De zapatero a estudiante: un adolescente de Alepo regresa a la escuela

Wahid, de 14 años, se vio obligado a escapar siete veces en cinco años y se ha quedado atrás en su educación

Por Yasmine Saker
UNICEF/ Syria Arab Republic 2016/ Khudr Al-Issa
19 Diciembre 2016

TARTOUS, República Árabe Siria, 19 de diciembre de 2016 – La primera vez que un equipo de UNICEF conoció hace unos meses a Wahid, de 14 años, él estaba recogiendo agua para su familia en el “1070”, un complejo de apartamentos a medio construir en un vecindario del oeste de Alepo.

Un mes más tarde la zona se convirtió en campo de batalla. Wahid y su familia se vieron obligados a huir sin sus pertenencias por séptima vez desde que comenzó el conflicto, hace ya casi seis años.

“Mi marido estaba en el trabajo cuando comenzamos a oír las explosiones cada vez más cerca y más fuerte”, contó Fátima, la madre de Wahid, recordando el día en que abandonaron el complejo 1070. “Wahid estuvo muy entero todo el tiempo. Su hermano y sus hermanas lloraban y se agarraban a mí, pero él se mantuvo firme y se aseguró de que todos saliéramos de allí a salvo. Yo quería que llorara y se comportara como el niño que es”, añadió.

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UNICEF/ Syria Arab Republic 2016/ Khudr Al-Issa

Wahid en su lugar favorito, junto al mar. “Me gusta hacer dibujos en la arena y ver cómo las olas los arrastran”, dice. “También me gusta contemplar a los pescadores. Antes, en Alepo, yo trabajaba junto a un hombre que vendía pescado en un carro; él me enseñó mucho sobre los distintos tipos de peces”.

Forzado a dejar la escuela

Cuando la familia llegó a Bseireh, una ciudad de la provincia costera de Tartus, Wahid y su familia decidieron que era hora de que dejara la escuela para poder ayudarlos.

“Lo habíamos perdido todo otra vez, y yo quería ayudar a mi padre a sacar adelante a mis tres hermanos”, explica Wahid. “Soy el mayor y tengo el deber de cuidar de todos”.

Wahid trabajó dos meses como zapatero en Bseireh, ganando 3.500 libras sirias (7 dólares) a la semana para ayudar a su padre, que trabaja en la construcción, a llevar el pan a la mesa. “Me pagaban bien porque tengo experiencia”, sostiene. “En los últimos tres años, he trabajado de zapatero en Alepo todos los veranos”. 

UNICEF/ Syria Arab Republic 2016/ Khudr Al-Issa

Wahid estudiando en su nueva casa, en Bseireh. A sus 14 años, Wahid debería estar en el noveno curso, pero está en sexto.

Volver a empezar

Wahid ya había perdido tres años de su educación y estaba a punto de perder más, porque la necesidad de tener ingresos estaba por encima de su escolarización. A mediados de septiembre de 2016, un equipo de UNICEF visitó a Wahid y a su familia como parte de una actividad de seguimiento de niños en tránsito desde Alepo. 

El equipo animó a la familia de Wahid a que volvieran a matricularlo en una escuela. UNICEF le concedió una beca de educación para ayudar a aliviar la carga económica de la familia y permitirle a él ponerse al día con sus compañeros. Las becas forman parte de uno de los muchos programas de educación de UNICEF que ayudan a los niños que se encuentran en peligro de abandonar la escuela por dificultades económicas.

Wahid se matriculó en la misma escuela que sus hermanos, en Bseireh, y ya está en el sexto curso. A sus 14 años, debería estar en el noveno.

“Estoy contento de haber regresado a la escuela”, asegura Wahid. “Quiero ser abogado o ingeniero; de lo que estoy seguro es que no seré zapatero”, sonríe.

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