“Yo lucho contra la violencia porque pasé por esa situación”

Mirta, forma parte del grupo de madres líderes que son voluntarias para prevenir la violencia en las comunidades donde residen.

Nadia Villalba
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UNICEF/Paraguay/2017/Crespo
24 Noviembre 2017

Mirta Ortiz tiene 35 años y vive en Capiatá, en el asentamiento 8 de Diciembre, con sus tres hijos y su marido. Sus ojos brillan cuando habla de lo que hace en su barrio. Ella forma parte de un grupo de madres líderes que son voluntarias para prevenir la violencia en las comunidades donde residen, para que las mujeres y niños sobrevivan y salgan adelante.

Y luego agrega: “Yo sé sobre violencia porque casi perdí el ojo… Y un día nomás vino una chica durante el censo y cuando me hacía las preguntas lloré y ahí le conté y ella me dijo: ‘no está bien que te pegue’. Entonces, gracias a eso, tomé la fuerza y me planté y le dije a mi pareja: ‘Hoy no me vas a tocar’. Hace 10 años le paré el carro, poco a poco fue dejando el alcohol y ahora nos llevamos bien. Por eso es importante el apoyo que recibimos de la guía familiar, porque a veces no sabés qué hacer”, aseguró.

 

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UNICEF/Paraguay/2017/Crespo

“Yo lucho contra la violencia porque pasé por esa situación y no quiero que otras mujeres, y mucho menos los niños, pasen lo que yo pasé: hambre, frío, dormir en el piso, ser violentada”

Mirta es mamá de tres hijos: el más pequeño es Kevin, de 11 años, y las mayores, dos adolescentes de 16 y 15 años. Ésta última tiene una discapacidad intelectual. Todos asisten a la escuela porque en su casa ella les inculca el valor de la educación. Su marido trabaja en el interior del país como vendedor, entonces ella es la que debe encargarse del cuidado de los niños y de la casa.

En medio del trajín de cocinar, lavar la ropa y atender a sus hijos, Mirta lidera un grupo de madres organizadas de su barrio, todas beneficiarias del programa de acción social Tekoporá de la Secretaría de Acción Social (SAS), quienes extienden sus manos solidarias para ayudar a otras mujeres que, así como ellas, desean salir de la pobreza. Además, están organizando una comisión para criar gallinas y de este modo tener un poco más de ingresos. “La organización es importante y apoyarnos entre las mamás”, comentó, ya que para esta mujer es un compromiso salir a recorrer las casas de sus vecinas y conversar, saber cómo están, escucharlas, ser una compañera ante cualquier dificultad y convocar a reuniones en caso de necesidad. “Ahora tengo que visitar a una señora porque su hijo ya no se está yendo a la escuela porque se tiene que ir a vender mandioca”, lamentó.

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UNICEF/Paraguay/2017/Crespo
Mirta en compañía de sus hijos.

Como madre líder, Mirta participa de talleres de sensibilización para prevenir la violencia, en el marco del proyecto “Fortalecimiento del Sistema de Protección a nivel local para la prevención de situaciones de violencia hacia la niñez y la adolescencia y para la promoción de derechos”, implementado por UNICEF en alianza con la SAS.

“Antes creía que solo había un camino que era denunciar, ahora entiendo que hay muchas otras cosas que podés hacer antes, como el diálogo, escuchar primero, porque ante todo problema hay mucho detrás; tampoco sabía que habían números gratis para hacer llamadas, como el 147"

Finalmente, Mirta dijo que no es fácil estar alerta ante la violencia y tratar de ayudar, porque en algunos casos la gente se enoja, no quiere que una se meta y otros se alejan. Pero, pese a ello, sostiene que eso es necesario para que el barrio siga siendo un buen lugar para vivir.

El proyecto “Fortalecimiento del Sistema de Protección a nivel local para la prevención de situaciones de violencia hacia la niñez y la adolescencia y para la promoción de derechos” es implementado por UNICEF en alianza con la Secretaría de Acción Social de la Presidencia de la República.

 

UNICEF Paraguay