La llama olímpica junto a jóvenes argentinos

Durante el recorrido, los adolescentes transmitieron un mensaje de respeto, amistad y participación.

Por Matías Bohoslavsky
Un joven porta la llama olímpica
UNICEF Argentina/2018/J. Pantoja

04 Octubre 2018

Argentina, 4 de octubre de 2018. Seis adolescentes que participan activamente en organizaciones a favor de los derechos de la infancia y la adolescencia en Argentina, fueron seleccionados por el Comité Organizador de los Juegos Olímpicos de la Juventud para portar y acompañar la llama olímpica por las calles de la Ciudad de Tucumán.

La llama es uno de los símbolos más relevantes de los Juegos Olímpicos. En una cadena humana que representa el espíritu de esperanza, unión y paz, los jóvenes tuvieron la posibilidad de visibilizar sus inquietudes.

Gustavo Medina, tiene 22 años, es músico y fue el encargado de llevar la llama olímpica de la juventud. “Es un momento especial. Recorrer la ciudad con la llama olímpica y saber que, a cada paso, mi presencia se convierte y representa la de un montón de pibes y pibas valientes, que todos los días se levantan para cambiar una realidad muy difícil”, dice Gustavo, quien escribe e interpreta sus propias canciones. A través de sus letras, da a conocer las situaciones cotidianas de vulneración de los niños y adolescentes en su comunidad. Gustavo, además, lidera distintas acciones de educación participativa en Derechos Humanos.

“Es una responsabilidad saberme portador de la llama olímpica. Las chicas y chicos tienen mucho para decir. Mucho para compartir y aportar, solo es necesario que los adultos nos den ese lugar”.  Gustavo lleva más de 4 años trabajando en su barrio y colaborando con los adolescentes. Entiende que mantenerlos entusiasmados y darles oportunidades de desarrollarse hacen la diferencia. “El sentirse parte de un proyecto es fundamental para todo joven”.

Un grupo de adolescentes, Argentina
UNICEF Argentina/2018/J. Pantoja
Gustavo y los adolescentes escogidos para acompañar la llama olímpica encarnan los valores olímpicos y son representantes de sus comunidades.

En el marco del recorrido, los adolescentes que acompañaron a Gustavo se mostraron preocupados por temas como las adicciones, la discriminación y de manera especial, por la violencia con la cual conviven a diario. 

Este grupo activo de jóvenes forman parte del programa regional “Es mi Cuerpo”, cuyos objetivos son la educación en Derechos Humanos y la conformación de líderes juveniles para la defensa y visibilización de los derechos de la infancia y la adolescencia de sus comunidades. De esta manera, vienen liderando innumerables acciones de concientización e incidencia en materia de Derechos Humanos en contextos sociales de gran vulneración.

Lautaro tiene 15 años y participa en una organización barrial desde hace 2 años. Decidió unirse debido a una situación compleja que atravesaba en ese momento. Se integró de manera activa a la organización con el objetivo de poder acompañar a otros adolescentes y jóvenes que sufren situaciones de amplia vulneración, abandono y violencia en sus barrios.

Un joven y una joven sonríen, Argentina
UNICEF Argentina/2018/J. Pantoja
Lautaro de 15 años y María de 17, se muestran preocupados por la violencia que enfrentan niños y jóvenes en las escuelas y en sus comunidades.

“Ser adolescente y pobre no es fácil”, menciona Lautaro. Explica que en los barrios los chicos están muy castigados por lo que tienen que enfrentar.

“Los pibes y pibas vivimos con muchas preocupaciones. Desde intentar ayudar a la familia, continuar con la escuela y tratar de evitar las agresiones”, agrega y mira al resto de sus compañeros a modo de validar sus palabras.  “La pobreza nos duele. Lastima tu orgullo, te hace débil y a muchos pibes lo lleva por caminos muy malos, sin futuro”. “Desde mi lugar, intento ayudar y ayudarme. Sé que ir a la escuela es importante y trato de estar cerca de la gente buena”.   

María, de 17 años, es otra joven que acompaña a Gustavo en el recorrido.

"Te discriminan por pobre, por piba, por cómo te vestís y encima, se hace muy difícil encontrar con quiénes hablar de esto". 

María es categórica al momento de hablar sobre discriminación.  Al igual que sus compañeros, ella de a poco, se fue involucrando en las actividades para adolescentes que existían en su barrio. “No siempre tuve esta fuerza para defenderme. Antes, no contestaba y me quedaba con lo que me decían. Es importante saber que una tiene derechos y que también hay que defenderlos”, explica con una sonrisa. 

Un joven y una joven en Argentina
UNICEF Argentina/2018/J. Pantoja
Adolescentes que participan en organizaciones sociales, como Rocío de 15 años y Tobías de 16, acompañaron el paso de la llama olímpica.

Rocío y Tobías, de 15 y 16 años, comparten el mismo barrio y su mirada sobre la realidad de los adolescentes. Tobías entiende que la participación y el actuar son fundamentales para tratar de ayudar a mejorar la realidad.  Rocío asiente en cada una de las frases y reflexiona sobre la violencia: "Está presente todo el tiempo, en nuestras familias, la escuela, el barrio y eso no está bueno", y agrega "lo más difícil de todo, es que no sabemos a quién pedir ayuda".

La llama olímpica ha viajado por toda la Argentina durante dos meses y medio, y de la mano de los adolescentes llevó un mensaje de respeto, amistad, participación y compromiso por los derechos de los niños y adolescentes.  Los Juegos Olímpicos de la Juventud, de los cuales UNICEF es aliado, inician este 6 de octubre en la ciudad de Buenos Aires.

 

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