria que la nuestra. Sabemos que a un amigo de mi papá lo sacaron del departamento porque no tuvo con qué pagar la renta y le robaron todas sus cosas. También supe de una familia que vivía de la venta callejera, pero ahora no tiene de qué vivir y espera la caridad de otras personas. Sé que esto mismo le está pasando a muchas familias que viven y comen de lo que ganan cada día, pero ahora no tienen cómo.

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Lamentablemente, aquí algunas cosas son difíciles. Si pudiera le pediría a la gente que tenga más tolerancia y que haya solidaridad. Aunque nosotros no hemos sufrido directamente la xenofobia, sé que muchos otros paisanos están siendo víctimas. La gente dice que somos cobardes porque salimos de nuestro país en vez de quedarnos, pero no es por ser cobardes es porque tenemos niños, hermanos y uno siempre busca lo mejor para ellos y si no podemos encontrarlos en nuestro país, debemos salir a encontrarlo en otra parte.

Abuelita, estamos bien a pesar de todo. Confío en que ni tu ni nadie de mi familia se enferme para que podamos salir adelante y progresar juntos. Aunque no quiero volver, tengo un deseo inmenso de verte y darte un abrazo que dure toda la vida. Hasta entonces, seguiré dibujando y dibujando."