Un joven de Darfur del Sur sueña con ir a la Universidad de Columbia

Un estudiante de un campamento para desplazados internos sobresale en un examen y se acerca a su sueño de ir a la Universidad de Columbia de Nueva York

Por Iman Mustafa
Sudan. A boy stands with his family.
Mustafa/UNICEF/2019

25 Junio 2019

DARFUR DEL SUR, Sudán  Se mire como se mire, sacar 275 del máximo posible de 280 en un examen es un logro impresionante. Sin embargo, lo que hace aún más impresionante la calificación que ha sacado Makhtoom Abdullah –una de las más altas de Darfur del Sur, Sudán- en los exámenes de octavo curso es que ha pasado su vida en el entorno incierto de un campamento para desplazados internos.

“Mis padres y mis profesores me han apoyado mucho”, asegura Makhtoom, de 15 años. “Estoy muy feliz con mi calificación. Cuando nos enteramos, ¡estuvimos celebrándolo toda la noche!”

Los exámenes de octavo curso son cruciales para los niños y los padres de Sudán: muchas universidades del país le dan una gran importancia a las calificaciones, lo que significa que los resultados pueden ser decisivos para el futuro académico de un niño.

“Un mes antes de los exámenes comencé a estudiar cada día. Estaba decidido a obtener una nota alta para poder cumplir mis sueños, que también son los de mi familia”, dice Makhtoom.

Desafortunadamente, muchos niños de Sudán ni siquiera tienen la oportunidad de examinarse. Esto se debe, en parte, a algo tan sencillo como que no hay centros suficientes para que todos los niños puedan hacer un examen a la vez. Además, la seguridad sigue siendo un problema en algunos pueblos, y el Ministerio de Educación no puede acceder de forma segura a algunas zonas para distribuir los papeles de los exámenes.

Estaba decidido a obtener una nota alta para poder cumplir mis sueños, que también son los de mi familia

Por otro lado, algunos niños que sí tienen un lugar para hacer el examen deben levantarse a las 4:00 de la mañana para llegar a tiempo al centro. Las familias de zonas más pobres, por su parte, suelen tener dificultades para pagar las tasas de examinación. Por todo ello, la ayuda de UNICEF en el terreno es fundamental, especialmente para niños que han sido desplazados de sus pueblos y que están en tránsito constante debido al conflicto. Muchos de ellos se encuentran en el campamento de Otash, que se estableció en 2004 y es donde viven Makhtoom y su familia.

UNICEF brinda distintas formas de ayuda para los exámenes de octavo curso: desde la habilitación de centros de examinación hasta la distribución de material de papelería, sillas, mesas, letrinas temporales, agua limpia y almuerzos. Asimismo, UNICEF proporciona transporte, alojamiento y tres comidas diarias durante un máximo de ocho días para los niños que recorren distancias largas.

 

Grandes sueños en la Gran Manzana

Makhtoom ya está pensando en el siguiente paso, y en cuál será el lugar donde podrá cumplir su sueño de ser médico algún día.

“Mi sueño es ir a la Universidad de Columbia. Es una de las mejores del mundo”, dice, hablando de la institución situada en la ciudad de Nueva York. “Quiero formar parte de ella”.

Sin embargo, Makhtoom también cree que, a largo plazo, terminará en Sudán. “Mi familia también quiere que sea médico. Yo quiero llegar a ser capaz de sacarlos del campamento”, dice, y añade que le gustaría ayudarlos a encontrar otro hogar en alguna otra parte de Sudán.

Mi sueño es ir a la Universidad de Columbia. Es una de las mejores del mundo.

El rostro de los padres de Makhtoom refleja el orgullo que sienten al oír hablar a su hijo sobre sus planes de futuro. “Estoy muy orgulloso de él: me ha ayudado a llevar la cabeza bien alta”, asegura su padre, Abdullah, con los ojos llenos de lágrimas.

UNICEF espera que historias de éxitos como la de Makhtoom le sirvan para seguir trabajando para ayudar a los niños a continuar con su educación y abrir las puertas a oportunidades que puedan brindar paz y prosperidad duraderas en la región. Esas oportunidades incluyen proteger a los niños en tránsito y ayudarlos a reconstruir sus vidas, así como ofrecer acceso a UNICEF a servicios integrados, como derivación a servicios de educación, salud y nutrición.

“Quiero conseguir que todas las personas del campamento conozcan la importancia que tiene la educación [para sus futuros]”, añade Makhtoom.