Niños en la mira: seis graves violaciones contra los niños en tiempos de guerra

Así es como los niños se han convertido en el principal objetivo de los conflictos armados

UNICEF
A student stands in the ruins of one of his former classrooms, which was destroyed in June 2015, at the Aal Okab school in Saada, Saada Governorate, Yemen, Monday 24 April 2017. Students now attend lessons in UNICEF tents nearby,
UNICEF/UN073959/Clarke for UNOCHA

01 Octubre 2018

Desde asesinatos, mutilación, secuestros y violencia sexual generalizada hasta el reclutamiento en grupos armados y ataques a escuelas, hospitales e instalaciones de agua básicas, los niños que viven en zonas de conflicto en todo el mundo siguen siendo objeto de ataques a un nivel impactante.

En la actualidad, uno de cada cuatro niños vive en un país afectado por conflictos o desastres, y en 2017 se registró un gran aumento del número de violaciones documentadas contra los niños de esas zonas.

La legislación humanitaria internacional obliga a las fuerzas y los grupos armados a tomar medidas para proteger a los civiles, incluyendo a los niños, que son especialmente vulnerables en tiempos de guerra. Los civiles nunca pueden ser objeto de ataques.

Con el fin de supervisar mejor, prevenir y acabar con los ataques contra los niños, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ha identificado y condenado las siguientes seis graves violaciones contra los niños en tiempos de guerra, las cuales fueron observadas en 20 países de todo el mundo afectados por conflictos en 2017.

 

1. Asesinato y mutilación de niños

Desde 2010, el número de casos de niños asesinados y mutilados verificados por las Naciones Unidas ha crecido significativamente. Solo en 2017, las Naciones Unidas verificaron más de 10.000 casos de niños asesinados o mutilados durante un conflicto. Se considera mutilación cualquier daño grave, permanente o incapacitante a un niño.

Estas violaciones contribuyeron al aumento general del número de niños afectados por conflictos en todo el mundo en 2017, impulsado por la creciente inobservancia de las leyes de la guerra en mitad de la violencia indiscriminada de países como Siria, Sudán del Sur, Yemen y Afganistán.


2. Reclutamiento y uso de niños por parte de fuerzas o grupos armados

Se estima que, en todo el mundo, decenas de miles de niñas y niños son reclutados y utilizados en conflictos. A muchos se los llevan a la fuerza, mientras que otros se unen por iniciativa propia debido a la presión económica o social. Los niños desplazados o los que viven en situación de pobreza son más vulnerables al reclutamiento.

Las fuerzas o grupos armados reclutan o utilizan a los niños para atribuirles funciones de combatientes, cocineros, porteros, mensajeros y espías, o los someten a explotación sexual.

La cifra de niños reclutados por las fuerzas armadas está creciendo: los casos verificados se multiplicaron por cuatro en la República Centroafricana (299) y se duplicaron en la República Democrática del Congo (1.049) con respecto a 2016. El número de casos verificados de reclutamiento y utilización de niños en Somalia (2.127), Sudán del Sur (1.221), la República Árabe Siria (961) y Yemen (842) persistió a niveles alarmantes.


 

Dos niños ex soldados se abrazan
UNICEF/UN0202141/Rich
El 17 de abril de 2018 en Yambio, Sudán del Sur, [NOMBRES CAMBIADOS] Ganiko, de 12 años, y Jackson, de 13, estuvieron en una ceremonia para liberar a niños de las filas de grupos armados y comenzar un proceso de reintegración. Jackson y Ganiko eran mejores amigos cuando servían juntos en el grupo armado.

 

3. Ataques a escuelas y hospitales

Las escuelas y los hospitales deberían ser espacios protegidos donde los niños puedan sentirse a salvo incluso en tiempos de conflicto. Sin embargo, los ataques a escuelas y hospitales durante conflictos se han convertido en una tendencia creciente y alarmante. Los ataques varían desde la destrucción parcial o total de escuelas o instalaciones médicas, hasta el uso militar de edificios y los ataques al personal.

Estos ataques no solo ponen en peligro la vida de los niños, sino que también interrumpen su aprendizaje y limitan su acceso a asistencia médica, lo cual puede tener repercusiones de por vida en su educación, sus oportunidades económicas y su salud en general.

En Filipinas, por ejemplo, el asedio de Marawi desde mayo hasta octubre de 2017 dio como resultado la destrucción de más de 20 escuelas, impidiendo el acceso a la educación a más de 22.000 niños.

 

4. Violación u otras formas de violencia sexual contra los niños

Durante los conflictos, millones de niños y mujeres del mundo viven bajo la terrible amenaza diaria de la violencia sexual. En tiempos de guerra, son víctimas de violaciones, esclavitud o tráfico sexual, y ellas se ven obligadas a casarse o a quedarse embarazadas o las esterilizan a la fuerza. En algunos casos, la violencia sexual se utiliza para humillar intencionadamente a una población o para obligarlos a dejar sus casas.

Algunos grupos armados, como Boko Haram en Nigeria, suelen ir específicamente en busca de las niñas, a las que violan y obligan a casarse con combatientes o a perpetrar ataques suicidas. En febrero de 2018, por ejemplo, el grupo secuestró a 110 niñas y a un niño de una escuela técnica de Dapchi, estado de Yobe; la mayoría de las cuales han ido siendo liberadas.

El estigma generalizado en torno a las violaciones y a la violencia sexual revela que se trata de un problema que se denuncia muy poco y que afecta a los niños durante conflictos, pero está claro que es demasiado común y que tanto niñas como niños están en peligro. 

 

Silueta de una niña rohingya, Bangladesh
UNICEF/UN0207509/Sokol
A Maryam, de 16 años, la violaron durante los ataques a su aldea de Myanmar y se quedó embarazada. Ahora vive en un campamento para refugiados en Cox’s Bazar, Bangladesh.

5. Secuestro de niños

En zonas afectadas por conflictos armados, los niños suelen ser capturados o secuestrados en contra de su voluntad de forma temporal o permanente, y también son víctimas de explotación o abusos.

En muchos casos, los niños secuestrados también son víctimas de otras violaciones graves, como asesinatos, mutilaciones, violencia sexual o reclutamiento en grupos armados. A veces también los utilizan como rehenes o los detienen de manera arbitraria.

Las partes del conflicto también secuestran niños como un acto intencionado de violencia o represalia contra la población civil.

En 2017, se registró un aumento del 70% en los casos de secuestros infantiles. Solo en Somalia, el grupo armado Al-Shabaab secuestró a más de 1.600 niños con el objetivo principal de aumentar sus filas utilizando tanto a niños y niñas en el combate y con funciones de apoyo.


6. Negación del acceso de la ayuda humanitaria para los niños

En conflictos de todo el mundo, las fuerzas y los grupos armados bloquean la asistencia humanitaria dirigida a millones de personas (muchas de ellas, niños) que necesitan ayuda urgentemente. Las partes beligerantes suelen denegar a los agentes humanitarios acceder a quienes lo necesitan y asistir a poblaciones civiles. A los civiles también les niegan la ayuda cuando se ataca a los trabajadores humanitarios o se les considera una amenaza.

En Siria, por ejemplo, la eliminación de paquetes médicos y suministros quirúrgicos de los convoyes de ayuda, la restricción de las evacuaciones médicas y el asesinato de personal médico han llevado a la disminución día tras día del acceso a una atención médica fundamental que podría salvar la vida de muchos civiles.

Desde 2010, los incidentes documentados relacionados con la prohibición del acceso humanitario han aumentado más del 1.500%, según un análisis de cifras de las Naciones Unidas realizado por Save the Children.