De la tristeza individual a la esperanza colectiva

Desde 2017 en Nicaragua nacen algunas niñas y niños con discapacidades provocadas por el Zika.

Olga Moraga
estimulación zika
UNICEF/2019/Garcia
06 Diciembre 2019

Alaric es un niño de 2 años y cuando nació no tenía control de su cuello ni del tronco. Mantenía sus manitas cerradas y sus piernas cruzadas. Cindy Hodgson, su madre, no comprendía por qué su hijo había nacido con limitaciones físicas. A ella le dio el Zika durante el embarazo de Alaric y desconocía las consecuencias del Zika en una mujer embarazada.

El Zika es una enfermedad causada por la picadura del mosquito Aedes aegypti. En Nicaragua empezó a notarse que algunos bebés nacidos a partir de 2017 presentaban alguna discapacidad como la microcefalia.

Cyndi llevó a su bebé a terapias en distintos centros de rehabilitación para mejorar su condición de vida. Sin embargo, la mayoría fueron infructuosas hasta que empezó a ser atendido por el Equipo Itinerante del programa sobre “Desarrollo Inclusivo Basado en la Comunidad”, implementado por la organización Los Pipitos, con el apoyo de UNICEF.

Equipo Los Pipitos Zika
UNICEFNicaragua/2019/Garcia
Multidisciplinary team Los Pipitos visits Alaric and his family, to train them in stimulation.

“El programa de Desarrollo Inclusivo Basado en la Comunidad” tiene como objetivo fortalecer las capacidades de las familias y sus redes de apoyo para brindar una mejor asistencia a las niñas y niños con síndrome congénito de Zika”, expresó María Delia Espinoza, especialista en Desarrollo Infantil Temprano de UNICEF.

“Alaric ha mejorado en el control de cuello, pues sostiene la cabeza por ratitos. Ahora ya abre sus manos y le hacemos muchos ejercicios para que la abra más. Cuando ellas vinieron (Equipo Itinerante) se babeaba y con los ejercicios constantes que le damos alrededor de su boca ya no lo hace. Nosotros como familia, ahora conocemos las posiciones para chinearlo (cargarlo)”, comentó Cindy, con una enorme sonrisa.

El Desarrollo Inclusivo Basado en la Comunidad, es una estrategia de gestión comunitaria, que tiene implícita la tarea de equiparación de oportunidades mediante la construcción de comunidades inclusivas. En las que todas las personas, incluyendo las personas con discapacidad, puedan participar activamente de la vida social, política, económica y cultural de la comunidad.

“El programa nos ha ayudado a toda la familia porque ahora comparto el cuido del niño con sus hermanos y el papá se integra más a las actividades de estimulación y cuido. También me acompaña a las capacitaciones que se imparten en Los Pipitos”,

Cindy Hodgson

Como estrategia, su propuesta medular es la organización y articulación de todos los actores sociales presentes en una comunidad con participación de las personas con discapacidad, sus familiares y organizaciones.

“El apoyo brindado por el Equipo ha sido de gran ayuda porque me ha permitido aprender cómo puedo apoyar a mi niño desde la casa. Aprovechar lo que hacemos todos los días para ayudarle a tener un mayor control de su cuerpo. Aún no lo logramos como quisiéramos, pero hemos avanzado mucho en relación a como estaba cuando vino el Equipo a visitarnos”, comentó Cyndy.

La estrategia se desarrolló en los departamentos mas afectados por la epidemia de ZIKA: Managua, Masaya, Granada y Carazo. Las actividades en los entornos familiares han permitido que 180 niños y niñas afectados por el Zika estén recibiendo cuidados receptivos, cariñosos y sensibles a sus necesidades de parte de sus familias; las cuales han adquirido competencias para el desarrollo inclusivo de sus hijas e hijas.

Familia zika
UNICEFNicaragua/2019/Garcia
Alaric accompanied by his siblings.

Toda la familia involucrada en la rehabilitación

La intervención ha promovido la participación de los hombres padres de familia. A la fecha 126 participan de los cuidados de sus hijas e hijos en la rutina en sus hogares. Esto ha promovido progresos rápidos de las niñas y los niños en cuanto a su desarrollo, aunado con la participación de sus hermanas y hermanos.

Ahora Alaric disfruta jugar con sus hermanos y su papá.  Permite que lo rocen y lo muevan de un lado a otro. Sostiene objetos con la mano por momentos cortos. Ya sonríe y responde a las caricias de su familia. Y reconoce a los miembros de su familia y a sus vecinos que lo visitan.

Alaric es el menor de tres hermanos y antes de iniciar su programa de rehabilitación con Los Pipitos, todo su cuido recaía sobre su madre. Ella no recibía ayuda de la familia en el cuido del niño. Tampoco sabía cómo hacerle ejercicios al niño y mucho menos cómo involucrar a sus otros hijos en los procesos de estimulación que Alaric necesita. “Hemos aprendido sobre las cosas que Alaric puede hacer y cómo ayudarle para que las haga por sí solo. Eso me llena de enorme satisfacción como madre”, expresó Cyndy, con la esperanza de ver pronto más progresos en su niño.