UNICEF en Panamá

Gobierno de Panamá – UNICEF Panamá. Plan de Acción del Programa País 2007 – 2011. Revisión de medio término

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Historias de Vida

Voluntaria, promotora y consejera, esta mujer Ngobe Buglé continúa luchando por la igualdad de género y la educación de todos los niños y niñas.

Rosa Saldaña, en pro de la mujer indígena

Panamá, 20 de enero de 2010.- La hoja vida de Rosa Saldaña, de 38 años, a primera vista impresiona.  Mujer indígena de la Comarca Ngobe Buglé, ha sido voluntaria desde su adolescencia, promotora de salud, presidenta de cantidad de asociaciones, y hasta finalista del premio Mujeres en Lucha Contra la Pobreza.  Todo esto pese a que solo  llegó hasta noveno grado del colegio.  Madre de 5 hijos -4 mujeres- busca para sus hijas un mejor futuro.

VOLUNTAD
Rosa es una mujer muy humilde, a quien le cuesta reconocer sus éxitos. Pero quienes la conocen la definen como una persona determinada, trabajadora y, sobretodo, comprometida.

Su labor como voluntaria, enseñando a otras mujeres indígenas a leer, inició a sus 23 años. “Me interesó trabajar con las mujeres iletradas porque ví que había una necesidad en Alto Caballero (en la Comarca Ngobe Buglé)”. En voz baja y tono pausado, relata que su primera emoción al ser voluntaria fue de felicidad, “porque quería el grupo de mujeres por lo menos aprendieran a firmar. Eran 15…”, recuerda. Y sí, hoy todas firman. Y leen.

Lo hizo –y sigue haciendo- sin apoyo da nada ni nadie. La gente ya ha escuchado de ella y llegan a su casa. “Soy cristiana, y muchos vienen a mi casa a buscar apoyo, pedir consejo… los creyentes tenemos mentalidad de que ante Dios, todos somos iguales, hombre y mujer”. Ella y su esposo, Moisés, con quien lleva 19 años de casada, han sido elegidos como el pilar del pueblo. Algo difícil en una sociedad machista, y con un problema serio de violencia doméstica, cuenta Rosa.


“Yo le dijo a mis hijas mujeres que si me hubieran dado la oportunidad que yo le estoy dando a ellas, yo hubiese sido alguien en la vida”. Y todo lo hace “para que mis hijos vean que yo, sin ser nadie, puedo hacer mucho”

“Es difícil, porque los padres le han transmitido a los hijos la mentalidad de la violencia del hombre contra la mujer. Los niños están viviéndolo, y están creciendo con eso”. Sus ideas de cómo hacer la diferencia son claras: “a los hombres se les debe orientar, aconsejar, junto a la mujer, siempre en pareja. Quizás la violencia (doméstica) no se termine así, pero siempre se puede cortar, reducir…”

Y Rosa ha vivido en carne propia los efectos del machismo desde niña. Sólo llegó hasta noveno grado escolar porque, en esos tiempos, “todavía los preferidos eran los hijos varones”, y ni su padre ni abuela  podían enviar a la escuela a todos sus hijos. Ella, al ser la mujer, fue la que sufrió, y así que a los 15 años, ya Rosa no podía asistir.

Y, desde los 8 años, tuvo que trabajar a diario en el campo. Ella y sus tres hermanos fueron abandonados por su madre cuando ella tenía apenas 5 años (sus hermanitos tenían 6 y 4; había uno  más pequeño, pero murió). La crió su abuela paterna “en el cafetal, cosechando café, para poder ir a la escuela… coseché café desde los 8 años hasta los 14”. Eran jornadas largas de trabajo, de sol a sol. “Esa vida que yo tuve no se la hubiera dado a usted. Soy pobre, pero busco darle una mejor vida a mis hijos”, cuenta. Vivía en Cerro Plata, en Chichica, Tolé, un área muy apartada y pobre, sin ninguna necesidad básica, solo el techo que los protegía de los fuertes soles en verano y lluvias torrenciales en la época lluviosa.  “Lo que más recuerdo de mi infancia es que trabajábamos duro, muy duro, sin tener una madre en la casa que nos dijera que nos quería….”

Uno de sus hermanos, que sí logró terminar la escuela, hoy es doctor en la comarca. El terminó el sexto año en Boquete, luego estudió geografía en David y, gracias a una beca, se graduó de médico en Cuba. Su otro hermano no tuvo la misma suerte, y no pudo terminar su educación.

Hoy día, además de todos los voluntariados que realiza, de ser presidenta de la Escuela Evangélica de Mujeres del Comité Municipal “Amigos de los Niños”, auspiciado por UNICEF,  facilitadora voluntaria de derechos humanos, y del grupo  Mujeres Unidas Trabajando por el Futuro, Rosa es la que mantiene su hogar, ya que su esposo sufrió un derrame hace tres años y no puede trabajar. Junto con su grupo de mujeres, confecciona naguas y chácaras (el traje típico), y realizan artesanías para la venta. Ese es el sustento de ella, su esposo y sus 5 hijos (4 mujeres y un varón), la más pequeña de 3 años. Y “nunca he puesto a mis hijos a trabajar… lo único que les puedo dejar es la educación”. Asegura.

La docente Ana de Rodríguez tiene 18 años de enseñar en la escuela Emperatriz Taboada.

Un paso en la transformación de la Educación

Enseñar en la Escuela Primaria Emperatriz Taboada, en Tocúmen, es un reto.

Ubicada en un área urbano-marginal,  rodeada de comunidades con deficiencias socio-económicas, con dos turnos (mañana y tarde), y un promedio de 40 niños por salón, los docentes, como Ana de Rodríguez y Bladimir Ábrego, buscaban la manera para que sus niños y niñas salieran preparados para la vida.

Y hace cuatro años se les presentó una propuesta: que su escuela se fuese una “Escuela Nueva, Escuela Amiga”, donde se privilegia lo inductivo sobre lo deductivo, los métodos  de hacer sobre los contenidos, donde es el “aprender haciendo” lo que reina.


El rincón de Español.

Una “escuela amiga” promueve una educación multicultural de alta calidad para las niñas y los niños dentro de un ambiente de aprendizaje “amigable”.  Este  proceso vincula varios factores que estimulan la participación activa de los niños y las niñas, las madres, los padres y acudientes, así como a los líderes comunitarios y los docentes, a fin de  potenciar al máximo el aprendizaje.Una metodología que se utiliza en escuelas multi-grado del país, pero que no se había utilizado en las unigrado. Esto se ha logrado con el apoyo de Copa Airlines, el MEDUCA y la asistencia técnica de UNICEF en Panamá , como aliados estratégicos por una educación de calidad para la niñez panameña.


Los maestros también “aprenden haciendo”. La dinámica del “gusanito” en acción

Mucho camino se ha recorrido desde entonces. Y para reforzar el éxito en estos años, este verano 35 docentes (de los 50 de la escuela, que atienden a más de 1,300 alumnos) han participado en el seminario “Modelo Pedagógico Participativo: Taller de Fortalecimiento del Modelo en Escuela Nueva – Escuela Activa Panameña”, dictado por Gloria Moreno, Supervisora Nacional de Educación Básica del MEDUCA. Estos docentes se han comprometido con los niños y niñas, con la comunidad y con el país en la formación de mejores ciudadanos.


Bladimir Ábrego opina que una escuela amiga es la mejor manera de enseñar la democracia.

Ana de Rodríguez, una residente en la comunidad y docente con más de 25 años de experiencia –y 18 enseñando en la Emperatriz Taboada- ha sido una de las impulsoras del uso de la pedagogía activa en esta escuela; ella ha visto un cambio positivo en los niños desde su implementación. “La metodología promueve que los niños desarrollen sus destrezas y habilidades, y cada niño construye a su ritmo”, explica. La creación de un gobierno estudiantil y la escuela para padres son algunos elementos que se han introducido en estos últimos años, que Rodríguez ve como los primeros pasos hacia una verdadera escuela amiga en esta comunidad, donde sí se puede hacer la diferencia pese a los problemas socio-económicos y altos índices de violencia intrafamiliar.


Los maestros también “aprenden haciendo”. La dinámica del “gusanito” en acción

El educador Bladimir Ábrego, con 23 años de docente y 9 en la escuela, también está comprometido con la metodología, y con su formación. “Los niños construyen su propio conocimiento y se integran a equipo en aprendizaje: padres, maestros... Esta es la mejor forma de enseñar y vivir en democracia”, opina, sobretodo en una comunidad donde más de la mitad de los niños no tienen apoyo en sus casas.

Para él, participar en el taller fue “invaluable porque incorpora elementos que se señalan en el currículo de forma concreta, efectiva y práctica”. Así, los maestros también aprenden haciendo, igual que los niños. En este taller los maestros tenían sus “rincones del conocimiento”; jugaron juegos como “gusanito” y participaron activamente en dinámicas.

Para Moreno, la supervisora del MEDUCA, el hecho de que los docentes estén participando, sobretodo en este periodo de vacaciones, es la muestra de un verdadero camino hacia el mejoramiento de la calidad de educación. Así, estos niños y niñas tienen la oportunidad de mejorar su educación, y así serán mejores ciudadanos.

 

 
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