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Los pasos de una líder

© Foto tomada de LA PRENSA/Oliver Meixner
El traje nagua, aretes y collares que viste Silvia Carrera Concepción son confeccionados por ella.

Desde sus 12 años, Silvia Carrera Concepción se unió a la lucha por que los ngäbe y buglés tuvieran su propia comarca. Ahora ella aspira a ser la primera cacique mujer que gobierne a este pueblo indígena. 
 
Vannie Arrocha Morán
Revista Ellas
La Prensa
 
La elección para escoger el nuevo cacique de la comarca Ngäbe Buglé debe hacerse en la segunda semana de enero de 2011.

El 26 de febrero del presente año se conformó la comisión de nueve personas (tres por cada región que conforma la comarca Ngäbe-Buglé), que trabajará en conjunto con el Tribunal Electoral para gestionar la logística de este torneo electoral; además les compete anunciar cuándo comenzarán a recibir la propuesta de los postulantes.

Alguien que está a la espera de este llamado es Silvia Carrera Concepción, la primera mujer que se atreve a hacerse candidata a cacique general en la comarca Ngäbe Buglé, desde su creación en 1997.

Currículum vítae. Su belleza no pasa inadvertida; con su porte orgulloso, rompe con el estereotipo de mujer indígena sumisa. Silvia Carrera Concepción nació, fue criada y vive en Alto Laguna, en el corregimiento Cerro Pelado, en el distrito Ñurum  de la comarca Ngäbe Buglé, comarca que tiene el mayor índice de mortalidad infantil (55.4%) en el país. A los 12 años se integró al movimiento que lideraba Camilo Ortega, que luchaba porque los ngäbe y los buglé tuvieran su comarca. A sus 13 años alumbró su primer hijo, Bernardo Jiménez Carrera, y a los 18 años dio a luz a Sixto Jiménez Carrera. A los 19 años, se separó de su marido.

La resolución de Silvia Carrera fue trabajar la tierra. Sembraba yuca, ñame, otoe, arroz, frijoles, maíz, para alimentar a sus hijos. Y no dejó de militar en el grupo indígena de Ortega, a sus compromisos ella cargaba con sus hijos. Para esta madre fue prioridad enseñarle a sus muchachos que “es importante luchar por nuestros derechos, pedir que nos respeten”. En aquellas reuniones, dice, su hijo mayor aprendió a ser un joven líder. Bernardo Jiménez Carrera, de 27 años, es comisionado de derechos humanos indígenas y está en segundo año de la licenciatura en derecho y ciencias políticas.

“Tengo que hablar con ejemplos. Si esos niños se los dejo al padre, usted no ve a esos muchachos [como están], yo los eduqué, puse todo por todo, y no solo yo, muchas compañeras en la comarca hemos ejercido como padre y madre”, dice  Carrera.

Predicando con el ejemplo. Viendo la necesidad de sus iguales, decidió conformar el grupo Organización de mujeres, en 2001, donde cada una creaba sus artesanías -collares y pulseras hechos con chaquiras, naguas o sombreros- y luego organizaban una feria para vender los productos. De cada producto vendido, la creadora podía quedarse con la tercera parte de la ganancia y el resto debía ir al fondo común que sirve de caja menuda, así cuando alguna de las integrantes tiene un hijo enfermo o necesita comprarle algo para la escuela, puede solicitar un préstamo.

 Para la madre y aspirante a candidata a cacique general de la comarca Ngäbe Buglé era importante enseñarle a sus dos hijos la necesidad de hacer valer sus derechos indígenas. A su lado, su hijo Bernardo Jiménez Carrera. 
Ella es testigo de cómo las mujeres ngäbe buglé luchan por sacar adelante a sus hijos y tratan de ayudarles a formarse un mejor futuro, por eso está en contra de que a la mujer se le siga coartando la participación política dentro de la comunidad indígena. “Ni el hombre ni la mujer valen más, valemos de igual manera, debemos trabajar conjuntamente para que la comarca se desarrolle”.

“Son pocas las mujeres que salen a la ciudad a seminarios a capacitarse”, lo que considera una pérdida para su pueblo.

Asimismo apuesta por los jóvenes. “A los jóvenes se les critica mucho, se dice que solo quieren estar en la calle, pero no es así, hay que formarlos, valorar sus esfuerzos. Son útiles”, argumenta.

Aunque ella tuvo su primer hijo a los 13 años, no está de acuerdo en ver como algo normal madres adolescentes en su comunidad, puesto que considera que trunca el futuro de las jóvenes.

Lección de orgullo y liderazgo. Entre los ngäbe buglé que se instalaron fuera del Palacio de las Garzas, por alrededor de una semana, en 2008, para solicitarle al Gobierno que prohibiera la explotación de la mina en Cerro Pelado, en la comarca, estaba Silvia Carrera.

Caminar hasta la rodilla en lodo no es algo que amedrente a Silvia Carrera, pues cada vez que se dirige a la ciudad capital, debe caminar tres horas desde su pueblo, Alto Laguna, hasta Ojo de agua, en Las Palmas, para poder tomar un carro con asientos de madera, que solo viaja dos veces al día cuando hay pasajeros.

Alguien que no le pierde el paso a Silvia Carrera es su hijo mayor Bernardo, quien comparte con ella la pasión por la defensa de su comarca y quien no teme  mostrar que su madre es su ídolo.

Entre su gente él comenta que su mamá capitaliza cierta parte del apoyo masculino, pero que “hay ciertos sectores machistas que consideran que la mujer no puede aportar y ser útil a la comarca”. “Ya se ha demostrado que la mujer es mejor administradora para invertir y economizar”, defiende Bernardo Jiménez.

Según la aspirante a cacique general, el hecho que la impulsó a postularse para gobernar la comarca Ngäbe Buglé fue la lucha contra la mina en Cerro Pelado.

Para ella, los caciques varones se dejan influir por el Gobierno panameño. Y señala que la labor de un cacique es “vigilar que se respeten los derechos de la comarca y sus necesidades”.

Lanzando un suspiro, dice que las necesidades de la comarca son muchas, pero enuncia de número uno la educación.

Su hijo toma la palabra y dice “la educación es paupérrima” y afirma que “no es que no tengamos la capacidad de aprender los requerimientos del mundo moderno, sino que los gobiernos no nos dan las mismas posibilidades que a los occidentales”, expresa el joven. La candidatura de esta mujer es apoyada económicamente por la organización panameña Espacio de Encuentro de Mujeres.

La entrevista se cierra con una sonrisa por parte de Silvia Carrera, quien dice: “me siento orgullosa de ser ngäbe y de mi comarca”, y destaca a los bosques, ríos y aves como las bellezas naturales más destacables de ésta.

http://www.ellasvirtual.com/history/2010/03/05/personaje.asp


 

 

 
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