Cuando la solidaridad no tiene límites

La olla popular de ña Lali en el Bañado Sur

Por Diego Brom. Fotografías: Cecilia Rojas
Foto ña Lali olla popular Bañado Sur
UNICEF/Paraguay/2020/Rojas
21 Diciembre 2020

Desde el comienzo de la pandemia de COVID-19, en marzo, hasta ahora, los pobladores del Bañado Sur disfrutan de las comidas que prepara María Victoria Ramos (42), más conocida como “ña Lali”, que tiene el objetivo de que nadie se quede sin comer en esta difícil situación. A pesar de que vive en un contexto de muchas necesidades, su sentido de solidaridad no tiene límites, y toda su familia colabora con la iniciativa.

Ña Lali vive en uno de los barrios más carenciados de Asunción, el Bañado Sur, que regularmente se ve afectado por inundaciones a raíz de la crecida del río Paraguay, y que cuenta con miles de familias que se dedican principalmente al reciclado de productos.

En su casa, ella vive con su marido, sus tres hijos más pequeños y su madre, en una vivienda humilde donde la solidaridad es uno de los valores más importantes de esta familia.

En el peor momento de la pandemia, cuando prácticamente no había trabajo, ña Lali y su familia llegaron a dar de comer a unas 400 personas del barrio. A pesar de que muchas personas han vuelto a trabajar, actualmente ña Lali continúa apoyando a aproximadamente 100 que se benefician con los almuerzos gratuitos que prepara.

“Me motiva mi experiencia de vida porque yo pasé muchas necesidades con mis hijas. Hay días que no teníamos qué comer y eso me motiva a ayudarle a la gente. Porque es duro no tener que darle de comer a tus hijos”, comenta Victoria mientras prepara el fuego para la comida del día. El menú es poroto con queso y arroz.

Ña Lali y la olla

Al igual que unos 160 líderes comunitarios, Victoria participó de los talleres sobre prevención de COVID-19 e higiene brindados por UNICEF a través de Hábitat para la Humanidad, con el apoyo de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), y recibió insumos de limpieza y un lavamanos para asegurar la salud de su familia y los beneficiarios de la olla popular.

Desde temprano, Victoria y sus hijos van preparando el almuerzo, procesando los ingredientes, cocinándolos, disponiendo la mesa y esperando los recipientes que los vecinos van trayendo para que, una vez que esté la comida, ña Lali le sirva a cada uno su porción.

Los más pequeños, Isaac (7) y Mateo (8), ayudan colocando el tablón en la entrada de la casa, con la ayuda de Lucas (13), quien también va a la despensa para traer los ingredientes que faltan, y Yeny (22), que cocina con su mamá.

A medida que se acerca la hora de comer, los vecinos van llegando a la casa de ña Lali para esperar el momento en que recibirán la comida, para lo cual deben usar tapabocas y lavarse las manos. Niños, niñas y adultos mayores son los principales beneficiarios, ya que los adultos están trabajando fuera de las casas.

Ña Lali y su hija saben quién trajo cada recipiente: el tupper de color azul, la olla mediana, el plato de plástico. Cada uno tiene nombre y apellido, para que no haya inconvenientes. Algunos llevan varias porciones y otros solo para ellos, pero nadie se queda sin comer.

Son ya nueve meses de este servicio solidario ininterrumpido, a pesar de que la familia de doña Victoria también tiene necesidades. “Dios proveerá es mi lema, siempre fue mi lema, y siempre hay comida”, asegura.

“La verdad que yo le estoy muy agradecida a Hábitat y a todos sus colaboradores por emprender este proyecto y llegar a nosotros en los barrios y darnos talleres y ayudarnos con los productos para la olla popular”, destaca. Ochenta organizaciones comunitarias fueron beneficiarias del proyecto.

Una vez terminada la entrega de la comida, ña Lali y su familia se disponen a almorzar, pensando ya cuál será el menú del día siguiente. “Pido que nos cuidemos entre todos, que seamos conscientes, que todos nos necesitamos y tenemos que estar para ayudarnos entre todos”, desea esta mujer, para la cual la solidaridad no tiene límites.

Ña Lali y su familia

El proyecto "Prevención y respuesta al COVID-19”, implementado por UNICEF con el apoyo de USAID y el Ministerio de Salud Pública, llegó a más de 16.000 personas con insumos de higiene y limpieza, así como a 1650 pobladores que recibieron información sobre prevención y respuesta a la COVID-19.

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"Pido que nos cuidemos entre todos, que seamos conscientes"

Doña Victoria Ramos