Sistema de capacitación virtual permitió proteger a comunidades

Un programa de la Red de Apoyo a Asentamientos Precarios

Diego Brom, asociado de Comunicación de UNICEF Paraguay
Foto olla popular
Gentileza
23 Agosto 2021

En plena cuarentena por la pandemia de COVID-19 un sistema de capacitación virtual desarrollado por la Red de Apoyo a Asentamientos Precarios con el apoyo del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) permitió que dirigentes comunitarios puedan informarse y proteger a la gente.

En marzo de 2020 el Gobierno de Paraguay declaró el estado de emergencia sanitaria por la pandemia de COVID-19 estableciendo una cuarentena que restringía el tránsito de las personas para evitar la propagación del virus. Esto hizo que miles de personas quedaran sin el sustento diario, en medio de la incertidumbre y el miedo ante la enfermedad hasta entonces desconocida.

“Al principio fue pánico. Los medios, con las informaciones que venían de otros países, todo era pánico, era fobia. De repente la gente se quedó sin trabajo”, comenta Rocío Vera, líder de la comunidad Sueño y Esperanza de Capiatá, donde viven unas 300 familias, con casi 500 niños y niñas.

Las calles de Asunción y alrededores se quedaron vacías. Las personas permanecieron en sus casas, atentas a las informaciones que iban dando las autoridades sanitarias, con la esperanza de que la situación se normalice rápidamente.

Algunas familias contaban con los medios suficientes como para enfrentar la situación sin generar ingresos gracias a los ahorros que habían acumulado, pero otras se quedaron sin el sustento diario de la noche a la mañana.

Jóvenes comprometidos

Esta situación convocó a un grupo de jóvenes comprometidos, integrantes de organizaciones sociales que tienen vínculos con comunidades vulnerables, preocupados por estas personas que necesitaban asistencia ante la emergencia sanitaria, para desarrollar una forma de ayudar a los asentamientos. Sin embargo, había un problema: por las restricciones impuestas por la cuarentena, no podían acercarse físicamente a las poblaciones.

“La Red nació justamente partiendo desde el hecho de que todo paró y cómo quedarnos nosotros de brazos cruzados si la necesidad o la urgencia cada vez se acrecentaba más y más”, señala Patricia Españolo, directora de Construcciones de Techo Paraguay.

“¿En este contexto cómo podemos ayudar a las personas que viven en comunidades precarias?” fue el lema de las discusiones que guiaron los primeros encuentros de la Red de Asentamientos. Y así surgió la idea de utilizar la tecnología para brindar información a los pobladores, de modo a que puedan proteger básicamente a las personas.

Estar de alguna manera

“Ante la necesidad que veíamos de poder brindar herramientas y un acompañamiento a los asentamientos, en conjunto con todas las organizaciones vimos que era importante estar de alguna manera, porque no podíamos hacerlo presencialmente, entonces teníamos que de alguna forma acompañar… Y ahí surgió la idea, entre las organizaciones, de poder hacer un programa virtual de acompañamiento, que tenga un contacto directo entre el voluntario y uno o dos referentes comunitarios que puedan recibir información, que puedan recibir capacitación, que puedan recibir una guía, qué podían hacer, ya que muchos de los contenidos o muchas de las informaciones que se divulgaban no estaban tan adecuadas al contexto de una comunidad en situación vulnerable”, explica Derlis Báez, director de Gestión Comunitaria de Techo Paraguay.

Así, utilizando las tan conocidas aplicaciones de mensajería instantánea o de reuniones virtuales, los integrantes de la Red de Asentamientos fueron acompañando a las comunidades en este difícil contexto.

“Empezamos a hablar de qué podíamos hacer para que no se contagien, cómo podía el barrio moverse, cómo podían organizarse en el caso de que haya un contagio, cómo proceder, a dónde acudir, dónde llamar, qué hacer, cómo aislarse”, apunta Españolo.

Báez resalta la importancia que tuvo este sistema de capacitación virtual para las comunidades, que de esta manera “se sintieron acompañadas, sintieron que alguien estaba ahí para ayudarles, informarles, para ‘traducir’ muchas informaciones técnicas que llegaban”.

Vínculos y confianza

Ana Margarita Ramos, asociada de Programas de UNICEF Paraguay, destaca que el sistema funcionó gracias al vínculo que había entre los jóvenes y los referentes comunitarios, la confianza que había entre las partes porque ya se conocían. “En estos asentamientos de hecho hay información, corre información por las redes, por los medios de comunicación, pero lo que hace la diferencia es que una persona en quien vos confiás sea quien te diga”, agrega.

Rocío Vera señala que gracias a las capacitaciones virtuales “pudimos acceder a que por lo menos haya un plato de comida para cada integrante en esos días en los que no había nada”, ya que las charlas sirvieron para organizar ollas populares en los asentamientos.

“Creo que la Red y todo lo que se hizo fue un golazo. Creo que pudimos asistir en lo mucho y en lo poco, en lo grande y en lo chico también. Pudimos asistir a ollas populares, pudimos asistir a capacitaciones para evitar el contagio. Creo que, con todas las limitaciones, de a poco íbamos apagando esos incendios”, resalta Patricia Españolo.

Báez destaca el aporte de UNICEF para que la Red de Asentamientos Precarios sea una realidad, así como el aporte de organizaciones como Techo o Hábitat para la Humanidad. “El haber acompañado de cerca para que se implementen todos los programas, todos los proyectos, acercar los fondos necesarios, fue fundamental. Sin eso no hubiese sido posible llevar todos los materiales que se desarrollaron, todos los insumos que llevamos a las comunidades, los lavamanos que se pusieron en las unidades de salud, en las comunidades en sí. Todo eso fue gracias a un apoyo importante de UNICEF que hace posible hoy que hayamos logrado muchos objetivos”.

Para Ana Ramos, la Red es “una experiencia muy importante de articulación. El desafío es la constancia, es permanecer, porque en la medida que uno está presente en los asentamientos y mantiene el vínculo con las redes de líderes, es posible también reaccionar rápidamente en casos de emergencia, porque son contextos donde, en realidad, hay múltiples amenazas”.

Actualmente la cuarentena estricta pasó, las personas están tratando de volver a la normalidad que conocían antes de la pandemia gracias a la vacunación contra la COVID-19, pero los asentamientos siguen allí, con sus esperanzas y dificultades, y las personas comprometidas con ellos esperan poder brindarles el apoyo necesario para que el día a día sea un poco más digno y llevadero.