Con los pies en el agua, sin techo y malnutridos

Tras el terremoto, los niños y niñas haitianos vuelven a enfrentar un estado de shock.

Por Molière Adely, Lucía Baldomir, Elisa Lieber
On 18 August 2021, in Marceline, near Camp Perrin district, children and their families have access to clean and safe water at one of the four water stations supported by UNICEF in Les Cayes, Haiti.
UNICEF/UN0504696/Rouzier
23 Agosto 2021

Un terremoto de magnitud 7.2 causó la muerte de al menos 2,207 personas, hirió a 12,268 y afectó a casi 1,2 millones, incluyendo 540.000 niños y niñas, destruyendo viviendas, hospitales, escuelas y puentes en un país ya golpeado por la inestabilidad política, la violencia y la pandemia del COVID-19.

 

Les Cayes, Haití - Cuando la tierra tembló, Gerline Vilsaint estaba dentro de la casa con su bebé de siete meses y su hermana pequeña. “Las losas de hormigón les cayeron encima. Cuando llegué, los llamé y me contestaron. Entonces pedí ayuda a la gente de mi barrio. Primero sacaron al bebé, pero ya estaba muerto”, relata su esposo, Jackson Telamo, sobre las consecuencias del terremoto de magnitud 7.2, que afectó a 1,2 millones, incluyendo 540.000 niños y niñas, y causó la muerte de más de 2.000 personas, según estimaciones, en el suroeste de Haití, el 14 de agosto. 

La mujer salió de los escombros paralizada, y hoy se encuentra sin poder mover las extremidades acostada sobre una lona en el patio del Hospital Inmaculada Concepción (HIC) de Les Cayes, una de las zonas más afectadas por el terremoto. Telamo está muy preocupado. No quiere decirle a su esposa que su bebé ha muerto. "Los médicos me han dicho que el caso de mi mujer los supera, que tendría que ir a Puerto Príncipe. Sólo le administraron suero y le recetaron analgésicos. Si le dijera que nuestro hijo ya no está, se alteraría mucho", dice con desánimo.

Una amiga limpia la cara de Gerline, mientras espera atención médica en el Hospital Immaculee Conception en Les Cayes, Haití, el 15 de agosto de 2021. Perdió la movilidad en todo su cuerpo debido a la caída de escombros del terremoto.
UNICEF/UN0502998/Rouzier
Una amiga limpia la cara de Gerline, mientras espera atención médica en el Hospital Immaculee Conception en Les Cayes, Haití, el 15 de agosto de 2021. Gerline perdió la movilidad en todo su cuerpo debido a la caída de escombros del terremoto.

Al menos 2.189 personas murieron y 12.000 resultaron heridas en los departamentos de Grand’Anse, Sur y Nippes, donde se registró el epicentro del terremoto en Haití, según los últimos reportes, pero las cifras de víctimas y daños crecen aceleradamente con el pasar de los días.

Más de medio millón de niños, niñas y adolescentes fue afectado por el terremoto, según datos de UNICEF. Y su situación es crítica tomando en cuenta que antes del reciente terremoto la situación humanitaria ya era precaria, con unos 4,4 millones personas necesitadas de asistencia, incluidos 1,9 millones de niños.

Karl, de 15 meses, en una tienda de campaña proporcionada por UNICEF en los refugios temporales de la escuela secundaria Phillipe Guerrier en Les Cayes, Haití, el 17 de agosto de 2021.
UNICEF/UN0503621/Rouzier
Karl, de 15 meses, en una tienda de campaña proporcionada por UNICEF en los refugios temporales de la escuela secundaria Phillipe Guerrier en Les Cayes, Haití, el 17 de agosto de 2021.

Instalaciones esenciales de las que dependen los niños, niñas y sus familias han desaparecido, como casas, escuelas y hospitales. Algunos han perdido a sus familias y otros se vieron separados en medio del caos. En las calles puede verse las retroexcavadoras limpiando escombros o personas con canastos hurgando entre lo que quedó de sus viviendas destruidas en busca de ropa y comida. También niños y madres a la intemperie sobre lonas en un campamento improvisado en medio de la lluvia sin la certeza de cuándo volverán a tener un techo.

El terremoto dejó 52.953 viviendas completamente destruidas y 77.006 gravemente dañadas, según cálculos de UNICEF.

El desborde también alcanza a los centros de salud que vieron la llegada masiva de heridos mientras los edificios se iban agrietando: 25 establecimientos fueron parcialmente dañados y cinco totalmente destruidos en los tres departamentos más afectados.

Los residentes supervisan una excavación en la ciudad de Les Cayes, Haití, el 15 de agosto de 2021, luego del terremoto de magnitud 7,2 que se produjo el 14 de agosto de 2021.
UNICEF/UN0502975/Rouzier
Los residentes supervisan una excavación en la ciudad de Les Cayes, Haití.
Una mujer herida descansa en una cama en un hospital en Les Cayes el 15 de agosto de 2021, luego de que un terremoto de magnitud 7.2 sacudiera la península suroeste del país.
UNICEF/UN0502829/Louissaint JR/AFP
Una mujer herida descansa en una cama en un hospital en Les Cayes.

En medio de los escombros, al aire libre, una niña se cubre con un paraguas mientras una enfermera le suministra suero y su padre le toma la mano. Los heridos se amontonan en camas de hospital en plena calle, mientras se cubren con telas atadas a árboles y columnas. Una señora es cargada sobre una tabla de madera para ser atendida por un médico en una carpa improvisada que oficia de centro médico.

 “No podemos dar el número exacto de pacientes ingresados a causa del terremoto", dice el doctor Pierre James, cirujano del HIC, uno de los tres principales hospitales de la zona junto con OFATMA Hospital y HSA Jeremie.  "Hemos recibido muchos niños, niñas y mujeres", agrega Jean Saintilus Messeroux, cirujano y director del hospital OFATMA, quien explica que muchos han llegado con sus miembros amputados y varios han tenido que instalarse en las galerías del centro al aire libre.

Los residentes de Les Cayes esperan atención médica en el Hospital Immaculee Conception en Les Cayes.
UNICEF/UN0502984/Rouzier
Los residentes de Les Cayes esperan atención médica en el Hospital Immaculee Conception en Les Cayes.

El terremoto fue seguido del impacto de la tormenta tropical Grace que dificultó aún más las tareas de rescate entre los escombros y la llegada de ayuda, debido a inundaciones y deslizamientos de tierra. Todo esto en un país que, además, atraviesa inestabilidad política, una escalada de violencia y se enfrenta a la pandemia del COVID-19.

En este contexto, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) está desde el primer momento en terreno distribuyendo suministros esenciales como agua potable, material de higiene personal y saneamiento, así como lonas para refugios de emergencia en las zonas afectadas. También repartió medicamentos y botiquines con guantes, analgésicos, antibióticos y jeringas para tratar a 30.000 víctimas del terremoto durante al menos tres meses.

Cajas de suministros de emergencia de UNICEF descargados en el Hospital Ofatma en Les Cayes.
UNICEF/UN0503618/Rouzier
Cajas de suministros de emergencia de UNICEF descargados en el Hospital Ofatma en Les Cayes.

Para los niños y niñas también se previó apoyo psicosocial, suministro de mantas, ropa, kits recreativos, alimentos terapéuticos y suplementos nutritivos listos para el consumo que eviten un deterioro en su estado nutricional, que ya muestra tasas alarmantes de desnutrición.

El stock del almacén del hospital OFATMA ya estaba agotado cuando llegaron los suministros , según el responsable médico del hospital.

"Probablemente, UNICEF fue la primera organización en llegar. Su ayuda fue bienvenida, porque teníamos escasez de guantes y otros insumos sanitarios. El segundo nivel de ayuda de la organización consistió en tiendas de campaña y lonas para ayudarnos a proteger a nuestros pacientes", dijo el doctor Messeroux.

Afuera del recinto, una carpa de 72 metros de largo sirve de refugio de la lluvia para decenas de pacientes bajo observación. "Se han tratado 1.500 pacientes gracias al apoyo de UNICEF", agrega el cirujano.

Una representante de UNICEF conversa con una damnificada.
UNICEF/UN0503601/Rouzier
Eveline Dominique Chery, Oficial de Salud de UNICEF, visita a los pacientes del Hospital Ofatma en Les Cayes, Haití y a sus familias.

Evelyne Dominique Chery, quien dirige el equipo del UNICEF en Les Cayes, dijo que la sinergia con las autoridades sanitarias y la rápida respuesta de proveedores privados permitió llegar a tiempo con la ayuda. “La entrega de los materiales se realizó a la mañana siguiente", explicó.

“Hay que intervenir a corto, mediano y largo plazo, ya sea acondicionando el edificio del hospital o ayudándonos a encontrar edificios prefabricados para poder seguir atendiendo a nuestros pacientes", agregó Messeroux.

Evelyne Dominique Chery, de UNICEF, dentro de la tienda de campaña que funciona como hospital.
UNICEF/UN0503604/Rouzier
Eveline Dominique Chery, Oficial de Salud de UNICEF, conversa con los pacientes del Hospital Ofatma en Les Cayes que esperan atención médica en una carpa proporcionada por UNICEF en el patio del hospital.
El 18 de agosto de 2021, en Marceline, cerca del distrito de Camp Perrin, los niños y sus familias tienen acceso a agua limpia y segura en una de las cuatro estaciones de agua apoyadas por UNICEF en Les Cayes.
UNICEF/UN0504692/Rouzier
En Marceline, cerca del distrito de Camp Perrin, los niños y sus familias tienen acceso a agua limpia y segura en una de las cuatro estaciones de agua apoyadas por UNICEF en Les Cayes.

Según estimaciones de UNICEF, se necesitarán 15 millones de dólares para responder a las necesidades urgentes. Con esto se podrá atender a al menos 385.000 personas, incluidos 167.000 niños y niñas menores de cinco años durante un período de ocho semanas. Las ayudas abarcan programas en salud, agua, saneamiento, protección infantil, educación, protección social y comunicación. También transferencias en efectivo a los más vulnerables.

Pero no es suficiente. La tragedia se produce 11 años después de que otro terremoto de magnitud 7.1 azotó el suroeste de la capital de Haití, Puerto Príncipe, y mató a más de 300.000 personas causando impactos incalculables que hasta hoy se padecen. Esta vez, los haitianos volvieron a perder todo por el terremoto y viven literalmente con los pies en el agua.

Bruno Maes, Representante de UNICEF en Haití visita un albergue temporal.
UNICEF/UN0503622/Rouzier
El Representante de UNICEF en Haití, Bruno Maes, visita el refugio temporal de la escuela secundaria Phillipe Guerrier en Les Cayes.

Bruno Maes, representante de UNICEF en Haití, resume la necesidad de conseguir más fondos para atender la situación desesperada de la infancia en la isla: “Los niños y niñas de Haití necesitan solidaridad y apoyo. Los padres y maestros que lo han perdido todo necesitarán apoyo. Y necesitaremos recursos para reconstruir algunas escuelas, rehabilitar otras, equipar las clases con pupitres, profesores y estudiantes con kits pedagógicos y escolares. Devolver a los niños, niñas y adolescentes a las aulas es quizás la mejor manera de asegurarse de que ellos, sus familias y comunidades, puedan recuperarse".

CUADRO DE CIFRAS

UNICEF estima que se requieren US$15 millones para responder a las necesidades más urgentes.

  • US$2,7 millones en Salud para atender 385.000 personas.
  • US$1 millón para 167.118 niños y niñas entre 0 y 59 meses.
  • US$4 millones para atender las necesidades de agua y saneamiento de 200.000 personas.
  • US$3 millones para protección infantil de 180.000 niños y niñas.
  • US$3 millones para educación de 75.000 niños y niñas.
  • US$1,2 millones para protección social de 6.000 familias vulnerables.
  • US$100.000 para comunicación que alcance a 1.000 jóvenes.