04 Diciembre 2023

América Latina y el Caribe: Menos del 4% de la financiación para la acción climática tiene en cuenta las necesidades de la niñez

Ciudad de Panamá, 4 de diciembre de 2023.- En América Latina y el Caribe (ALC), alrededor del 96,8% de los fondos climáticos no están respondiendo a las necesidades de la niñez, según una nota de incidencia publicada hoy por CERI, Plan International, Save the Children y UNICEF. Los compromisos financieros en la región son inadecuados e ignoran las..., Acerca del CERI, La Iniciativa por los Derechos Medioambientales de los Niños (CERI) es una coalición de niños y jóvenes, activistas, organizaciones de defensa de los derechos del niño, expertos, agentes gubernamentales y responsables políticos de todo el mundo, que trabajan juntos para garantizar que se reconozca y cumpla el derecho fundamental de los niños a un..., Acerca de Plan International, Plan International es una organización independiente de desarrollo y humanitaria que promueve los derechos de la niñez y la igualdad para las niñas. Creemos en el poder y el potencial de cada niña y niño, pero sabemos que a menudo se ven reprimidos por la pobreza, la violencia, la exclusión y la discriminación. Y son las niñas las más afectadas...., Acerca de Save the Children, Save the Children es una organización internacional presente en más de 120 países. Para asegurar que los niños y adolescentes tengan un futuro mejor, trabajamos cada día para garantizar los derechos de la infancia a la salud, la educación y la protección frente a la violencia. Nos aseguramos de que se atiendan sus necesidades y se escuchen sus...
20 Noviembre 2012

Cambio climático en Guatemala

Guatemala fue, en 2010, el segundo país más afectado por el cambio climático. En este país centroamericano cada vez son más comunes las sequías, deslaves o inundaciones, donde cerca del 21% de su población vive en zonas de afectación por el riesgo climático sin contar las amenazas por terremotos y otros desastres naturales. Guatemala es uno de los diez países ambientalmente más vulnerables al cambio climático a nivel mundial, con más del ochenta por ciento del PIB producido en zonas de riesgo a desastres y un alto porcentaje de su población en riesgo climático directo. De esta situación deviene la necesidad de actuar de manera inmediata para reducir los riesgos presentes y venideros de los desastres naturales derivados del calentamiento global. El cambio climático tiene una serie de cada vez más evidentes efectos adversos y potencialmente catastróficos entre la población de Guatemala, especialmente entre las niñas, niños y adolescentes (48% de la población del país), debido a su menor grado de desarrollo físico e inmunológico. Se trata, además, del cuarto país de América Latina y el Caribe con mayor desigualdad en el ingreso (tras Haití, Honduras y Bolivia y en el mismo lugar que Colombia). Unido a la desigualdad, la reducción de la deuda social de Guatemala pasa por la erradicación de la pobreza, que afecta a seis de cada diez niñas y niños y adolescentes. El aumento de la temperatura esperado en Guatemala de alrededor de un grado para el año 2020 respecto a lo registrado a principios del milenio puede incrementar los casos de desnutrición crónica en el país reduciendo la ingesta alimentaria y el acceso a los servicios. Es el porcentaje más alto de América Latina y el Caribe, donde uno de cada dos niñas y niños menores de cinco años pasan hambre. El cambio climático también está incidiendo en las modificaciones de los patrones de enfermedades, como el dengue y la malaria. Asimismo, incide en el aumento de los casos por diarrea. En Guatemala, donde la infraestructura hospitalaria lleva cuarenta años de rezago social, el cambio climático está afectando a la salud de las personas, especialmente de quienes viven en las áreas más remotas del país y que padecen más inequidades. Los casos de mortalidad y morbilidad serán mayores, principalmente entre la población infantil. La educación también se ve afectada en un país donde uno de cada tres niñas, niños y adolescentes está fuera del sistema educativo. El cambio climático provoca daños y pérdidas en la infraestructura escolar, reduciendo los días de educación. Asimismo, las familias pobres suelen retirar a sus hijos e hijas de la escuela tras sufrir daños por eventos climáticos como estrategia de supervivencia, por ejemplo, para que complementar los ingresos familiares. Y no siempre retornan al aula. Junto a ello, el cambio climático también dificulta la movilización de las personas hacia los servicios de educación, salud y justicia. Tras las emergencias climáticas se producen hurtos en domicilios familiares y empresariales, así como violaciones especialmente a las adolescentes y mujeres, que no siempre se logran denunciar en un país donde la impunidad en crímenes y delitos supera el 96%. No todas las personas padecerán el mismo impacto climático. Los ciudadanos y ciudadanas más pobres y con más inequidades –entre los que sobresalen las niñas, niños y adolescentes- están más vulnerables a los efectos del cambio climático, como la pérdida de sus hogares y sus medios de vida, menos seguridad y una posible merma en el acceso a los servicios públicos, lo que ahondará las inequidades y la crisis social, política y económica. La vulnerabilidad ambiental no es un proceso estático sino que está impulsada por una serie de factores sociales, económicos y políticos variables que tienen como resultado la depredación del medio ambiente y de los recursos naturales. Por ello, la adaptación al cambio climático y la mitigación de sus consecuencias requiere de políticas pero también de un concepto de desarrollo socioeconómico que reduzca las inequidades y desigualdades sociales mediante la mejora de políticas de protección social así como de los servicios públicos. De no actuar con celeridad no sólo se pone en riesgo la vida de la población guatemalteca sino que se hipotecará el bienestar de las próximas generaciones. Si se desean mejorar las condiciones de vida se debe abandonar la inercia individual y colectiva. Es momento de actuar de manera constante, decidida y sostenible.