En Guatemala las brigadas nutricionales se ocupan de detectar la malnutrición

en comunidades de zonas remotas

UN OCHA
En Guatemala las brigadas nutricionales se ocupan de detectar la malnutrición
OCHA/E.M. Barillas
21 Septiembre 2020

Con motivo de la misión llevada a cabo en el departamento guatemalteco de Huehuetenango a finales de agosto, OCHA y socios humanitarios aprovecharon la oportunidad para conocer de primera mano la labor que realizan las “brigadas nutricionales” y se unieron a ellas en sus tareas para ayudar a los hogares afectados por la inseguridad alimentaria y la malnutrición.

En los últimos años, los niveles de inseguridad alimentaria y de malnutrición aguda en Guatemala han aumentado, no sólo en la región más afectada por la sequía, denominada "Corredor Seco", sino también en otros departamentos con altas tasas de pobreza y subdesarrollo. El 59 por ciento de la población se encuentra actualmente en situación de pobreza (10 millones), cifra que asciende al 77 por ciento en las zonas con poblaciones indígenas. En Guatemala, la mitad de los menores de 5 años sufren  desnutrición crónica.

El departamento de Huehuetenango, en las Tierras Altas del oeste de Guatemala, ha sido seleccionado para el desembolso de una asignación del Fondo Central de Emergencia de las Naciones Unidas (CERF), permitiendo intervenciones específicas en los sectores de asistencia alimentaria, nutrición, salud, agricultura, violencia basada en género, protección a las mujeres y niñas, y agua, saneamiento e higiene.

La pandemia de COVID-19 ha aumentado la inseguridad alimentaria. Según el Panorama de las Necesidades Humanitarias publicado en marzo de 2020, antes del comienzo de la pandemia unos 2,3 millones de personas padecían inseguridad alimentaria en Guatemala. Las estimaciones del Clúster de Seguridad Alimentaria indican que la inseguridad alimentaria afecta actualmente a unas 461,000 familias -alrededor de 2,8 millones de personas- debido a la pérdida de medios de subsistencia, el impacto en los ingresos procedentes de remesas, el trabajo informal afectado por las restricciones, el aumento de los precios de los alimentos y la disminución de las exportaciones agrícolas y no agrícolas. Es particularmente preocupante el aumento de la desnutrición aguda en menores de 5 años. Aunque no se dispone de todos los datos, se estima que el repunte podría situarse entre el 40 y el 50 por ciento a lo largo de 2019.

Las brigadas nutricionales fueron creadas por el Clúster de Nutrición de Guatemala, bajo la dirección del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y la ONG Acción Contra el Hambre. Su labor comprende desplazarse a las comunidades priorizadas y realizar visitas casa por casa, principalmente en zonas remotas, con el fin de examinar a niñas y niños menores de 5 años. Por lo general, estos grupos cuentan con un/a enfermero/a, un/a nutricionista y un/a trabajador/a social, así como con personal del Ministerio de Salud y otras agencias de las Naciones Unidas.

Con más detalle, las acciones que llevan a cabo las brigadas comienzan por un registro de los menores, en donde comprueban sus tarjetas sanitarias para obtener datos sobre ellos y sus madres. También realizan mediciones antropométricas, incluida la circunferencia del brazo medio superior del niño/a para determinar si sufre de desnutrición aguda o si corre el riesgo de sufrirla. Las brigadas también toman medidas de altura y peso si es necesario, así como analizan los signos clínicos de desnutrición y proporcionan asesoramiento nutricional sobre lactancia materna y dieta saludable. Las autoridades sanitarias suelen aprovechar la oportunidad de las visitas para proporcionar suplementos, desparasitantes, vitamina A y otros complementos alimenticios. Las brigadas también toman nota de las mujeres embarazadas y transmiten la información a los equipos del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA, por sus siglas en inglés) y de ONU Mujeres para su seguimiento.

A la citada misión en Huehuetenango se sumaron oficiales humanitarios de OCHA, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), junto con coordinadores de proyectos sobre el terreno de ONU Mujeres, socios implementadores del UNFPA y los sectores de agua, saneamiento e higiene (WASH) y nutrición.

Brigadas nutricionales
OCHA/E.M. Barillas

La estrategia diseñada por el Clúster de Nutrición para combatir la desnutrición aguda en Guatemala ha sido aprobada y adoptada por el Ministerio de Salud y el Sistema Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutrición, para el cual el clúster está elaborando actualmente directrices y manuales para la creación y capacitación de las brigadas. Unas 45 brigadas adicionales están operando en otros departamentos fuera de la cobertura del CERF, con el apoyo de Oxfam, Acción contra el Hambre y el PMA.

En marzo de 2020, el CERF destinó casi 5 millones de dólares de los Estados Unidos a la respuesta en el Corredor Seco de América Central donde las condiciones climáticas extremas, como las lluvias torrenciales y las inundaciones, seguidas de meses de sequía, han afectado a más de 2,2 millones de personas en El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua.

Esta ayuda forma parte de una asignación mayor del CERF que el Coordinador del Socorro de Emergencia asigna dos veces al año para apoyar las actividades de respuesta humanitaria en situaciones de emergencia con financiación insuficiente.

Este año, la Ventanilla para Emergencias con Financiación Insuficiente del CERF ha asignado USD 225 para apoyar la respuesta a las crisis en 20 países, la mayor cantidad anual en la historia del fondo.

Para más información, puede consultar aquí.