“El coronavirus nos ha dado muy duro”

Sara y Daniel, pareja de adolescentes migrantes de Venezuela en Ecuador

Marisol Quintero
22 Mayo 2020
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© UNICEF/UNI114803/Sebastian

Sara y Daniel, una pareja de adolescentes de 16 y 17 años, salieron de Venezuela a causa de la difícil situación económica y de violencia que estaban viviendo. Durante el trayecto, Sara quedó embarazada y dio la luz al llegar en Ecuador. A través de una colaboración con UNICEF, la ONG HIAS le brindó a la pareja atención psicológica, apoyo financiero y orientación social, laboral y legal enfocada en niños, niñas y adolescentes en situación de riesgo. A causa del coronavirus, Sara y Daniel se encuentran sin trabajo en Ecuador y están preocupados por el futuro de su bebé.

Carta de Sara a su papá

Hola Papi, ¿qué tal estas?

Yo aprendiendo todos los días mi papel de mamá. Ya Sofía tiene 5 meses y está creciendo saludable a pesar de las circunstancias. Para mí, ser madre es un orgullo porque estoy criando una bebé que me da felicidad. Ella se parece mucho a su papá. Yo sé que Daniel y yo estamos muy jóvenes para ser padres, todavía nos falta un año para la mayoría de edad. Pero sabes bien lo que nos hizo salir de allí. No podíamos aguantar más la situación económica en Venezuela y sobre todo la inseguridad en el barrio donde vivíamos. No quisimos esperar a que las cosas se pusieran peor y corriéramos más peligro. Por lo menos, la llegada de la niña nos ha dado una razón más para seguir luchando por nuestro futuro.

No quiero que te preocupes por nosotros, pero no te puedo negar que realmente lo pasamos muy mal desde que salimos de Venezuela hasta llegar a Cuenca, en Ecuador, donde ahora vivimos. Fueron muchos días caminando, atravesamos prácticamente todo Colombia a pie, ni qué decirte de las llagas que nos salieron en los pies. Justamente un par de semanas antes de llegar a Ecuador comencé a sentirme enferma, tenía vómitos y mareos y me costaba caminar, solo quería dormir. Ahí fue donde me di cuenta del embarazo. A pesar de todo no me arrepiento y sí quiero regresar a Venezuela, pero no ahora.

Tan pronto llegamos a Ecuador, Daniel hizo muchos esfuerzos para trabajar en todo lo que pudo, desde las 5.00 de la mañana hasta las 7.00 de la noche. Ha hecho cuanto ha podido: recoger café, recolectar auyamas e incluso fue mesero en un restaurante. No pagaban mucho pero no le iba tan mal hasta que…

De repente llego el coronavirus y se pararon todos los negocios y restaurantes. Desde entonces, la pandemia nos ha dado muy duro. De la noche a la mañana, Daniel perdió su trabajo y ya no pudo volver a tener ningún ingreso. Estamos encerrados cuidando de la bebé y nos preocupa que ella o nosotros nos enfermemos. Por ahora vivimos del apoyo mensual que nos da la organización HIAS, no hemos aguantado hambre.

Vivimos en una habitación que tiene una cama y una cuna para la niña, es suficiente mientras nuestra situación mejora. Tenemos comida y con la ropa que trajimos en dos maletas nos las arreglamos por ahora. Lo que nos hace falta es tener con qué comprar más pañales para la niña.  

Aquí puedo estudiar porque me lo permiten, pero no he querido retomar porque tengo que cuidar a la niña. Daniel tampoco está estudiando. Lo que más le preocupa ahora es volver a conseguir un trabajo, tenemos que pagar la renta y comprar las cosas que la niña necesita. Queremos vivir bien y tener con qué regresarnos cuando se pueda.

Mi sueño es volver, que Venezuela mejore y poder tener una buena vida, donde no haya violencia y el ambiente sea alegre para la niña. Quisiera formar una familia y ser profesional.

Acuérdate que desde niña quería ser militar oficial de la marina y Daniel sueña con ser ingeniero de construcción. Espero que ambos lo logremos algún día.

Creo que no te había contado que gracias a una organización que se llama HIAS logramos instalarnos en Cuenca. Gracias a ellos, estamos más o menos bien, nos dan una ayuda mensual y podremos aguantar un poco más hasta que acabe la pandemia. Sin el ingreso de Daniel, apenas nos alcanza para lo mínimo.   

El mes pasado Daniel cumplió 17 años y lo más difícil para él fue celebrarlo lejos de su familia. A mí también me tocará celebrar lejos de ti y de mi mamá por allá en noviembre, eso me da tristeza.

A veces he llorado y me da angustia por el coronavirus; no sé cuánto tiempo más podemos vivir así sin un ingreso; no sé cuándo vamos a poder trabajar de nuevo. Pero cuando pienso en la bebé y lo que tengo que hacer por ella como mamá, me doy fuerzas para seguir adelante. Y por unos minutos, yo me olvido de mis penas y del coronavirus.