Refundemos la escuela

"La niñez y adolescencia de los sectores más vulnerables son las más afectadas por el cierre de escuelas"

Por: Ana de Mendoza
28 Septiembre 2020

Ana de Mendoza
Representante de UNICEF

Casi 200 días han pasado desde que se inició el aislamiento por emergencia sanitaria. Lo que al comienzo muchos pensaron que sería una extensión de las vacaciones escolares, se convirtió en el escenario para una rápida puesta en marcha de la educación a distancia liderada por el Ministerio de Educación.

Desde el primer día, el Perú ha realizado un gran esfuerzo por asegurar el derecho a la educación a cada niña, niño y adolescente, pero las limitaciones que enfrenta Aprendo en Casa van más allá de la falta de conectividad en el lugar de residencia o la carencia del equipamiento tecnológico. A pesar de los esfuerzos, no todos los docentes estaban preparados para la educación remota, y 12 de cada 100 hogares rurales carecen de electricidad, por lo que también la educación vía radio o televisión es inviable en algunos lugares.

Es importante tener en cuenta que, incluso superando el problema del acceso a la tecnología y la capacitación docente, el pronto retorno a las aulas es necesario. Las escuelas hacen mucho más que enseñar a leer, escribir o resolver fórmulas químicas. Dan servicios como los de alimentación y apoyo psicológico; desarrollan las llamadas habilidades blandas, tan importantes a lo largo de la vida; y reducen drásticamente el riesgo de violencia y embarazo adolescente, que en el Perú constituyen graves problemas desde mucho antes de la pandemia.

La niñez y adolescencia de los sectores más vulnerables son las más afectadas por el cierre de escuelas. Diversas experiencias demuestran que cuanto más tiempo se está fuera de la escuela, es menos probable que regresen porque empiezan a trabajar o asumen el cuidado del hogar ante el empobrecimiento de sus familias.

En las últimas décadas, el Perú ha avanzado hacia la universalización de la educación y la conclusión oportuna de la educación secundaria. Las tasas de deserción en educación secundaria pasaron de 4.1% en el 2018 a 3.5% el 2019, sin embargo, se estima que esta cifra probablemente crecerá el 2020. Impedir la pérdida drástica de los logros educativos alcanzados como país requiere de rápidas respuestas.

Es verdad que el virus sigue aquí y debemos seguir cuidándonos. Pero ahora que el covid-19 está en descenso, es tiempo de pensar en el retorno seguro a la escuela, pero no a la misma escuela. Chicas y chicos tienen derecho a volver a escuelas que tengan servicios higiénicos apropiados, aulas suficientemente ventiladas y amplias, personal administrativo y docente respetuoso, más equipamiento tecnológico acorde con los tiempos que vivimos, y con docentes fortalecidos en sus capacidades.

Hagamos de la pandemia una oportunidad para refundar una nueva escuela, esa que asegure una educación que libere a las nuevas generaciones de la pobreza, la violencia y la discriminación y les dé el poder de construir ese mundo de paz, justicia, desarrollo y respeto a los derechos humanos que desde hace 75 años promueven las Naciones Unidas.

Artículo publicado en el diario El Peruano el 28-09-2020