Las estrellas del fútbol angoleño se suman a una campaña nacional para el registro de nacimientos

En Angola, 3 de cada 4 niños menores de 5 años no disponen de certificado de nacimiento

Por Marco Prates and Ikena Carreira
Abordar el registro de nacimientos en Angola: un padre y sus tres hijos están fuera de un estadio de fútbol.
UNICEF Angola/2019/Carlos César

01 Abril 2019

LUANDA, Angola – Los siete hijos de Sabino Tchissingulo tienen algo en común: la férrea pasión por el equipo angoleño de fútbol Petro de Luanda. Ver juntos el fútbol es para ellos un ritual familiar muy preciado.

Sin embargo, un sábado, cuando Sabino se dirigía con sus tres hijos mayores a la final del campeonato nacional de fútbol (el partido más esperado de la temporada), no podía imaginarse lo que ocurriría en el estadio.

Antes de que comenzara el partido, ante el aplauso cerrado de 30.000 aficionados, los capitanes de los equipos del Petro de Luanda y el 1º de Agosto dejaron la competitividad a un lado y adoptaron una postura valiente en favor de los niños.

“Paternidad responsable: ¡nosotros nos comprometemos!”, gritaron, y sus voces resonaron en el estadio y en las televisiones de todo el país.

Registro de nacimiento en Angola: dos capitanes del equipo de fútbol leyeron una declaración en el campo.
UNICEF Angola/2019/Carlos César
Ricardo Job, capitán del Petro de Luanda, y Dany Massunguna, capitán del 1º de Agosto, leyeron una declaración en nombre de ambos equipos instando a los padres angoleños a registrar a sus hijos.
 
Falta de registros: ni prueba de nombre ni de nacionalidad

Sin un certificado de nacimiento, los niños no pueden disfrutar de servicios básicos como ir a la escuela o visitar a un médico cuando se enferman. Las estrellas de fútbol recordaron a la afición que la falta de un certificado de nacimiento perjudica gravemente la vida de los niños, y pidieron a los padres que registraran a sus hijos con urgencia.

A Sabino el mensaje le caló hondo: solo dos de sus siete hijos están registrados. Y su familia no es la excepción en Angola. El país sufrió más de cuatro décadas de conflicto armado, incluyendo una guerra por la independencia y otra civil, que terminaron en 2002 y tuvieron profundas consecuencias en el sistema del registro civil.

El derecho a un nombre es el derecho a participar en la sociedad. Sin embargo, el último censo nacional, de 2014, reveló que solo el 25% de los niños menores de cinco años disponían de certificado de nacimiento. La gran mayoría carece de pruebas que reflejen su nombre o su nacionalidad. Sin un registro de nacimiento, los niños no existen ante la ley y, como resultado, no pueden ejercer sus derechos fundamentales.

Abordando el registro de nacimientos en Angola: los aficionados aplauden en un estadio
UNICEF Angola/2019/Carlos César
Aficionados del fútbol sostienen banderas de la campaña “Paternidad responsable: yo me comprometo” en el estadio 11 de Novembro, a las afueras de Luanda. En Angola, solo uno de cada cuatro niños menores de cinco años dispone de certificado de nacimiento. Los padres tienen el poder de cambiarlo.
 
¿Por qué dirigirse a los padres?

No es casualidad que se haya pedido ayuda a las estrellas de fútbol masculino del país. El Instituto Nacional del Niño de Angola identifica a los padres que no reconocen a sus hijos (o que se desentienden de su educación y su desarrollo) como una de las causas de los bajos índices de registros de nacimiento; hasta tal punto esto es así que el tema del abandono por parte del padre se incluyó en el Plan Nacional de Desarrollo 2018-2022.

Aunque es legal que una madre soltera, o un padre, registren a su hijo sin la presencia o el reconocimiento del otro padre o madre, muchas madres solteras temen hacerlo. Las normas sociales, la falta de información y la vergüenza tienen mucho que ver con el hecho de que miles de niños no puedan ejercer uno de sus derechos más básicos: el derecho a un nombre.

Por eso, cuando el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de Angola, que supervisa el sistema del registro civil del país, decidió dirigirse a la figura del padre a través de una gran campaña nacional, los jugadores de fútbol se pusieron de acuerdo para sumarse al movimiento: “Paternidad responsable: yo me comprometo”.

También está promoviendo la campaña la estrella de la música angoleña Anselmo Ralph, quien, por primera vez, aceptó ser grabado con su familia para concienciar a la gente de las repercusiones que la falta de un certificado de nacimiento puede tener de por vida.

 “Defendemos las medidas que conceden a los niños el mejor comienzo de vida, porque una atención adecuada en los primeros años conforma la base más sólida para el futuro de una persona y de una sociedad”.

Abubacar Sultan, UNICEF Angola.
Abordando el registro de nacimientos en Angola: un padre se sienta en un estadio con sus dos hijos, agitando una bandera.
UNICEF Angola/2019/Carlos César
En Angola, a los hijos de Luciano Tomás, Josimar, de 5 años (izquierda) y Fernando, de 11 (derecha), les encanta ir al estadio. Para Luciano, pasar tiempo con sus hijos, ambos registrados, es una forma de participar en su desarrollo y ser un padre responsable.
 
Ayuda para que los padres registren a sus hijos

Si bien el registro de los nacimientos es la medida primordial y más urgente, la campaña tiene un enfoque más amplio que incluye promover prácticas positivas de paternidad (como por ejemplo sin el uso de la violencia), con la ayuda de medios de comunicación, organizaciones religiosas y dirigentes de comunidades.

Dado el aumento de la demanda de registros civiles, el gobierno de Angola está buscando nuevas formas para que los padres registren a sus hijos: desde puntos de registro en las áreas de maternidad de los hospitales hasta equipos móviles que visitan pueblos remotos.

En cuanto a Sabino, algo cambió para él después del partido. “Buscaré un punto de registro la próxima semana”, dijo. “Lo que pasa es que tengo que registrar a cinco hijos… Tal vez tenga que hacerlo de uno en uno. Pero lo haré”.


La campaña “Paternidad responsable: yo me comprometo”, dirigida por el gobierno, cuenta con la ayuda de la Unión Europea y UNICEF.