Larissa nos cuenta sus vivencias en la pandemia

Tomar clases a distancia es un reto

Angélica Vergara
Larissa tomando clases a distancia frente a su computadora
Nancy Reyes
03 Septiembre 2020

La educación es un derecho básico de cada niña, niño y adolescente pues les brinda habilidades y conocimientos que les permiten desarrollarse para alcanzar su máximo potencial.

Desafortunadamente, la pandemia por COVID-19 ha afectado este derecho cambiando la forma en que millones de niñas, niños y adolescentes en el mundo toman clases y aprenden. Además, el confinamiento ha afectado su convivencia con amigas, amigos y profesores.

Los países han puesto en práctica modalidades de enseñanza a distancia utilizando plataformas digitales, radios comunitarias y canales de televisión que han permitido la continuidad educativa y la recuperación de aprendizajes, sin embargo, esto representa también grandes retos para niñas, niños, adolescentes, docentes y familias.

Este es el caso de Larissa, que tiene 7 años, va en segundo grado de primaria y está tomando clases a distancia desde el mes de abril de 2020.

A Lari, como le dicen de cariño, no le ha molestado del todo tener que quedarse en casa para prevenir contagios de COVID-19 pero tener que tomar clases a distancia le gusta “más o menos”.

Larissa viendo a cámara mientras toma clases a distancia
Nancy Reyes

 

“En la escuela, podía hablar con mis compañeros en los recreos. Extraño a mis amigos, platicar con ellos y jugar. Ahora solo los veo por la computadora pero no platicamos.”

 

El confinamiento ha dificultado que niñas, niños y adolescentes socialicen, jueguen o convivan con otras personas de su edad y precisamente es ésa una de las cosas que no le gusta a Larissa pues aunque ha jugado mucho, extraña estar en la escuela, jugar y platicar con sus amigos (nos aclara que no platica en clase, por supuesto).

Estudiar y hacer tarea no es un problema para ella ya que le gustan casi todas las materias excepto Español, que a veces le parece un poco difícil. La que más disfruta es Educación Física y también le gustan mucho las matemáticas, incluso nos contó que ya quiere aprender a multiplicar y que la única multiplicación que se sabe hoy es 3x3=9.

Larissa nos contó que no ha sufrido mucho por estar en casa tanto tiempo ya que ha encontrado tiempo para jugar mucho y también para hacer otras actividades que le gustan, por ejemplo, ver sus películas favoritas y preparar recetas para ella y su familia.

Lari después de preparar un platillo para su familia
Nancy Reyes
Lari usando su cubrebocas
Nancy Reyes

A Lari no le da mucho miedo contagiarse del nuevo coronavirus pues sabe que hay formas para prevenir los contagios y que tiene que protegerse y proteger a las demás personas.

"Me protejo con el cubrebocas y me lavo mucho las manos, cuando salimos llevamos desinfectante." Su mamá le explicó que hay que tener cuidado y estar en casa lo más que se pueda para evitar contagios aunque nos contó que no le gusta mucho usar el cubrebocas porque a veces no se respira bien.

Para muchos niños, niñas y adolescentes la escuela es un lugar seguro, pero además es donde se divierten, aprenden y hacen ejercicio. Lari espera poder volver pronto.

“Ya quiero regresar a la escuela y creo que voy a regresar hasta el próximo año, y eso me da tristeza.”

Para Nancy, la mamá de Larissa, el confinamiento ha sido complicado pues ella es maestra y gran parte de su día lo dedica a preparar sus clases a distancia. Esto ha sido un reto pues ha tenido que encontrar el tiempo para apoyar a Lari en sus actividades escolares y revisar sus tareas.

“Mi reto más grande ha sido poderle dar tiempo, encontrar un tiempo para ella, yo paso horas trabajando, preparando mis clases. Y no sólo hablo de la parte académica sino de otros momentos para que ella esté tranquila y haga otras actividades que no sólo sea estar en el celular o la computadora.”

Otra situación complicada que Nancy ha observado durante el confinamiento es que Larissa esté en un departamento todo el día ya que la pequeña es muy activa, lo que fue particularmente difícil en las primeras semanas de la pandemia en México. Afortunadamente, a medida que pasaron los días, y con el apoyo de su pareja, pudieron encontrar una rutina y tiempo para el trabajo de Nancy, las actividades escolares de Lari y para los momentos de esparcimiento en familia.

Nancy y Larissa usando cubrebocas
Nancy Reyes

La pandemia ha afectado no solo el bienestar emocional de niñas, niños y adolescentes, sino también el de sus papás, mamás y cuidadores. Para Nancy la situación ha sido difícil y la incertidumbre de no saber qué pasará, a veces le causa ansiedad. Pero hoy su principal preocupación como mamá y como maestra, son los niños y las niñas.

“Ellos necesitan aprender a relacionarse, convivir, jugar, experimentar y explorar, y hoy no lo están haciendo. Y eso puede afectar su desarrollo.”