De qué manera el mundo no cumplió sus compromisos con los niños en 2018

A medida que los conflictos se agravan, los niños son el blanco de los ataques. No podemos aceptar todo esto como si fuera la “nueva normalidad”

Un réfugié rohingya au Bangladesh
UNICEF/UN0160366/Nybo

Los niños que viven en países en guerra han sufrido ataques directos, han sido asesinados, mutilados o reclutados para participar en los combates y utilizados como escudos humanos. Y los líderes mundiales no han podido lograr que los responsables rindan cuenta de sus acciones.

Para los miles de niños muertos o mutilados en los conflictos de este año, el fracaso del mundo es evidente. Sin embargo, también estamos fallando a los niños cuando se atacan sus hogares, sus escuelas, sus hospitales y los demás servicios que les proporcionan los elementos básicos de la vida, o cuando se les deniega todo ello.

Esta es una crisis moral de nuestra era. No podemos aceptar los ataques contra los niños como si fuera “la nueva normalidad”.

La violación, el matrimonio forzado y el secuestro se han convertido en tácticas habituales de los conflictos en Siria y Yemen, y en otros países como la República Democrática del Congo, Nigeria, Sudán del Sur y Myanmar. A lo largo de 2018:

Afganistán

Siguen produciéndose casos de violencia y de derramamiento de sangre a diario, ya que solamente en los nueve primeros meses de 2018 murieron o resultaron mutilados unos 5.000 niños, el equivalente a la totalidad de los casos que se produjeron en 2017. Además, los niños constituyen el 89% de las víctimas civiles de los restos de explosivos de guerra.

Una niña lleva en brazos a otra en el sur de Afganistán.
UNICEF/UN0202778/Hibbert
Una niña lleva en brazos a otra en el sur de Afganistán.
Camerún

En el país se ha producido una escalada del conflicto en las regiones noroccidental y sudoccidental del país, y las escuelas, los estudiantes y los docentes son a menudo objeto de ataques. En noviembre, más de 80 personas, entre ellas numerosos niños, fueron secuestradas en una escuela de Nkwen, en el noroeste del país, y liberadas pocos días después. Hasta la fecha se ha denunciado la quema parcial o total de 93 aldeas debido al conflicto, y muchos niños han sido víctimas de niveles extremos de violencia.

República Centroafricana

Una grave reanudación de los combates ha envuelto gran parte del país, y dos de cada tres niños necesitan asistencia humanitaria. Los ataques y los combates han obligado a un número mayor de niños y familias a huir de sus hogares, dejándolos aún más vulnerables a la violencia. Muchos niños quedaron separados de sus padres durante los episodios de violencia, y terminaron solos en lugares de desplazamiento o viviendo al aire libre. Las tasas de desnutrición infantil son alarmantes.

Un niño recibe tratamiento para la desnutrición aguda grave en una clínica en Bangui, República Centroafricana.
UNICEF/UN0239441/Gilbertson VII Photo
Un niño recibe tratamiento para la desnutrición aguda grave en una clínica en Bangui, República Centroafricana.
República Democrática del Congo

La violencia interétnica y los enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y los grupos y milicias armados en la región del Gran Kasai y en las provincias orientales de Tanganyika, Kivu del Sur, Kivu del Norte e Ituri han tenido consecuencias devastadoras para los niños. La respuesta al brote de ébola se ha visto seriamente obstaculizada por la violencia y la inestabilidad en el este del país. Además, se calcula que 4,2 millones de niños corren el riesgo de sufrir desnutrición aguda grave. Las violaciones de los derechos de los niños han agravado la situación, entre ellas el reclutamiento forzoso por grupos armados y abusos sexuales.

Iraq

A pesar de que se ha reducido en gran medida la intensidad de los combates, cuatro niños murieron en noviembre en el norte del país cuando fue atacado el camión en el que viajaban a la escuela. Los niños y las familias que regresan a sus hogares en zonas previamente afectadas por la violencia intensa siguen expuestos al peligro de las municiones sin explotar. Miles de familias siguen desplazadas y ahora se enfrentan a la amenaza de las frías temperaturas invernales y las repentinas inundaciones.

Un niño camina junto a edificios destruidos en Iraq.
UNICEF/UN0248977/Anmar
Un niño camina junto a edificios destruidos en Iraq.
La cuenca del Lago Chad

El conflicto en curso, el desplazamiento y los ataques contra escuelas han puesto en peligro la educación de 3,5 millones de niños, y cerca de 1.000 escuelas están cerradas o no funcionan debido a la violencia y a los disturbios en el noroeste de Nigeria, Chad, Camerún y Níger.

Una mujer sostiene a un niño en el Friendship Hospital en N'Djamena, Chad.
UNICEF/UN0260456
Una mujer sostiene a un niño en el Friendship Hospital en N'Djamena, Chad.
Mali, Burkina Faso y Níger

Un reciente aumento de la violencia en la región fronteriza entre Mali, Burkina Faso y Níger ha ocasionado el cierre de 1.478 escuelas.

Myanmar

Las Naciones Unidas siguen recibiendo informes de violaciones de los derechos de los rohingya que permanecen en el norte del Estado de Rakhine. Estas violaciones incluyen acusaciones de asesinatos, desapariciones y detenciones arbitrarias. También hay restricciones generalizadas al derecho a la libertad de circulación y obstáculos para el acceso a la salud y la educación, incluso en el centro del Estado de Rakhine. Garantizar que los niños tengan acceso a una educación de calidad y a otros servicios esenciales evitará que surja una “generación perdida” de niños rohingya, que carecerían de las aptitudes que necesitan para contribuir a la sociedad.

Noreste de Nigeria

Los grupos armados, incluidas las facciones de Boko Haram, siguen atacando a las niñas, a quienes violan, obligan a convertirse en esposas de combatientes o utilizan como “bombas humanas”. En febrero, el grupo secuestró a 110 niñas y un niño de una escuela técnica de Dapchi, en el estado de Yobe. Aunque la mayoría de los niños han sido liberados desde entonces, cinco niñas murieron y una de ellas sigue cautiva.

Palestina

Los niños siguen sufriendo la carga de la violencia, ya que más de 50 niños murieron y cientos más resultaron heridos este año, muchos de ellos mientras se manifestaban contra el deterioro de las condiciones de vida en Gaza. Entretanto, los niños de Israel también están expuestos al miedo, el trauma y las lesiones.

Sudán del Sur

El implacable conflicto y la inseguridad durante la temporada anual de carestía llevaron a 6,1 millones de personas a una situación de hambre extrema. Incluso con la llegada de la temporada de lluvias, más del 43% de la población sigue inmersa en una situación de inseguridad alimentaria. Aunque la promesa de un nuevo acuerdo de paz ofrece un rayo de esperanza para los niños, siguen llegando informes sobre casos de violencia extrema contra las mujeres y los niños: el más reciente se produjo en Bentiu, donde más de 150 mujeres y niñas denunciaron haber sufrido terribles ataques sexuales

Un niño en Juba, Sudán del Sur, durante un examen para detector desnutrición.
UNICEF/UN0232174/Njiokiktjien VII Photo
Un niño en Juba, Sudán del Sur, durante un examen para detector desnutrición.
Somalia

Más de 1.800 niños fueron reclutados por las partes en el conflicto durante los primeros nueve meses del año, y 1.278 fueron secuestrados. 

Siria

Entre enero y septiembre, las Naciones Unidas verificaron la muerte de 870 niños, la cifra más alta jamás registrada en los primeros nueve meses de cualquier año desde el inicio del conflicto en 2011. Los ataques continuaron durante todo el año, incluida la muerte de 30 niños en la aldea oriental de Al Shafa en noviembre.

Un hombre lleva a un niño en una maleta en Ghouta oriental, Siria.
UNICEF/UN0185401/Sanadiki
Un hombre lleva a un niño en una maleta en Ghouta oriental, Siria.

Ucrania oriental

Más de cuatro años de conflicto han tenido consecuencias devastadoras para el sistema educativo, ya que se han destruido y dañado cientos de escuelas y 700.000 niños se han visto obligados a aprender en entornos frágiles, en medio de la inestabilidad que generan los combates y los peligros que representan las armas bélicas sin estallar. La situación es especialmente grave para los 400.000 niños que viven a menos de 20 kilómetros de la “línea de contacto” que divide las zonas controladas por el Gobierno y las que no están en su poder, y donde los bombardeos y los niveles extremos de contaminación por minas constituyen una amenaza letal.

Un niña en un aula destruida en el este de Ucrania.
UNICEF/UN0243152/Morris VII Photo
Una niña en un aula destruida en el este de Ucrania.
Yemen

Las Naciones Unidas han verificado que 1.427 niños murieron o resultaron mutilados en ataques, incluido un ataque “desmedido” contra un autobús escolar en Sa’ada. Las escuelas y los hospitales han sido objeto de frecuentes ataques o han sido utilizados con fines militares, negando a los niños el acceso a su derecho a la educación y a la atención de la salud. Esta situación agrava aún más la crisis en un país donde, cada 10 minutos, un niño muere debido a enfermedades que se pueden evitar, y 400.000 niños sufren desnutrición aguda grave.

UNICEF exhorta a todas las partes beligerantes:

A que cumplan con las obligaciones que les incumben en virtud del derecho internacional y pongan fin de inmediato a las violaciones contra los niños y a los ataques contra la infraestructura civil, incluidas las escuelas, los hospitales y las instalaciones de abastecimiento de agua. UNICEF también exhorta a los Estados a que ejerzan su influencia sobre las partes en conflicto para proteger a los niños.

¿Cómo ayuda UNICEF?

  • UNICEF colabora con sus aliados para proporcionar a los niños más vulnerables servicios de salud, nutrición, agua, saneamiento e higiene, educación y protección de la infancia.
  • En octubre, UNICEF ayudó a conseguir la liberación de 833 niños reclutados por las fuerzas armadas en el noreste de Nigeria, y está trabajando para reintegrarlos en sus comunidades.
  • Desde que estalló el conflicto en el Sudán del Sur hace cinco años, UNICEF ha reunido a casi 5.400 niños y niñas no acompañados y separados de sus familias.
  • En Bangladesh, en 2018, UNICEF prestó apoyo psicosocial y de salud mental a miles de niños refugiados rohingya.
  • En Iraq, UNICEF colabora con sus aliados para prestar servicios especializados a las mujeres y los niños afectados por la violencia por motivos de género.