La alegría de Navidad y fiestas de fin de año en la Costa Caribe de Nicaragua tienen otro ambiente

Los niños y niñas tienen como principal deseo para el nuevo año que su casa y escuela sean reconstruidas pronto.

Gema Espinoza
portada
UNICEFNicaragua/2020/Espinoza
30 Diciembre 2020

La Navidad y las fiestas de fin de año para muchas comunidades de la Costa Caribe Norte de Nicaragua, tienen un ambiente diferente. No hay árbol decorado, ni sopa, ni “queque”, los platos típicos que acostumbran a hacer las familias caribeñas para celebrar estas fiestas. Los huracanes Eta e Iota, en el mes de noviembre, impactaron con vientos huracanados de 240 y 260 kph dejando daños a la infraestructura y afectaciones psicológicas especialmente en la niñez. En algunas comunidades, no hay casas, cocinas o iglesias en las que las comunidades pueden reunirse y compartir con los primos, amigos y demás familiares.

En la comunidad de Haulover, a unos 45 km por agua desde Bilwi, por donde entró el huracán Iota el 16 de noviembre, 285 familias han retornado de los albergues de Bilwi para reconstruir sus viviendas con láminas de zinc que han recibido de parte del gobierno y ripios de madera que dejaron los huracanes. No tienen acceso a agua segura y el agua para tomar es enviada por lancha por el Gobierno Regional desde Bilwi, Puerto Cabezas.

Haulover Costa Caribe
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Esta Navidad y fin de año será triste porque no tenemos un lugar digno donde compartir con los vecinos, con la familia. Siempre nos reuníamos en la iglesia toda la comunidad el 24 y llevábamos “queque” de quisque y banano, pero ahora no tenemos con que comprar nada y la iglesia quedó totalmente destruida”,

Jacqueline Bouvier, habitante de Haulover.

En Haulover la escuela que albergaba a 135 niños y niñas quedó en escombros, el área de juegos que era uno de los espacios preferidos desapareció, la comunidad como la conocían sus habitantes cambió al quedar partida en dos. Hoy la llaman Haulover uno y Haulover dos. Esta separación ha generado una ruptura social y una nueva organización comunitaria.

Escuela Haulover
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“Lo que yo quiero es que la comunidad vuelva a hacer como era antes de los huracanes, tener una escuela con techo y sillas, una casa bonita como la que se llevó el huracán, para que toda mi familia esté junta”,

Cindy de siete años, habitante de Haulover.

Cindy recorre los escombros de su comunidad, juega entre los escombros de lo que una vez fue la clínica, la escuela y la iglesia de Haulover, todo quedó en el suelo por los fuertes vientos con los que entró Iota a la pequeña isla, situada entre el mar y una inmensa laguna.

“En el albergue, el ruido del viento era fuerte, parecía un monstruo que gritaba y llegaría a hacernos daño, no sabía ni dónde meterme. Yo pensaba en mi casa y cuando regresé ya no existía”.

Los efectos emocionales son evidentes en niños, niñas y adolescentes que vivieron los huracanes Eta e Iota. El permanente miedo a las lluvias y las expectativas de que vuelva a ocurrir un huracán están muy presente en sus mentes.

Haulover
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“Desde UNICEF hemos integrado en nuestro plan de respuesta a la emergencia el componente de protección que ha tenido como uno de sus objetivos la instalación de espacios amigables para generación de procesos de apoyo emocional para niños, niñas y adolescentes en las comunidades”,

María Lily Rodríguez, Especialista en Protección de Violencia contra la Niñez.

Haulover, que una vez fue considerada un paraíso tropical, necesitará mucho apoyo para que las familias recuperen sus medios de vida y reconstruyan su comunidad. UNICEF brindará asistencia en agua saneamiento e higiene, protección y educación para ayudar que niños, niñas, adolescentes y sus familias puedan construir su futuro.

“Como primera medida instalaremos un espacio temporal de aprendizaje para que los niños y niñas puedan iniciar el año escolar en febrero como todas las demás escuelas, esto permitirá que no haya un atraso en su aprendizaje",

Jorge Hernández, Especialista en Educación.
niña en haoulover
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Fin de año en el Albergue Corazón del Muelle

En el albergue ubicado en la escuela Corazón del Muelle, aún permanecen 18 familias integradas por 34 niños y niñas y 42 adultos. El huracán Iota destruyó sus viviendas ubicadas en el barrio “El Muelle” de Bilwi y tendrán que celebrar el fin de año en el albergue.

“Es difícil ver a mis hijos y no poder hacer la celebración como hacíamos en otros años, no tenemos trabajo ni dinero para construir una nueva casa. Eso es lo único que deseamos, tener una casa tranquila y ya no estar aquí con gente que ni conocemos”,

Marian Hodgson, residente del albergue.
Albergue El Muelle
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Este albergue es el último que permanece abierto y se espera cierre a inicios de enero. Los albergues Marvin Mitchel y Escuela Luxemburgo cerraron el 24 de diciembre, después que todas las familias fueron trasladadas a sus comunidades.

Respuesta UNICEF

En Nicaragua los huracanes Eta e Iota afectaron a 1,800,000 personas de las cuales 720,000 son niños, niñas y adolescentes. UNICEF junto a sus contrapartes, está trabajando sobre el terreno para brindar una respuesta integral urgente, incluyendo, agua, higiene y saneamiento en las comunidades, atención nutricional, protección contra cualquier tipo de abuso o violencia, así como atención psicosocial y apoyo a la continuidad educativa.