#18Sí14No, el derecho a ser niña y niño

Matrimonio infantil

Francisco Javier Figueroa
Stephanie, de 14 años junto a maiz en su casa
UNICEF/GUA2017/Francisco Javier Figueroa
08 Noviembre 2016

Stephanie Tax es una niña de 14 años que vive en una comunidad rural de Totonicapán, Guatemala. Ella no es una niña común. Es líder de la iniciativa #18Sí14No cuyo objetivo es luchar en contra del matrimonio infantil, cruzada que influyó para que en Guatemala se reformara la ley elevando la edad mínima de matrimonio hasta los 18 años para ambos sexos.

El matrimonio infantil tiene efectos negativos en la vida de las niñas y niños. En Guatemala, casi el 20% de los matrimonios son de menores de 19 años. La ley permitía el matrimonio de las niñas a los 14 años y de los varones a los 16. Entre más joven es la niña, existen más riesgos para ella y su futuro bebé, limitando su sano desarrollo, especialmente sus derechos a la salud y a la educación. El embarazo temprano disminuye el crecimiento personal, económico y social de las adolescentes.

Como dice Stephanie, ”el resultado de un matrimonio infantil, como el de cualquier matrimonio, será tarde o temprano un bebé, lo que no es sano, ya que se tratará de una niña cuidando a otro niño”. Tampoco es bueno para la persona ni la sociedad el que una niña tenga que dejar de estudiar por atender a una familia.

A su corta edad Stephanie tiene muy claras sus prioridades: primero los estudios, segundo los estudios y tercero los estudios. Para ella, el matrimonio, los hijos y la familia propia pueden ser parte de sus planes, pero mucho más adelante.

Ella tuvo suerte, ya que tanto su madre como abuelos, la han apoyado siempre, lo que no ha sido fácil en la comunidad tradicional donde vive. Aspectos culturales, machismo y ciertas normas sociales incorrectas han promovido por décadas el matrimonio a corta edad.

Stephanie cuenta que las generaciones anteriores ven absolutamente normal el enlace de niñas de 14 o 15 años. Algunos padres arreglan los matrimonios con el objetivo de obtener dotes y otros beneficios para ellos y sus hijas, sin importarles lo que la niña piense o sienta. A veces, hacen casarse a niñas de 14 con hombres de 30 o 40 años.

mujer caminando en Totonicapán
UNICEF/GUA2016/Francisco Javier Figueroa

En las conversaciones con sus amigos, cuando Stephanie sale a divertirse con ellos, imaginan cómo sería su vida si estuvieran casados a tan corta edad y no les gusta el hipotético panorama, ya que destruirían sus metas y sueños.

La iniciativa #18Sí14No es parte del trabajo de UNICEF y sus aliados para elevar la edad de matrimonio de 14 a 18 años para ambos sexos, con la activa participación de adolescentes y jóvenes de todo el país, como los miembros de la Asociación Civil Paz Joven Guatemala y la Asociación de Investigación, Desarrollo y Educación Integral, IDEI, quienes asumieron esta causa como propia. 

Stephanie y cientos de miles de otros adolescentes se movilizaron en todo el país informando a otros jóvenes, promoviendo el debate y la reflexión sobre el matrimonio infantil, recolectando firmas para solicitar al Congreso el cambio legislativo e impulsando una fuerte presión a través de las redes sociales con la  “hashtag” #18Sí14No. Finalmente, en noviembre del 2015, el Congreso de Guatemala elevó la edad mínima del matrimonio hasta los 18 años de edad para ambos sexos. 

UNICEF y sus aliados impulsaron esta iniciativa, pero también están conscientes que el cambio legislativo no es suficiente para solucionar este problema si no se acompaña por cambios culturales y sociales. Por ello, continúan trabajando con grupos de jóvenes para monitorear el registro de los matrimonios a nivel local. 

La ley estipula que puede haber excepciones para que un niño, niña o adolescente pueda casarse a los 16 años, siempre que un juez lo autorice, por lo que UNICEF y sus aliados, especialmente los jóvenes, buscan eliminar esta excepción.

Entre las metas más importantes que tiene Stephanie, está la de estudiar Ciencias de la Comunicación, ilusionada con la idea que como periodista profesional podrá investigar e informar a la población de Guatemala sobre los principales problemas que tiene el país.

paisaje de Totonicapan, Guatemala
UNICEF/GUA2016/Francisco Javier Figueroa

Stephanie es muy consciente de los cambios que ha experimentado el mundo y de los distintos roles que han ido ocupando las mujeres. En su forma de pensar, tanto hombres como mujeres, tienen la misma capacidad y deben compartir responsabilidades. “El mundo cambia y la gente también debe cambiar”, culmina diciendo Stephanie.

Cada vez que protegemos y empoderamos a los adolescentes, hay esperanza.