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Educación, ingreso y etnia son los factores sociales que más influyen en la salud de niños, niñas, adolescentes y madres

© UNICEF/UNI100388/LeMoyne

Presentación hoy del Informe sobre Equidad en Salud, de UNICEF y la Universidad de Tulane

CIUDAD DE PANAMÁ, 9 de diciembre de 2016 - La mayoría de las diferencias en la mortalidad perinatal, neonatal, infantil y de menores de 5 años en América Latina y el Caribe están relacionadas con la riqueza y la educación de la madre, más que con la residencia rural o urbana. Así lo evidencia el Informe sobre Equidad en Salud 2016, un estudio analítico de las estadísticas de salud de la región que deja de lado los promedios nacionales y profundiza en la revisión de las variables sociales y económicas que se relacionan con el estado de salud de las madres, niños, niñas y adolescentes más desfavorecidos en América Latina.

La diferencia, por ejemplo, entre la tasa de mortalidad infantil entre bebés menores de un año cuyas madres tienen pocos grados de educación y los hijos de aquellas que tienen educación secundaria o superior, llega a ser siete veces mayor en El Salvador, tres veces mayor en Bolivia, Guatemala, Colombia y República Dominica, y el doble en Perú. Estas características socioeconómicas clave se asocian con diferencias en la utilización de los servicios de salud a lo largo del continuo de la atención materno-infantil y con peor estado nutricional de los niños.  Mujeres indígenas y afrodescendientes, y sus hijos, presentan peores resultados de salud y una menor utilización de los recursos y asistencia sanitaria

“La desigualdad excluye, humilla y mata. Las desigualdades en salud son una construcción y el resultado de múltiples inequidades y privaciones experimentadas desde los primeros años y, en la mayoría de los casos, durante todo el ciclo de vida y con enorme potencial de reproducirse más allá de los individuos, por generaciones y generaciones. Para erradicar la desigualdad vital son esenciales acciones afirmativas, políticas que promuevan y garanticen igualdad de condiciones, oportunidades y trato para todos, especialmente para los más desaventajados”, afirmó la directora regional de UNICEF para América Latina y el Caribe, María Cristina Perceval.

En el informe se recomienda incorporar la perspectiva de la inequidad en las investigaciones y en las estadísticas de salud pública, no sólo para fortalecer y ampliar los datos sobre la equidad sanitaria, sino también para documentar cómo las barreras sociales, estructurales y económicas que conducen a esas desigualdades cambian con el tiempo.

Estadísticas reveladoras
Las estadísticas revisadas revelan que, en 2015, el riesgo de morir antes de los 28 días de nacido en los países más pobres fue 2.5 veces mayor que en los países más ricos, mientras que la probabilidad de que un niño muera antes de cumplir el quinto cumpleaños en los países de ingresos más bajos fue tres veces mayor en comparación con el grupo de países de ingreso más alto. Por su parte, las mujeres indígenas y afrodescendientes reciben menor número de visitas prenatales recomendadas, tienen menor probabilidad de someterse a todas las pruebas recomendadas y su probabilidad de morir en el parto es tres veces mayor a las mujeres de origen no indígena y no-afrodescendiente.

Para Arachu Castro, directora del Grupo Colaborador para la Equidad en Salud en América Latina de la Escuela de Salud Pública y Medicina Tropical de la Universidad de Tulane, “el embarazo aumenta la vulnerabilidad a la violencia sexual, lo cual a su vez aumenta la probabilidad de estrés crónico, aborto espontáneo y otras complicaciones obstétricas, de bajo peso al nacer y de mortalidad neonatal”.

“Este estudio”, afirmó Perceval, “permite comprender por qué es preciso e impostergable superar los estrechos límites de los abordajes sectoriales, poniendo énfasis en la legitimidad y necesidad de trabajar contextual, intersectorial, participativa e interinstitucionalmente, desde un enfoque de derechos humanos y equidad, con perspectiva de género y teniendo en cuenta el ciclo de vida en sus especificidades e integralidad”.Para erradicar la desigualdad son necesarias acciones afirmativas, políticas que promuevan y garanticen igualdad de condiciones, oportunidades y trato para todos. Para erradicar la desigualdad son necesarias acciones afirmativas, políticas que promuevan y garanticen igualdad de condiciones, oportunidades y trato para todos.

El estudio presentado este viernes fue desarrollado por UNICEF y el Grupo de Colaboración de la Universidad de Tulane para la Equidad en Salud en América Latina, en el marco de trabajo del movimiento Una Promesa Renovada para las Américas. Se basa en más de 700 fuentes, incluida una revisión de los resultados publicados en investigaciones y encuestas de hogares (demográficas y de salud, de indicadores múltiples por conglomerados, de salud reproductiva y otras encuestas nacionales) realizadas entre 2008 hasta 2014.

Para leer el resumen ejecutivo del Informe sobre Equidad en Salud 2016, acceda aquí  
Para leer el informe completo (en inglés), acceda aquí.  

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Acerca de UNICEF
En UNICEF promovemos los derechos y el bienestar de todos los niños, niñas y adolescentes en todo lo que hacemos. Junto a nuestros aliados, trabajamos en 190 países y territorios para transformar este compromiso en acciones prácticas que beneficien a todos los niños, centrando especialmente nuestros esfuerzos en llegar a los más vulnerables y excluidos, en todo el mundo.
Para obtener más información sobre UNICEF y su labor, visite: www.unicef.org/spanish/.

Acerca de Una Promesa Renovada para las Américas (APR LAC)
APR-LAC es un movimiento que tiene como objetivo reducir las profundas inequidades en salud reproductiva, materna, neonatal, del niño y del adolescente en América Latina y el Caribe. Colabora con los principales grupos de interés de la región para catalizar, apoyar e intercambiar buenas prácticas de los esfuerzos liderados por los países con el objetivo de reducir las disparidades en el acceso a servicios de salud de calidad. Como movimiento regional, APR-LAC trabaja en coordinación con la iniciativa global Una Promesa Renovada. El movimiento está convocado por BID, OPS/OMS, UNICEF, USAID y el Banco Mundial.
Para obtener más información sobre APR LAC, visite http://www.apromiserenewedamericas.org/

Para obtener más información, sírvase dirigirse a:
María Alejandra Berroterán, consultora comunicaciones. Tel: +507 301 7482, +507 6297 2099 maberroteran@unicef.org

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HALLAZGOS DEL INFORME*

ETNIA Y SALUD MATERNO INFANTIL
Las mujeres pertenecientes a minorías étnicas suelen experimentar exclusión social y económica, lo que produce inequidades en la salud en numerosos momentos de su vida, especialmente durante el embarazo y el parto.

  • Las mujeres indígenas en varios países latinoamericanos tienen menos probabilidades de dar a luz con asistencia de parto cualificada.
  • La población indígena y afrodescendiente muestran una salud más deficiente y menor acceso a servicios de salud durante el embarazo y el parto: además de exclusión social generalizada, existe una asociación creciente entre el maltrato en los establecimientos de salud y los malos resultados en salud en población indígena y afrodescendiente.
  • Los adolescentes indígenas de Bolivia, Guatemala, Ecuador y Nicaragua tuvieron en 2010 un menor acceso a servicios de planificación familiar y métodos anticonceptivos modernos en comparación con la población no indígena.
  • El embarazo de adolescentes en las poblaciones indígenas ha disminuido a lo largo de la última década, pero sigue siendo mayor comparado con adolescentes no indígenas. La prevalencia del embarazo adolescente es cinco veces mayor en las niñas indígenas de Costa Rica (49%) que en las no indígenas (10%) y casi el doble en Panamá (17% en las indígenas y 10% en las no indígenas).
  • No sólo los embarazos de adolescentes están asociados con un mayor riesgo de complicaciones perinatales, sino que las hijas de madres adolescentes pueden ser más propensas a convertirse en madres adolescentes, creando así un ciclo intergeneracional que les impide desarrollar sus propias capacidades humanas.
  • Las mujeres indígenas y afrodescendientes tienen mayor riesgo de enfermedad y muerte. Las afrobrasileñas en Paraná (Brasil) y las mujeres indígenas en Guatemala tienen tres veces más probabilidad de morir en el parto que las mujeres no indígenas.

ESCOLARIDAD Y SALUD MATERNO INFANTIL
Las madres con menor grado de escolaridad y sus hijos tienen resultados de salud menos favorables que las madres con mayor nivel de educación.

  • Las mujeres con menor grado de educación en Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Panamá, Perú y Surinam tienen una necesidad insatisfecha de anticonceptivos al menos dos veces mayor que las mujeres con educación secundaria o superior.
  • En Colombia, Haití, Nicaragua, Panamá y Surinam, la tasa de cobertura de atención prenatal (por lo menos 4 visitas) es tres veces más baja entre las mujeres sin escolaridad que entre las mujeres con educación superior.
  • En Guatemala, Panamá, Haití y Honduras las mujeres con estudios superiores tienen mayor acceso a la atención calificada al parto que las mujeres sin escolaridad.
  • En todos los países de América Latina y el Caribe, los cuidados postnatales son menos frecuentes entre las madres sin escolaridad o con pocos grados de instrucción.
  • La neumonía es la principal causa de mortalidad entre los niños de 1-59 meses en América Latina y el Caribe. Sin embargo, una menor proporción de niños y niñas de madres sin escolaridad son llevados a recibir atención médica cuando aparecen síntomas de neumonía comparado con  niños y niñas de madres con educación secundaria o superior.
  • El embarazo en adolescentes es sistemáticamente más frecuente entre las niñas con menores niveles de escolaridad.
  • La mortalidad es más alta entre niños y niñas cuyas  madres tienen poco o ningún grado de escolaridad comparado con niños  de madres con educación secundaria o superior.
  • Bolivia presenta las mayores brechas dentro de un país: la Tasa de Mortalidad Neonatal (menores de 28 días de nacidos) es tres veces mayor entre las mujeres sin escolaridad que entre las mujeres con educación superior.
  • La Razón de Mortalidad Infantil (RMI) entre lactantes (menores de un año) cuyas madres no tienen escolaridad es mayor que en los hijos de madres que tienen educación secundaria o superior: siete veces mayor en El Salvador, tres veces mayor en Bolivia, Guatemala, Colombia y República Dominicana y dos veces mayor en Perú.
  • Los hijos de madres sin escolaridad tienen más probabilidades de tener problemas de crecimiento comparado con los hijos de madres con educación secundaria o superior.
  • En Haití y Colombia, los niños de madres con educación secundaria o superior tienen mayor acceso a las vacunas DPT3 y sarampión que  los hijos de madres con poca o ninguna escolaridad.

INGRESOS Y SALUD MATERNO INFANTIL
Ayudar a los niños a sobrevivir y prosperar implica reducir los factores económicos asociados a la mortalidad infantil y de niños menores de cinco años.

  • En América Latina y el Caribe, se calcula que 196.000 niños menores de cinco años fallecieron en 2015 (tasa de mortalidad de niños menores de 5 años de 18 muertes por cada 1.000 nacidos vivos). De éstos, el 85% (167.000 niños) tenían menos de un año de edad (tasa de mortalidad infantil de 15 muertes por cada 1.000 nacidos vivos).
  • El grupo más pobre de la población latinoamericana tiene una mayor carga de mortalidad infantil.
  • En 2015, el riesgo de morir antes de los 28 días de nacido en los países más pobres fue 2.5 veces mayor que en los países más ricos.
  • En la región, durante 2015, el riesgo de que un niño muera antes de cumplir el quinto cumpleaños en los países de ingresos más bajos fue tres veces mayor en comparación con el grupo de países de ingreso más alto.
  • Las mayores brechas en la cobertura de la vacuna DPT3 (difteria, tétanos y tos ferina) se encuentran entre los más ricos y los más pobres en Surinam, Panamá, Haití y República Dominicana.
  • Las mayores brechas en la cobertura de la vacunación contra el sarampión son entre los más pobres y los más ricos de Guyana, Panamá y Surinam.
  • Pobreza y bajo grado de escolaridad coinciden como factores asociados al embarazo adolescente, pues es sistemáticamente más frecuente entre las niñas de los hogares más pobres en todos los países con datos disponibles.
  • Cuba, Chile y Costa Rica son ejemplos de países en los que la inequidad se ha reducido con éxito reduciendo la brecha entre los grupos de población más ricos y pobres, principalmente mediante el mejoramiento del acceso de las mujeres a la educación y una mayor cobertura de las medidas de salud pública.

MORTALIDAD MATERNA Y NEONATAL EN LOS PAÍSES
Las estadísticas de mortalidad materna e infantil no son iguales para todos los países de la región.

  • Mientras Uruguay tiene una Razón de Mortalidad Materna (RMM) de 15 por cada 100.000 nacidos vivos, la cifra en Haití es de 359: el país con más muertes maternas tiene 20 veces más fallecimientos que el país con menor razón de mortalidad materna.
  • En las subregiones, la diferencia entre países se mantiene:
    • En el Caribe, la RMM varía de 27 madres muertas por cada 100.000 nacidos vivos en Barbados y Granada a 39 en Cuba, 92 en República Dominicana y 359 en Haití.
    • En Centroamérica, el RMM oscila entre 25 en Costa Rica y 150 en Nicaragua.
    • En América del Sur, Uruguay (15) y Chile (22) tienen RMM menores de 25, en comparación con Bolivia, donde la RMM es de 206 y Guyana, que es de 229.
  •  En 2015, la Razón de Mortalidad Neonatal (RMN) más alta se encuentra en Haití, con una tasa estimada de 25,4 por 1.000 nacidos vivos. El promedio regional de 9,3 por cada 1.000 nacidos vivos.

SALUD ADOLESCENTE
La adolescencia es un periodo de creciente vulnerabilidad, en particular a la mala nutrición, al abuso de sustancias y a las enfermedades de transmisión sexual como el VIH. Las desigualdades basadas en el ingreso, la educación, el género o la etnia pueden empeorar las vulnerabilidades de los jóvenes a estas condiciones, que pueden tener consecuencias para toda la vida para su salud y bienestar.

  • América Latina y el Caribe, tiene la mayor concentración de embarazos de adolescentes en el mundo: El 26% de los nacimientos entre 2010-2015 ocurrió entre las adolescentes y niñas entre 15 y 19 años de edad). 
  • En América Latina y el Caribe, como en el mundo, las mujeres jóvenes de 15 a 24 años son 50% más propensas a contraer el VIH que los hombres de la misma edad.
  • La evidencia sugiere que los actuales programas de educación sexual pueden no llegar suficientemente a los adolescentes más vulnerables a la adquisición de VIH o ITS. El conocimiento sobre el VIH sigue siendo incompleto entre los niños y niñas adolescentes de la región.
  • A lo largo de la última década, casi todos los países de América Latina y el Caribe han ampliado el acceso a terapias antirretrovirales (TAR) para niños y adolescentes.
  • Aunque el aumento de la investigación ha traído a la luz los problemas que afectan a los jóvenes LGBT de la región, la discriminación sigue obstruyendo a estos adolescentes de obtener resultados óptimos de salud mental, física y sexual.
  • El uso de preservativos sigue siendo bajo entre adolescentes de ambos sexos en toda la región. Menos de 4 en 10  niñas adolescentes de Perú, República Dominicana, Honduras y Colombia informaron haber usado un condón durante las relaciones sexuales más recientes para protegerse contra el VIH u otras ITS.
  • Mientras que los adolescentes son más propensos a ser sexualmente activos, las adolescentes son menos propensas a usar un condón durante las relaciones sexuales. Estas tendencias se han observado en Nicaragua, Brasil, México, Colombia y Panamá.

*Fuentes utilizadas: Informe sobre Equidad en Salud 2016.

 

 

 

 

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