Transferencias monetarias dan un respiro a las familias en tiempos COVID-19

Telma se despierta a las 3 a.m. todos los días para preparar más de 100 panqueques.

Por: Rodrigo Mussap
Familia
UNICEF/Guatemala2020/Mussap
30 Septiembre 2020

Telma se despierta a las 3 a.m. todos los días para preparar más de 100 panqueques.  Posteriormente camina por los angostos callejones del caserío Santo Domingo El Tuerto, Barrio Gerona, zona 1, donde los lleva a su puesto de venta a las 6 a.m. en una concurrida calle de la ciudad de Guatemala.

Telma Paz, de 36 años junto a sus tres hijos de 4, 9 y 11 años, viven en un hogar monoambiente de menos de 24 metros cuadrados donde ingeniosamente Telma acondicionó algunas repisas y alacenas para separar la cocina del área de camas y su espacio de trabajo y estudio. Telma y sus hijos se benefician del programa Bono Familia, transferencias monetarias otorgadas por el Gobierno de Guatemala, a través del Ministerio de Desarrollo Social (Mides), con al apoyo del UNICEF y el Banco Mundial. La finalidad de este programa es apoyar a las familias en tiempos de confinamiento y mitigar la crisis económica ante la pandemia global del COVID-19.

Telma
UNICEFGuatemala2020Mussap

Telma recuerda como hace pocos meses, a inicios de marzo, cuando todavía no había llegado el COVID-19 al país, vendía 300 panqueques diarios. Sin embargo, al decretarse el Estado de Calamidad Pública a causa de la pandemia el 9 de marzo, ya no pudo salir más. Con un confinamiento estricto que paralizó el país, los ingresos de Telma, al igual que los de muchas otras familias guatemaltecas, se vieron seriamente afectados. Además de preparar panqueques Telma también trabaja encargos de costura, como reparar ruedos de pantalones o vuelos de faldas, pero estos ingresos los perdió.

En Guatemala alrededor del 60% de la población vive en condiciones de pobreza y pobreza extrema y alrededor del 11.8% de los hogares no tiene acceso a energía eléctrica*. Asimismo, el 70% de la economía es informal, lo que significó que la gran mayoría de las familias en el país se vieron seriamente afectadas por el confinamiento.

La llegada de la pandemia a Guatemala evidenció la debilidad que existía en el país en cuando a la cobertura de servicios de salud y protección social. Pero también significó una oportunidad para fortalecer la construcción del sistema de protección social en Guatemala y avanzar en la identificación de la población más vulnerable para poder brindarles un apoyo integral.

El programa Bono Familia busca dar prioridad a personas en pobreza, madres solteras, adultos mayores, personas con discapacidad, personas con enfermedades crónicas o degenerativas y familias con niños o niñas en estado de desnutrición. Dentro de este grupo objetivo se encuentra Telma, quien conoció la iniciativa a través de los medios de comunicación y a los pocos días después encontró en la factura eléctrica que se encontraba dentro de los beneficiarios del Bono Familia.

Cuando vi que íbamos a recibir el bono, lo activé rápidamente por un mensaje de texto, me dieron mi código y con eso pude sacar el dinero en un cajero que hay en el supermercado cerca de la casa” comenta Telma.

Familia
UNICEF/Guatemala2020/Mussap

“Con el dinero que recibí pude comprar comida para mis hijos, porque el miedo más grande que tenía era que no tuviera para darles de comer. Otra parte también lo usé para comprar harina y tela para hacer los panqueques y las mascarillas reusables que ahora vendo” dice. Telma logró descargar de internet un patrón novedoso de mascarillas con 3 capas, incluyendo un filtro lavable lo que se transformó en un negocio que la ha ayudado a salir adelante.

Su hija mayor Carli, de 11 años antes de la pandemia se movilizaba en un triciclo público para ir a la escuela local, pero ahora debe recibir las clases en la televisión nacional y a través de las guías que le envían a su mamá. “Ahora nos mantenemos más en la casa, he visto a algunas amigas en la calle, pero por seguridad casi no salimos de la casa”. Menciona Carli

Telma lucha incansablemente para mantener alimentos saludables en su mesa y poder ofrecer todas las herramientas a su alcance para no detener el aprendizaje de sus 3 hijos. Todo esto sin descuidar el amor y la unión que reina en la casa de esta familia.

Niño y niña estudiando
UNICEF/UNI328540/Volpe
Emergencia covid-19
UNICEF/UNI328540/Volpe

“Tengo 7 amigos, pero solo he visto a uno y solo una vez en todos estos meses. Lo que más extraño son mis amigos” dice Kaileb de 9 años.

El Bono Familia posee un inmenso valor para la economía familiar de Telma, y de millones de familias más en Guatemala que ahora que ya han recibido su segunda transferencia, le permite dormir un poco más tranquila y sueña con un mejor futuro para sus tres hijos.

El Ministerio de Desarrollo Social en tiempo récord y en un esfuerzo sin precedentes logró desarrollar una plataforma tecnológica que le permitió registrar y llevar control de los beneficiarios. El Mides logró pasar de contar con un padrón de 300,000 beneficiarios al inicio del 2020 a contar 6 meses después con un padrón de cerca de 3 millones de beneficiarios, lo que genera capacidad instalada para crear un verdadero sistema de protección social en el país.

Madre ayudando a niño y niña en educación
UNICEF/UNI328540/Volpe
Formas geométricas para educación
UNICEF/UNI328540/Volpe

Asimismo, la plataforma tecnológica desarrollada le permitió garantizar la transparencia y el monitoreo del cumplimiento del Bono Familia. Para el desarrollo de esta plataforma se contó con el apoyo de UNICEF y el Banco Mundial, quienes brindaron apoyo técnico y financiero para su realización. Dicho programa de protección social beneficia a más de 2.5 millones de familias. Cada hogar recibirá un monto de Q.1,000.00 (USD $130.00) durante 3 meses. 

Cada vez que garantizamos protección social, hay esperanza.


Para más información:

Carlos Carrera
UNICEF Guatemala Representante
ccarrera@unicef.org

Alejandra Contreras
Especialista de Política Social
acontreras@unicef.org