Los niños que viven en conflictos prolongados tienen tres veces más probabilidades de morir por enfermedades relacionadas con el agua que por la violencia, dice UNICEF

22 Marzo 2019

NUEVA YORK, 22 de marzo de 2019 – Los niños menores de 15 años que viven en países afectados por conflictos prolongados tienen un promedio de casi tres veces más probabilidades de morir a causa de enfermedades diarreicas causadas por la falta de agua potable, saneamiento e higiene que por los efectos directos de la violencia, dijo hoy UNICEF en un nuevo informe.

El agua bajo el fuego analiza las tasas de mortalidad en 16 países que sufren conflictos prolongados y revela que, en la mayoría de ellos, los niños menores de cinco años tienen 20 veces más probabilidades de morir a causa de muertes relacionadas con la diarrea producida por la falta de acceso al agua potable y el saneamiento que por los efectos directos de la violencia.

“Las circunstancias ya están de antemano en contra de los niños que viven en conflictos prolongados, debido a que muchos de ellos no tienen acceso a una fuente de agua potable”, dijo Henrietta Fore, Directora Ejecutiva de UNICEF. “La realidad es que hay más niños que mueren por falta de acceso al agua potable que por las balas”.

Sin servicios seguros y eficaces de agua, saneamiento e higiene, los niños corren el riesgo de sufrir desnutrición y de contraer enfermedades prevenibles como la diarrea, la fiebre tifoidea, el cólera y la poliomielitis. Las niñas se ven especialmente afectadas, ya que pueden ser víctimas de la violencia sexual cuando van a buscar agua o se aventuran a utilizar letrinas. Tienen que sufrir afrentas a su dignidad mientras se bañan y gestionan su higiene menstrual, y faltan a clase durante la menstruación si sus escuelas no tienen instalaciones adecuadas de agua y saneamiento.  

Estas amenazas se agravan en tiempo de conflictos, cuando los ataques deliberados e indiscriminados destruyen la infraestructura, lesionan al personal e interrumpen el suministro eléctrico que mantiene en funcionamiento los sistemas de agua, saneamiento e higiene. Los conflictos armados también limitan el acceso a los equipos de reparación y a bienes de consumo esenciales, como el combustible o el cloro, que pueden agotarse o quedar a expensas del racionamiento, el desvío o el bloqueo de su entrega. Con demasiada frecuencia se interrumpen deliberadamente los servicios esenciales.

“Los ataques intencionados contra el agua y el saneamiento son ataques contra los niños vulnerables”, dijo Fore. “El agua es un derecho fundamental. Sin agua es imposible sobrevivir”.

UNICEF trabaja en los países en conflicto para proporcionar agua potable y servicios de saneamiento adecuados mediante la mejora y la reparación de los sistemas de abastecimiento de agua, el suministro de agua en camiones cisterna, la instalación de letrinas y la concienciación sobre las prácticas de higiene.

UNICEF hace un llamamiento a los gobiernos y a sus aliados para que procuren poner en marcha las siguientes medidas:

• Detener los ataques contra la infraestructura y el personal de agua y saneamiento;
• Vincular las respuestas humanitarias que salvan vidas con la creación de sistemas sostenibles de agua y saneamiento para todos;
• Reforzar la capacidad de los gobiernos y los organismos de ayuda para proporcionar sistemáticamente servicios de agua y saneamiento de alta calidad en situaciones de emergencia.

En el Perú

En el Perú, a pesar de los esfuerzos hechos por el estado, aún quedan 3.4 millones de personas en la zona urbana que no tienen acceso al servicio de agua potable y alcantarillado, mientras que en la zona rural la cifra alcanza a los 8.3 millones de habitantes.
De acuerdo con los resultados del Censo de 2017, el 78,3% de la población nacional cuenta con acceso al agua a través de la red pública domiciliaria y el 9,7% consume agua que proviene de camiones cisterna, río, acequia o manantial. Según departamentos, en 8 de ellos más del 80% de las viviendas particulares tienen conexión de agua a través de la red pública: Lima (88,4%), la Provincia Constitucional del Callao (88,3%), Apurímac (84,6%), Ica (84,0%), Ayacucho (83,6%), Lambayeque (82,2%), La Libertad (82,1%) y Áncash (80,3%). 
La menor cobertura se encuentra en los departamentos de: Ucayali (59,6%), Huánuco (58,8%), Loreto (50,1%) y Puno (47,2%).
Frente a esta situación, el Peru, como país comprometido en cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), tiene como meta cerrar las brechas de cobertura de los servicios de agua y saneamiento para el ámbito urbano al año 2021 y rural al año 2030.
Para ello se ha formulado la Política Nacional de Saneamiento y la ley marco de estos servicios que implica además de inversión en infraestructura, acciones en educación sanitaria y el fortalecimiento institucional de los prestadores de servicios de saneamiento y acciones de sensibilización a la población urbana y rural. 

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Para saber más sobre la misión de UNICEF en Perú, visita www.unicef.org/peru.

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