Apoyando el desarrollo de bebés prematuros a través del contacto piel a piel

El método "mamá canguro"

Por Diego Brom, asociado de Comunicación de UNICEF Paraguay
Foto bebé prematuro San Pablo
UNICEF/Paraguay/2021/Vera
10 Enero 2022

Una de las estrategias más importantes para apoyar el desarrollo de los bebés que nacen de forma prematura es el contacto piel a piel a través del llamado método "mamá canguro”, que se traduce simplemente en que pasen el mayor tiempo posible acostados sobre sus madres y sus padres, lo que tiene un montón de beneficios para el recién nacido y su familia.

Aunque suene demasiado sencillo, el método "mamá canguro” es una de las principales estrategias utilizadas hoy en día en los hospitales para fortalecer el desarrollo de los bebés prematuros, más allá de los costosos equipos médicos y la gran experiencia del personal de salud, según la Dra. Rosanna Fonseca, coordinadora del Departamento de Neonatología del Hospital San Pablo de Asunción.

“Lo que se busca es que los bebés traten de recibir estímulos similares a los que hubiesen recibido en el útero materno, cuidando su neurodesarrollo. El contacto piel a piel, que los padres puedan tener el mayor tiempo de contacto con sus hijos, es fundamental porque ese contacto hace que el vínculo se establezca, el olor del pezón materno hace que los bebés empiecen a presentar el reflejo de búsqueda, logrando más precozmente el inicio de la succión y la deglución, uno de los principios del método ’mamá canguro’”, explica la pediatra.

El hospital San Pablo, que cuenta con 14 unidades de terapia intensiva neonatal y es un centro de referencia a nivel nacional, recibió este año el apoyo del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) para desarrollar talleres sobre el método "mamá canguro” y lactancia materna, de los que participaron 125 miembros de su personal de todas las áreas.

La Dra. Fonseca asegura que el método "mamá canguro” también tiene grandes beneficios para la salud pública, ya que disminuye los indicadores de morbimortalidad neonatal y la estancia hospitalaria de los pacientes, además de sensibilizar a los padres y madres para que estén más confiados e involucrados en el cuidado del recién nacido.

¿Cómo se logra esto? Simplemente haciendo que padres y madres se tomen unas horas cada día para asistir a la sala de terapia intensiva, sentarse en una silla y colocar a sus hijos sobre sus pechos, lo que favorece la evolución clínica del recién nacido y ayuda a los padres a estabilizarse emocionalmente, aumenta su confianza y autoestima, disminuye el estrés post parto y promueve la lactancia materna, para que se vayan preparando a que les den el alta y vayan a casa.

“Antes era mejor que el bebé prematuro esté solo en la incubadora porque estaba al cuidado de toda la tecnología. Hoy se entiende que la tecnología es buena para garantizar cuidados y salvar vidas, pero no puede alejarle al niño de su familia. Los beneficios a favor del desarrollo neurológico y psicomotor del niño están demostrados”, asegura Fonseca.

“Es una montaña rusa de emociones para los padres. Porque una sala de internación neonatal o una terapia intensiva es el último lugar donde uno quiere ver a su hijo pero es el lugar donde querés que esté si es que lo necesita”, explica la doctora mencionando que tradicionalmente las madres eran las que se encargaban de esto, pero hoy en día cada vez hay más padres que reclaman su participación en el proceso de desarrollo de sus hijos.

Papá canguro

Este es el caso de Gerardo Amarilla (27), cuya hija, Sara Abigail, nació el pasado 12 de diciembre con 34 semanas de gestación y actualmente se encuentra en la unidad de terapia intensiva neonatal del hospital San Pablo. Gerardo y su esposa, Rocío Suárez (25), siguen de cerca la evolución de su pequeña hija, que va mejorando cada día, y le brindan todo su cariño y atención mediante el “método canguro”.

“Yo nunca le había alzado a un bebé. Con mi hija fue la primera vez que lo hice. Sentí muchas emociones. Susto, no me podía relajar, tenía miedo de lastimarle y lloraba mucho, me daba miedo. Pero después sentí que nuestros latidos fueron sincronizándose y se quedó dormida sobre mí. No le quería dejar más. No quería que termine ese momento”, comenta Gerardo lleno de emoción.

El flamante papá está tan involucrado en la atención de su pequeña hija que incluso piensa pedir permiso en su trabajo para poder darle todos los cuidados y el cariño que requiera hasta que finalmente le den el alta y vayan todos a casa.

Así como Gerardo y Rocío, los padres y madres cuyos hijos se encuentran internados en el hospital San Pablo reconocen cada día los beneficios de una terapia tan sencilla pero tan efectiva como el “método canguro”, que ayuda a salvar vidas de bebés prematuros a través del cariño y el contacto piel con piel.