Protección

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Violencia contra la niñez y la adolescencia

Niñez migrante

 

Situación y riesgos de los niños y niñas migrantes y refugiados

© UNICEF/UN043872/Lister

Según datos del gobierno de Estados Unidos (US Customs and Border Control) en el año fiscal 2016 (1 de octubre 2015 al 30 de septiembre, 2016) se detuvieron 58,819 niños y niñas migrantes en Estados Unidos (17,512 de El Salvador, 18,913 de Guatemala, 10,468 de Honduras y 11, 926 de México). En el año fiscal 2013 se detuvieron 38, 045 niños y niñas de estos cuatro países y en ese año 17,240 de ellos provenían de México.

La unidad de política migratoria del Ministerio del Interior de México, reporta un total de 40,542 niños y niñas migrantes de Honduras, El Salvador y Guatemala detenidos en México en el 2016. 34,036 fueron deportados por México de regreso a estos países. De estos niños y niñas casi la mitad no estaban acompañados. El número de niños y niñas migrantes detenidos en México en el 2016 fue 5 veces mayor que en el 2012. 

Estos números representan una fracción de los niños y niñas que están migrando en esto países, ya que son solamente de los que han sido detectados por autoridades. 2016. 

Los migrantes eligen trasladarse no a causa de una amenaza directa de persecución o muerte, sino principalmente para mejorar sus vidas al encontrar trabajo o educación, por reunificación familiar, o por otras razones. A diferencia de los refugiados, quienes no pueden volver a su país, los migrantes continúan recibiendo la protección de su gobierno.
Para los gobiernos esta distinción es importante. Los países tratan a los migrantes de conformidad con su propia legislación y procedimientos en materia de inmigración, mientras tratan a los refugiados aplicando normas sobre el asilo y la protección de los refugiados, que están definidas tanto en su legislación nacional, como en el derecho internacional. Los países tienen responsabilidades específicas hacia cualquier persona que solicite asilo en su territorio o en sus fronteras.

Riesgos a los que se enfrenta un niño o niña migrante durante cada una de las cuatro etapas de la migración (origen, tránsito, destino y retorno)

En el origen y el retorno, en el caso de los países de México, El Salvador, Guatemala y Honduras, los riesgos que los niños y las niñas enfrentan incluyen la violencia armada que involucra a las maras, las pandillas y el crimen organizado; la violencia en sus casas y escuelas y el reclutamiento forzado por maras y pandillas.

En tránsito: Ante la imposibilidad de migrar legalmente, los niños y las niñas utilizan rutas peligrosas y recurren a contrabandistas para ayudarles a cruzar las fronteras. Graves lagunas en la legislación, las políticas y los servicios para proteger a los niños y las niñas en tránsito dejan a la niñez refugiada y migrante sin la debida protección y atención. En medio de privaciones, desprotegidos y a menudo solos, los niños y las niñas migrantes en tránsito pueden convertirse en presas fáciles de la trata, los abusos y la explotación cuando los niños, las niñas y las familias ponen sus destinos en manos de los traficantes de personas, la transacción puede derivar rápidamente en abuso o explotación, especialmente si los niños, las niñas y las familias incurren en deudas para pagar a los traficantes.

 

 

 

 

 

 
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