Educación para la Generación Bicentenario

En América Latina solo uno de cada seis niñas y niños participa en actividades de aprendizaje temprano acompañado de su padre. Esto no extraña, pero sí preocupa.

Ana de Mendoza
08 Agosto 2019

Ana de Mendoza
Representante de UNICEF en Perú

‘Bicentenario’ debe ser una de las palabras más pronunciadas o escritas en los últimos meses en el Perú. Lo interesante de esta recurrente mención es que tiene –además de un carácter conmemorativo– un alto contenido esperanzador.

Hay motivos para mirar con optimismo el presente y el futuro. Coincidentemente con esta fecha emblemática, el Perú tiene una población adolescente protagonista del Bono Demográfico, que de aprovecharse pertinentemente puede impulsar y ensanchar oportunidades de desarrollo personal, ciudadano y económico. Para ello, la educación tiene un papel decisivo en su capacidad de transformar la vida de las personas, y es en este campo donde se encuentran grandes desafíos.

En la actualidad, cerca de dos millones de escolares asisten a la escuela secundaria pública. Se trata de una generación que ha logrado más años de estudios que sus padres y abuelos, y que en adición, debido a la composición demográfica, tendrá menos carga de dependientes cuando lleguen a su adultez.

Tener mejores herramientas para que chicas y chicos ejerzan su ciudadanía y después se integren al mercado laboral es, sin duda, una aspiración. Si bien ahora en el Perú urbano y rural hay más adolescentes que ingresan a la secundaria, todo indica que la educación todavía no responde a las expectativas e intereses de sus estudiantes, a las exigencias de un mundo que avanza con rapidez, a entornos diversos y urgidos de mayores capacidades interculturales.

Por ello, saludo la preocupación del Ministerio de Educación respecto a los cerca de 280,000 adolescentes que no están en el sistema educativo; los 132,000 adolescentes que abandonan su educación secundaria, los 630,000 que no la concluyen en edad oportuna (16 a 18 años). 

El Estado peruano ha emprendido este enorme desafío que espera vencerlo en los próximos 10 años. Un primer paso es reconocer las potencialidades que puede aportar la adolescencia en el desarrollo de la persona. Escuchar la voz adolescente es clave para que la escuela responda a formar personas más capaces de aportar al desarrollo.

El Ministerio de Educación está en esa ruta, y recientemente en alianza con la Pontificia Universidad Católica del Perú, el Gobierno de Canadá, Unesco y Unicef, desarrolló el Primer Seminario Internacional Generación Bicentenario, Adolescentes y Educación.

Ahí, más de 50 adolescentes discutieron sobre la escuela a la que aspiran. Ser parte del gobierno escolar, que se respete la diversidad, se promuevan actividades saludables, se identifiquen y desarrollen sus habilidades serán conceptos críticos para la Política Nacional de Educación y Bienestar de Adolescentes.

La adolescencia es una oportunidad de desarrollo cognitivo, pensamiento crítico y fortalecimiento de la identidad. Que el Perú no pierda la oportunidad y energía del ‘Bicentenario’, con una generación capaz de desarrollar sus proyectos de vida y aportar al bien común.

Artículo publicado en el diario El Peruano el 08-08-2019