Protección

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Violencia contra la niñez y la adolescencia

Niñez migrante

 

Violencia durante los primeros años de vida

© UNICEF/UNI137663/Friedman-Rudovsky

Los niños más pequeños están más expuestos a ser víctimas de violencia

Si bien los niños, niñas y adolescentes de todas las edades son víctimas de abuso, los más pequeños están más expuestos a situaciones de falta de cuidado adecuado, negligencia, lesiones graves y muerte. La violencia en la primera infancia acarrea problemas de salud física y mental durante toda la vida, lo que afecta el crecimiento, la seguridad, el aprendizaje y el desarrollo de los niños y niñas.

Por lo tanto, es urgente garantizar la salud, la seguridad, la asistencia social y el bienestar de los niños y niñas durante sus primeros años de vida, no solo para protegerlos durante la primera infancia, sino también para asegurar un crecimiento saludable y su desarrollo futuro.

Las respuestas de toda política o programa deben abordar las diferentes esferas en las que las niñas y niños pequeños son víctimas de abuso o negligencia (en la familia, en la comunidad y en las instituciones) y, al mismo tiempo, involucrar a los actores de los diferentes sectores (protección de la infancia, desarrollo infantil, salud y nutrición, educación, protección social y género).

UNICEF cumple una función líder al crear vínculos entre los sectores y socios, y generar evidencia sobre la efectividad de un enfoque integral para producir mejores resultados en las vidas de los niños y las niñas.

La primera infancia se ve afectada por la violencia de diferentes maneras

  • El desarrollo temprano del cerebro y de otros órganos es influenciado por el entorno, principalmente por las relaciones entre el niño y sus padres o cuidadores.
  • La exposición a experiencias negativas y a diferentes tipos de adversidades (incluida la violencia y la negligencia) en ausencia de cuidadores sensibles que puedan protegerlos y responder a sus necesidades genera estrés tóxico, lo cual inhibe significativamente el desarrollo, e incluso altera el mapa genético del niño.
  • Los niños y niñas expuestos a un cuidado inadecuado o negligencia durante sus primeros años de vida tienen más probabilidades de tener problemas cognitivos, retrasos en la adquisición del lenguaje, deficiencias en las funciones ejecutiva y dificultades para regular sus emociones; una serie de consecuencias que con los años se traducen en diferentes niveles de retrasos en el desarrollo y discapacidades cognitivas, físicas y psicológicas.
  • En la región de América Latina y el Caribe, el porcentaje de niños y niñas de 3 a 5 años que tienen un desarrollo adecuado para su edad es sistemáticamente menor entre aquellos que son sometidos a métodos disciplinarios violentos.

Estos niños y niñas también tienen más probabilidades de tener una conducta más violenta contra otros niños, niñas y adultos, lo que indica que es probable que la transmisión del comportamiento violento comience en la primera infancia.

Cómo avanzar hacia un discurso positivo contra la violencia en la primera infancia:

Hechos positivos:

  • En la región, solo uno de cada 10 adultos considera que se debe recurrir al castigo físico para disciplinar a los niños y niñas.
  • Se ha identificado que la participación del padre en la formación de sus hijos y en los quehaceres del hogar es un factor de protección clave para reducir la violencia contra los niños y niñas.
  • Se ha comprobado que cuando se expone a los niños y niñas a experiencias positivas, como la estimulación temprana y la compañía de cuidadores sensibles que los apoyen y respondan a sus necesidades, se logra compensar, en cierta medida, las consecuencias negativas del estrés tóxico.

Hay consenso mundial para proteger a las niñas y niños pequeños

El nuevo discurso transformador de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) reconoce por primera vez que la violencia contra los niños y niñas es un obstáculo para el desarrollo sostenible y que el desarrollo infantil temprano puede ayudar a impulsar la transformación que esperamos lograr en los próximos 15 años. Se han establecido metas específicas (4.2 y 16.2) para lograr este fin. Lo más destacable es que la violencia contra las niñas y niños pequeños, como problema, está empezando a infiltrarse en el discurso de los encargados de formular políticas, donantes y profesionales de todo el mundo y comienza a ser reconocida como una violación de los derechos humanos y un problema de salud pública.

 

 

 

 

 

 

 

Infografías

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