Mi experiencia con niñas y niños migrantes

Soy Angie y estoy segura de que si los niños y las niñas reciben el apoyo al que tienen derecho, ¡pueden hacer grandes cosas!

Angélica Vergara
UNICEF México / Angélica Vergara

17 Diciembre 2019

Soy Angélica Vergara, trabajo en UNICEF México en el área de Comunicación Digital. Mi sueño desde muy joven siempre fue trabajar en UNICEF pues siempre me habían interesado los temas de infancia, soy firme creyente de que si los niños y las niñas reciben el apoyo al que tienen derecho, ¡pueden hacer grandes cosas!

Soy Angélica Vergara, trabajo en UNICEF México en el área de Comunicación Digital
UNICEF México / Luisa Rivera

 

 

Quiero narrarles una de las experiencias más enriquecedoras y también de las más difíciles que he vivido durante mi tiempo en UNICEF, hoy que es Día Internacional del Migrante.

En octubre de 2018, llegó a México la primera caravana migrante procedente de Centroamérica, unos 2,300 niños, niñas y adolescentes viajaban en ella. Miles de familias que querían llegar a Estados Unidos buscando una vida mejor, huyendo de la pobreza que viven en sus países, de la violencia y la extorsión. El equipo de UNICEF de inmediato se desplazó a Chiapas para evaluar la situación y las necesidades de esos niños.

Al cabo de unas semanas, la caravana llegó a la Ciudad de México y me ofrecí como voluntaria para apoyar el funcionamiento del pabellón infantil que fue instalado por UNICEF y organizaciones de la sociedad civil para brindar instalaciones sanitarias y apoyo emocional a los miles de niñas y niños que estaban cansados, enfermos y un tanto desconcertados.

Ahí conocí a una niña hondureña de 8 años que viajaba con sus hermanas y su mamá. Conocerla fue muy impactante para mí, recuerdo que ese día algunas personas llegaron al pabellón a darles juguetes y dulces a los niños, ella corrió para recibir los suyos, y luego regresó a donde yo me encontraba con una muñeca, dulces y un envase pequeño de leche.

De inmediato me ofreció la leche, yo me quedé sorprendida, le dije que no, que era de ella, sin embargo ella insistió y yo me quedé paralizada unos segundos pensando: “¿cómo es que esta niña que ha viajado más de 23 días, que no tiene ninguna pertenencia y que dejó todo atrás, lo primero que hace es querer compartir las pocas cosas que tiene?”

Le insistí que se la quedara y por fin lo aceptó y siguió jugando con sus nuevos juguetes (si quieren conocerla, vayan al encabezado de este artículo). En ese momento me di cuenta de que los niños y niñas pueden hacer cosas grandiosas y maravillosas si se les da la oportunidad y el apoyo que necesitan, si se cumplen sus derechos pueden hacer del mundo un lugar mejor y no hablo sólo de cuando crezcan, hablo del presente también.

UNICEF México / Luis Kelly

Semanas después la caravana llegó al norte de México y al pasar de los días sus integrantes fueron tomando rumbos distintos para tratar de llegar a Estados Unidos.

Después, en abril de 2019, viajé a Tijuana para realizar actividades de comunicación y para reportar el trabajo que UNICEF seguía haciendo en beneficio de niñas, niños y adolescentes migrantes.

Ahí visité un albergue apoyado por UNICEF en donde se realizan actividades de apoyo psicosocial para ayudar a las y los adolescentes a superar el miedo, el estrés y la frustración y acompañarlos el tiempo que esperan para realizar sus trámites y poder llegar a EUA, la mayoría, para reencontrarse con sus familiares.

 

 

El arte es parte fundamental de las actividades de apoyo que UNICEF y sus socios implementan. En esta foto está Juan de 17 años que viajó desde Honduras mientras pinta una parte del mural que crearon en el albergue y que representa su recorrido, los paisajes que vio y las personas que ha conocido.

Me contó que él quiere ir a Estados Unidos para estudiar y trabajar aunque aún no tiene muy claro cuál es la profesión que más le interesa. Juan decidió salir de Honduras por la pobreza, él no tiene una familia que lo apoye y estaba seguro de que en EUA encontraría mejores oportunidades.

Juan de 17 años que viajó desde Honduras mientras pinta una parte del mural
UNICEF México / Angélica Vergara
Maylin, una adolescente hondureña de 15 años que dejó su país huyendo de la violencia.
UNICEF México / Angélica Vergara

 

 

En esta visita también conocí a Maylin, una adolescente hondureña de 15 años que dejó su país huyendo de la violencia.

Maylin es muy buena jugando futbol y muy talentosa para dibujar, en la foto sostiene el dibujo que hizo de un lobo, me cuenta que lo relaciona con la valentía y que si ella pudiera describirse en una palabra sería VALIENTE. Me platicó que quiere ir a Estados Unidos para estudiar y luego trabajar, que quiere ser policía cuando sea grande.

Pero sin duda, una de las historias que más me impactaron fue la de Ethan, de 17 años de El Salvador.

Me contó por qué tuvo que huir de su hogar. En su ciudad, la pandilla que operaba cerca de su escuela lo extorsionaba para dejarlo ir a clases, mientras que la pandilla que operaba cerca de su casa creyó que se había unido a la primera pandilla y lo amenazaron de muerte. Tuvo que huir para salvar su vida y hoy quiere seguir sus estudios y en el futuro, le gustaría ser futbolista o contador.

UNICEF / Tanya Bindra

Cuando platicas con ellos, te das cuenta que #AnteTodoSonNiños y que tienen derecho a cumplir sus sueños y a que todos sus derechos sean garantizados sin importar de dónde vienen o en qué país están, los derechos no tienen fronteras.

Después de estas experiencias me di cuenta que estoy trabajando en el lugar correcto.