El regreso a la escuela para un superviviente del ébola

UNICEF trabaja con psicólogos, profesores y estudiantes de la República Democrática del Congo para ayudar a los niños a reintegrarse

Por Sam Waterton
República Democrática del Congo. Un niño se sienta en un aula.
UNICEF/2019/Nybo/225

29 Octubre 2019

BENI, República Democrática del Congo – “Fue el día más feliz de mi vida”, dice Nixon, de 12 años, al recordar el día que salió de un centro de tratamiento para el ébola de Beni, una ciudad del noreste de la República Democrática del Congo.

Nixon pasó 30 días en el centro de tratamiento cuando contrajo el ébola, contagiado por su madre. Ellos fueron dos de las más de 3.200 personas que se calcula que han contraído la enfermedad desde que el brote actual comenzara a hacer estragos en algunas partes del país en agosto de 2018.

La rápida intervención que recibió Nixon le salvó la vida. Trágicamente, su madre no sobrevivió: cuando la familia consiguió llevarla a un centro de tratamiento de Mangina, una ciudad cercana, ya era demasiado tarde.

Sobrevivir en el foco de la enfermedad

Kahambu, de 14 años, regresó a la escuela el mes pasado. Va al Institut Mese, en Butembo.

Igual que muchos otros niños del país que regresan a la escuela, ella también ha tenido que confrontar con el trauma psicológico de haber perdido a sus seres queridos. Kahambu ha perdido a nueve miembros de su familia a causa de la enfermedad: entre ellos, su madre y dos de sus hermanos mayores.

“Murió por la noche”, dice Kahambu, refiriéndose a su madre. “No tuvimos oportunidad de hablar”.

Poco después de la muerte de su madre, Kahambu comenzó a presentar síntomas de ébola y, rápidamente, la llevaron a un centro de tratamiento. Sobrevivió gracias a la detección temprana y a los cuidados de los médicos y las enfermeras.

DRC. Una niña frente a su aula.
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Kahambu está a la puerta de su clase, en el Institut Mese, una escuela secundaria de Butembo, al este de la República Democrática del Congo.

Los psicólogos facilitados por UNICEF han atendido a los niños que van a la escuela y que han quedado huérfanos a causa del ébola. Los profesores que viven en las zonas afectadas por el virus también han recibido formación para identificar y ayudar a los niños víctimas de estigmas y discriminación o a los que sufren la pérdida de personas queridas, ya sea por el ébola, otras enfermedades o el violento conflicto que asola la región.

Ahora Kahambu vive con su abuela y le va bien en la escuela. Dice que su asignatura favorita es historia y que, algún día, le gustaría tener su propia tienda.

10 amigos, y contando

“Cuando me sentí mejor, quería saber dónde estaba mi familia”, dice Tulisa, de 12 años, que también va a la escuela de Butembo. Sin embargo, las noticias que los médicos del centro de tratamiento donde lo estaban atendiendo tenían para él no eran buenas: no solo había perdido a su madre a causa del ébola, sino que, además, su padre había abandonado a la familia después de morir ella.

“Me dijeron que se habían ido los dos y que nunca regresarían”.

La experiencia de Tulisa nos recuerda que los efectos del ébola no son solo físicos. La estigmatización de la que son víctimas algunos niños puede aislarlos en un momento en el que ya están sufriendo las consecuencias de tener que enfrentarse a pérdidas y dificultades terribles. Las heridas emocionales que les quedan pueden tardar años en curarse.

Me dijeron que [mis padres] se habían ido y que nunca regresarían.

Afortunadamente, Tulisa no está solo a la hora de enfrentarse a esos obstáculos. Ahora vive con sus dos hermanos mayores y dice que sus compañeros de clase lo han recibido muy bien en su regreso a la escuela.

“Tengo 10 amigos en clase”, dice con una gran sonrisa “Jugamos al escondite”.

DRC. Un niño se sienta en un escritorio en un salón de clases.
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Tulisa está sentado en un pupitre de una clase de la escuela primaria Tarse, en Butembo, al este de la República Democrática del Congo.

UNICEF cubre los gastos de matrícula de la escuela de Tulisa y también los de la formación profesional de sus dos hermanos mayores, para que puedan llegar a trabajar como mecánicos. Además, Tulisa está recibiendo tratamiento psicológico.

La asignatura favorita de Tulisa son las matemáticas, y sueña con llegar a ser médico. Los profesores de la escuela están impresionados con su progreso. “Estamos muy orgullosos de Tulisa”, dice Mumbere, director de la escuela. “Ha aprobado todos sus exámenes y tiene muchos amigos”.

 


La respuesta de UNICEF al ébola se centra en un enfoque transversal comunitario que consiste en hacer partícipes a las comunidades; proporcionar agua salubre y mejorar el saneamiento y la higiene para prevenir y controlar infecciones; impulsar los servicios de ayuda psicosocial, educación y protección infantil; así como ofrecer asistencia en materia de nutrición. Aquí puedes encontrar más información sobre el ébola y la respuesta de UNICEF.