Tras el ciclón que arrasó Fiyi, las familias intentan reconstruir sus vidas

Familias como los Manonos han perdido gran parte de sus pertenencias debido a los estragos del Ciclón Tropical Winston

Por Neisau Tuidraki
UNICEF Pacific/2016/Sokhin

03 Marzo 2016

BA, Fiji, 3 de marzo 2016 – Asenaca Manono se tomó en serio las advertencias. Se marchó con su familia al centro de evacuación antes de que el ciclón tropical Winston sacudiera la ciudad de Ba, y allí se reunieron con otras familias que también se protegían de la tormenta inminente.

El cielo estaba completamente negro cuando el viento tomó fuerza.

“Una de las primeras familias que llegó al centro estaba en la planta superior de la escuela”, recuerda Asenaca. “Cuando el tejado salió volando, bajaron rápidamente”.

Un refugio para después de la tormenta

Han pasado dos semanas desde que el ciclón arrasó con todo. Por el momento, la familia permanecerá en el centro. La mañana siguiente a la tormenta fueron a inspeccionar los daños, y encontraron lo que se temían: la tormenta se había llevado todas sus pertenencias.

La familia Manono se encuentra entre las más de 45.000 personas refugiadas en centros de evacuación tras el ciclón; una cifra que, según se estima, aumentará.

“Ahora mismo hay seis familias en esta clase, y estamos saliendo adelante con lo que tenemos”, explica Asenaca.

Su centro de evacuación es de los pocos que cuentan con agua corriente, lo que ha hecho más llevadera la situación para el gran número de familias que están allí refugiadas.

Tevita

El hijo de Asenaca, Tevita, tiene 16 años y va en silla de ruedas. Cuando la familia se mudó al refugio, cuenta Asenaca, “mi marido empujó su silla de ruedas por la calle bajo la lluvia. Por suerte, vivíamos cerca del centro de evacuación”.

Tevita es sensible a ruidos fuertes y otros tipos de estimulación sensorial. “No le sientan bien los cambios”, dice Asenaca. “El ruido y las novedades lo ponen nervioso”.

Las carcajadas de los niños hacen eco pos los pasillos del centro de evacuación. Después de haber dado un paseo, llevan a Tevita a donde está su madre. “Tienen buenas intenciones, pero no puedo perderlos de vista”, dice ella.

Asenaca levanta a Tevita de la silla de ruedas, lo tiende sobre una alfombra que hay en medio de la clase y lo tapa con una manta fina. Él cierra los ojos y se tapa los oídos.

Ayuda para las familias

UNICEF Pacífico está trabajando en alianza con el gobierno de Fiyi para responder a las necesidades urgentes de los niños y las comunidades afectadas. Durante las 36 horas posteriores a la llegada del ciclón a Fiyi, UNICEF estuvo distribuyendo suministros preparados para atender a los más necesitados en situaciones de emergencia como esta.

Entre los suministros había tiendas de campaña y el kit de materiales educativos “Escuela en una caja”; la finalidad era ayudar a que las escuelas más perjudicadas o destruidas reanudaran las clases rápidamente. Ayudar a los niños a regresar a las aulas es la prioridad de UNICEF durante las emergencias. La escuela, ya sea en una clase o en una tienda de campaña, proporciona un entorno de aprendizaje seguro y estructurado donde los niños pueden aprender, jugar, estar con sus amigos y asimilar las experiencias. Esto ayuda a los padres a centrarse en realizar esfuerzos para su propia recuperación y contribuir a la de sus hijos, después de acontecimientos tan angustiosos.

Las familias como los Manonos han perdido mucho en Ba. De nuevo en el centro de evacuación, Asenaca mira a Tevita. “No tenemos nada”, dice. “Necesitamos toda la ayuda que podamos recibir, cualquier cosa, lo que sea”.